Por Ireneo Acosta, periodista.
El no saber aprovechar las ventajas y oportunidades que un equipo tiene en un partido se pueden volver traicioneras al final de la temporada. Perder dos puntos de la forma que lo hizo Luqueño ante Nacional anoche no se puede creer.
La ventaja que tuvieron los auriazules tras la expulsión de Edgardo Orzusa en el primer tiempo por doble amonestación no la supieron aprovechar. En la complementaria fue el equipo visitante el que buscó llegar al gol, debido a la ventaja numérica. Lo consiguió tras una gran definición de Jorge Núñez, pero en lugar de mantener esa ventaja, se pusieron nerviosos y cayeron en imprecisiones. Un recién ingresado Richard Salinas se pasó de revoluciones y fue expulsado con roja directa.
Ingresó Marcos Riveros en el medio tricolor y el equipo creció en fútbol. Se movió mejor, pero Luqueño no supo mantener el resultado a favor. Arce mandó al campo todo lo mejor que tuvo en el banco. Reaccionó a tiempo y le dio sus frutos.
Con el triunfo parcial, jugando mejor, la expulsión de Aldo Quiñónez perjudicó a su equipo. Los dirigidos por “Chito” Ayala crecieron en su fútbol pero también en los nervios. Poco después de la salida del capitán luqueño, Riveros lanzó un tiro libre y ante la malísima salida de Arzamendia, Claudio Núñez peinó el balón que se metió en el arco auriazul, para el empate.
Después, el partido fue de ida y vuelta, ya sin goles, pero con nervios de ambas partes. El perjudicado fue Luqueño que no supo mantener la exigua ventaja y el premiado, el Albo que por poco lo ganó.