Al leer el título no piense que River Plate lo exigió al Franjeado como para ponerlo en aprietos. La exigencia de Olimpia estuvo en encontrar la forma de adaptar su estilo de juego a un campo que no le era cómodo ni apto para desplegar todo el esplendor de su fútbol.

Tampoco se puede decir que el equipo de Garnero logró adap­tar completamente su idea al campo de juego, pese a inten­tarlo. Pero aun así logró sacar diferencias y ventajas merced a la calidad de sus individua­lidades y a siempre proponer, ante un equipo que intentó cerrarle todos los caminos, lejos estuvo de lograrlo y ade­más se olvidó de atacar.

El gol de Roque Santa Cruz no podía llegar de otra manera por cómo se estaba desarro­llando el partido. Tras una serie de rebotes y desvíos, el balón le quedó al 24 de Olim­pia y empujó ante un deses­perado Pablo Gavilán. En la complementaria, el Franjeado retrocedió líneas unos metros invitando al Kelito a salir y así aprovechar los espacios para liquidar. Ninguno de los contragolpes decanos surtió efecto y hasta pasó un par de sofocones sobre los minutos finales donde River iba para arriba buscando la heroica.

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Pero el resultado no se iba a mover y por eso el Decano con­tinúa imparable en el torneo Clausura. En la próxima fecha se enfrenta a su escolta en lo que promete ser un partidazo.

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