La Plata, Argentina AFP.

El humo azul y blanco tapa el soleado cielo de la mañana en La Plata, las bombas de estruendo suenan por detrás de una de las gradas y la multitud ruge como si fuese una final. Nada indica que se trata del recibimiento para un equipo que marcha último en la Superliga argen­tina de primera división con un punto en seis fechas, que hace 216 minutos que no mete goles y que no gana desde abril.

Pero la magia intacta de Diego Maradona y la espe­ranza del pueblo de Gimna­sia y Esgrima La Plata for­man una simbiosis única que no sabe de estadísticas ni racionalidad.

“Hay que seguir trabajando. Después del partido habla­mos con el cuerpo técnico y el presidente y coincidi­mos: no hay un paso atrás, hay que seguir metiendo”, arengó Maradona, a pesar de la derrota 2-1 ante Racing en el estadio del Bosque, que se llenó con más de 25.000 afi­cionados para su debut como DT de este equipo al borde del descenso.

“Sin Dios no hay templo, sin lobo no hay Bosque”, dice una bandera con la imagen del ídolo.

Pero la imagen de Maradona dista de ser aquella altiva de sus años de jugador. Vestido con un uniforme deportivo gris, una gorra azul, el paso muy cansino muestra sus dificultades para caminar. Sin embargo, no le impide saludar a la hinchada que agita desde las tribunas decenas de banderas con su rostro.

Maradona dirigió a Víctor Ayala y Pablo Velázquez, los paraguayos del equipo titu­lar. El delantero fue reem­plazado en el minuto 62. Se fue triste, pero con la ilu­sión intacta de levantar a su Gimnasia.

En los demás resulta­dos resaltaron la goleada de River ante Huracán de Antony Silva y Saúl Salcedo; Colón le ganó 2 a 1 al pun­tero San Lorenzo de Alma­gro e Independiente igualó con Lanús.

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