Por Óscar Gómez, periodista
Olimpia dominó la mayor parte del partido, pero cuando sobre el final se quedó con uno menos por la expulsión de José Leguizamón y bajó la intensidad de su juego, se dejó empatar por Rosario Central. La definición por penales le dio una pizca de emoción a un muy frío atardecer en Para Uno.
El equipo de Daniel Garnero sigue mostrando que tiene una forma, que la respeta y que la fortalece conforme va pasando el tiempo. Las salidas fueron siempre limpias, como le gusta al DT. A estas se tuvo que sumar Azcona (por reposo de Aguilar tras operarse de apendicitis), quien si bien demuestra ciertas flaquezas jugando con los pies, lo intenta sin dudarlo y ayer lo hizo muy bien.
La dupla central de mediocampistas sigue estando en un muy bien nivel, coordinando bien los movimientos y los espacios a la hora de jugar. En líneas generales, la máquina continúa funcionando como si no hubiera habido pausa.
Eso sí, su máximo déficit sigue siendo la definición, algo que le cuesta aún más cuando encuentra defensas cerradas, como la que tuvo ayer el cuadro argentino. Olimpia generó varias situaciones, pero recién en los primeros minutos de la complementaria pudo marcar.
Los cambios introducidos por Garnero le quitaron intensidad a Olimpia y permitieron el crecimiento del equipo argentino, que hasta entonces casi ni trascendió en función ofensiva.
De los dos refuerzos, solo se pudo ver a Ovelar, quien se mostró interesante con el balón en los pies, pero estuvo muy aislado para analizarlo colectivamente.