Por Óscar Gómez, periodista

Con esas palabras se puede resumir la victoria de Olimpia anoche en Ciudad del Este. Luego de un primer tiempo negro demolió a San Lorenzo en el segundo y cerró una noche perfecta, porque volvió a festejar en el campeonato, se desahogó del nerviosismo del primer tiempo, extendió su ventaja en la cima del campeonato y viajará aliviado a Perú para buscar su primer triunfo en la Copa.

La primera mitad del partido fue un festival de goles errados de ambas partes, hasta que el Rayadito, ya en tiempo de adición, pudo aprovechar una de sus tantas chances. Como nunca, al equipo de Garnero le crearon situaciones claras, con contragolpes nítidos.

El poco peso en el medio, donde Leguizamón tuvo que multiplicarse para cubrir espacios, permitió que el juego se desarrolle así. En el frente de ataque, la historia se repetía para el Franjeado: muchas ocasiones, ningún gol. El punto que pese al triunfo de ayer debe seguir preocupando.

Pero en la complementaria la historia fue distinta y hay un factor clave: Rodrigo Rojas. El '8' le cambió la cara al Decano porque se erigió como el conductor del equipo, liberando a Leguizamón de la doble función de recuperar y crear. Ahí recién volvió a verse el Olimpia avasallador y que gana por demolición. En cinco minutos dio vuelta el marcador y luego esperó para aprovechar los espacios que dejaba San Lorenzo jugado en ataque.

Así, sobre el final, llegaron dos goles más que sentenciaron el partido y mantienen a Olimpia como único puntero e invicto del Apertura.

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