POR ÓSCAR GÓMEZ

Periodista

Olimpia no dominó como le hubiese gustado, pero en el recuento final mucho no importa porque consiguió un triunfo demasiado impor­tante en su búsqueda del tri­campeonato.

El Decano sabía que en pri­mer turno su rival de siempre había empatado y tenía ser­vida la oportunidad de tomar distancia en la semana del superclásico, pero Luqueño no se lo dejó nada fácil.

El visitante supo encon­trar la forma de incomodar a un Olimpia que intentó jugar como siempre, pero le costó encontrar claridad y encontrar los caminos para generar real peligro al arco de Barreto. Con los veloces Alexis Rojas y Blas Armoa por fuera, el auriazul respondía e incomodaba bastante al Decano.

En la respuesta de una jugada clara de gol para los luqueños, desperdiciada por Rivero, llegó el primer golpe del Decano con gol de Montene­gro, que comenzó a volcar el resultado a su favor, aunque nunca pudo lograrlo definiti­vamente con el juego.

En una situación similar en el segundo tiempo, el equipo de Garnero encontró el segundo por intermedio de Ortega, que fue un golpe muy duro para el auriazul, que aún así siguió intentándolo.

Pero ya nada iba a pasar. El alternativo de Olimpia metió un triunfo vital que se festeja doble y coloca al Decano en una posición envidiable en la tabla de posiciones de cara al sábado, aunque el clásico será una historia completamente distinta.