- POR ÓSCAR GÓMEZ
- Periodista
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Cerro Porteño cerró el agridulce Apertura con una sonrisa que le permite olvidar rápidamente el primer semestre a nivel local, donde por tercer torneo consecutivo quedó por detrás de su archirrival, y enfocarse de lleno en la segunda parte del año, donde tiene el objetivo principal de seguir avanzando en la Copa Libertadores.
Al Ciclón se le hizo muy larga la parte final del Apertura y no veía la hora de que se acabe la competencia para poder dar vuelta la página. Y así, en el último juego del semestre, el equipo de Fernando Jubero fue considerablemente superior a Sol de América, que ni siquiera teniendo un hombre más en cancha pudo sacar ventaja, y consiguió desnivelar el marcador a través de un penal pateado por Joaquín Larrivey.
Hasta antes de ese penal e incluso después, Cerro tuvo varias situaciones claras para marcar, pero le costó encontrar puntería. Hernán Novick tuvo una muy buena tarde siendo el conductor principal del Azulgrana y generando quizá las más peligrosas para el arco de Rubén Escobar.
Durante el tramo final del primer tiempo, Sol de América encontró su mejor versión, pero no supo aprovechar. Desperdició un par de ocasiones y luego, cuando el rival se encontró en desventaja numérica por la expulsión de Jorge Benítez, increíblemente se desinfló en lugar de crecer.
El ingreso de Larrivey le dio cierta mejoría en ataque a los de Jubero. Sumado a eso, la constancia en las corridas de Arzamendia y el manejo de los tiempos de Novick, mantuvo siempre a Cerro por encima de Sol de América en el trámite del juego.

