- POR ROLANDO VARGAS
- PERIODISTA
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Lo cierto es que en Paraguay ya se instaló y con éxito para seguir generando las discusiones, que al final es la misma naturaleza de este deporte.
Si bien el fútbol es fuente de debate permanente en todos los ámbitos, el VAR se introduce como un nuevo elemento para la discusión. Es su misma esencia la que plantea este escenario, porque nunca se dijo que el VAR es perfecto, y que va a evitar todos los errores arbitrales. Siempre se presentó como una valiosa herramienta que permite disminuir la injusticia en el resultado de muchos partidos. Ese sometimiento al proceso especial arbitral lo convierte en una justicia controvertida. Los jueces se expiden en función a los elementos que les proporciona la tecnología y sus fallos son inmediatos, con alto porcentaje de equivocaciones, en consecuencia, se produce la insatisfacción.
La parte perdidosa se siente lesionada, porque la determinación no corresponde a sus pretensiones; entonces, se genera un quiebre en la sana interpretación de lo juzgado y se disparan los cuestionamientos.
Así transcurrió en la primera fecha, los árbitros, en uso de sus atribuciones profesionales y técnicos, tomaron decisiones de acuerdo al protocolo que le asiste, con sus virtudes y defectos, y originaron debates sin fundamentos en muchos casos, que no aportan mucho y confunden más a aquellos que no interpretan el valor del VAR en los partidos.
Siempre que haya VAR habrá controversias, así como ocurre en los mundiales, Europa, o en los sitios en donde su uso sea implementado dejará temas para debatir.
Los responsables de su implementación en Paraguay aprobaron en su totalidad su utilización en la ronda inicial, que está bien especificada en 4 puntos, de donde no pueden salir para subsanar todas las acciones conflictivas.
Lo cierto es que ya se instaló en el fútbol local y con éxito para seguir generando las discusiones, que al final es la misma naturaleza de este deporte.