Reposicionado en ter­cer lugar, Cerro vol­vió al triunfo ano­che y lo hizo con aporte de sus capitanes. Marcos Cáce­res portó el brazalate de entrada. Cuando entró Nel­son Haedo, este se hizo con la cinta respectiva. Ambos marcaron los goles en un segundo tiempo, donde el Ciclón encontró la fórmula para abrir el partido y de paso recuperar paz luego de una semana complicada. Ahora los azulgranas reci­ben un envión anímico de cara al estreno en la Copa Libertadores, marcado para el próximo miércoles, en Belo Horizonte frente al Atlético Mineiro.

Si bien Cerro hizo mejor las cosas y monopolizó la tenencia del balón, no encontraba espacios para el gol que rompa el cero. En el primer tiempo todo se hacía anunciado y repetitivo. Con Joaquín Larrivey siendo el hombre de más peso en ofen­siva, sumado al aporte con buenos pases y un par de remates de Hernán Novick. Luqueño estuvo ordenado en todas las líneas y bajo comando de Luis Miño y Aldo Quiñónez mordió en el medio. Le faltó animarse y salir más.

Carlos Bonet (izq.) fue homenajeado por su pasado como jugador de Cerro Porteño, quien también fue nombrado socio honorífico. Fue a la Olla con sus hijas y también aparece Edgar Romero, de Marketing del Ciclón.

Los goles cambiaron el sem­blante futbolístico de Cerro Porteño y por ende golpea­ron a Luqueño. Las conquis­tas llegaron seguidas. Nelson Haedo culminó con remate potente una acción gestada previamente por Novick y Villasanti. Marcos Cáceres ganó en el salto y amplió la cuenta tras centro desde el córner de Óscar Ruiz. La Olla se llenó de alegría y el triunfo llegó con el rugido de los capi­tanes azulgranas.

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