A esta altura del cam­peonato y luego de que el rival haya acortado distancias tras la última fecha, a Olimpia solo el triunfo le servía. El cómo quizá se podía negociar. Y eso ocurrió porque al equipo de Garnero le costó tener la pelota, pero aun así fue letal.

Olimpia consiguió sacar ven­taja cuando estaba siendo superado por Libertad. Pero al hablar de que el Gumarelo era superior al Franjeado nos referimos a que el equipo local le manejaba la pelota al Franjeado, aunque nunca dañó. Así fue gran parte del trámite del partido.

La ausencia de Richard Ortiz y de Richard Sánchez hizo que Olimpia merme en el traslado y creación desde el medio. Quintana estuvo impreciso por momentos y si bien Leguizamón se des­tapó en el segundo tiempo y terminó siendo uno de los mejores, en el primero estuvo apagado.

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Desde su llegada a Olimpia, Garnero creó un equipo para ser superior con la pelota dominada, pero ayer veía cómo le costaba expresar esto dentro del terreno de juego. Y en momentos como este las individualidades son las que terminan marcando la diferencia y en Olimpia una de ellas lo hizo: William Mendieta.

El “Mago” reapareció en un instante clave para el Decano y fue el que le dio un triunfo que lo deja muy cerca del bicam­peonato. Mendieta abrió el partido con derechazo cuando el Decano no encontraba el balón y generó el penal que él mismo lo cambió por gol.

El equipo de Garnero ter­minó jugando de contra y el de Leonel Álvarez, pese a tener a su disposición la pelota, nunca supo encon­trar ni generarse los espacios para lastimar, por lo que no estuvo a la altura de lo espe­rado. Olimpia, así como ocurriera en el 2015 y en el Apertura de este año, puede volver a gritar campeón un miércoles, esta vez cuando enfrente a Guaraní. Una vic­toria es suficiente.

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