Fueron 45 minutos de locura, fiesta, empuje, goles, sufrimiento, aguante y clasificación a los cuartos de final de la Copa Libertadores. El siguiente rival de este meritorio Cerro Porteño es el también argen­tino River Plate, vigente cam­peón. En el segundo tiempo, Cerro Porteño fue otro. Hubo cambio de chip. Se salió a empujar y proponer fútbol.

El DT Miguel Russo hizo un lavado de cabeza en el entre­tiempo. Entró enchufadísimo Óscar Ruiz, a quien le come­tieron penal para el empate de Joaquín Larrivey. Óscar Ruiz, la gran figura de la noche, marcó de cabeza tras una espléndida habilitación de Federico Carrizo, otro incan­sable que siempre peleó y buscó generar. Mathías Villa­santi se soltó y copó el medio. Se tenía que defender. Cum­plieron Amorebieta y Mar­cos Cáceres. Contragolpear y pivotear con Diego Churín.

San Lorenzo se lanzó al ata­que y forzó las acciones. Óscar Ruiz tuvo otras corridas y más ocasiones con espacios. Federico Carrizo, como en la ida, tuvo el tercero en la boca del arco.

El aliento del público estuvo garantizado con una Olla a reventar. Cerro Porteño tenía que ganar, no recibir goles y entrar libre de presiones. Todo sucedió al revés con un mal inicio. Nervioso, vio derrum­barse su chance. San Lorenzo se pegaba un baile, tocando y moviendo la pelota a placer.

Un torpe penal de Salustiano Candia, vía VAR, les dio el gol de ventaja a los argentinos con definición del paraguayo Adam Bareiro. Mucho queda por mejorar. Hay que empe­zar con todo desde el primer minuto. Josué Colmán no apareció. Salustiano Candia estuvo flojo en la marca y nula proyección.

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