Llegó el día y la hora de la verdad. No hay nada que especular. Se debe encarar con tran­quilidad y paciencia un par­tido bravo, evitando encajar el temido gol de visitante. Cerro Porteño se juega su continuidad en la Copa Libertadores cuando este miércoles reciba al ecuato­riano Barcelona de Guaya­quil, que inicia el partido con una ventaja remontable en virtud al triunfo 1-0 de la ida mediante el gol de Fidel Martínez.

“Vamos a buscar el partido desde el inicio”, dijo en con­ferencia de prensa el DT azulgrana, Francisco Arce, y agregó que “cualquiera de los 23 concentrados pueden arrancar el duelo”, entre ellos el capitán Nelson Haedo Valdez, el central Fernando Amorebieta y el volante ofen­sivo Claudio Aquino, todos recuperados de sus respec­tivas lesiones. El que no está disponible es el defensor Marcos Cáceres, lesionado a los pocos minutos del inicio del duelo de ida en Guayaquil hace una semana.

Si bien el Barcelona es más que el Universitario de Perú, equipo al que eliminó Cerro Porteño en la fase dos, la defi­nición de la serie se presenta diferente, ya que en el ante­rior mano a mano el Ciclón había anotado de visitante y en la ida hubo paridad 1-1.

Esta vez, la Olla se presentará colmada de público, a dife­rencia del último juego que se definió sin público a raíz de una sanción que arras­traba Cerro Porteño desde la edición 2019 por utilización de bengalas en cuartos de final frente a River Plate de la Argentina (1-1). Motivado por el buen planteamiento en el superclásico ante Olimpia, el público azulgrana se auto­convoca para dar su aliento en la Olla al equipo en un número cercano a los 40 mil.

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