No podía faltar. Roque Santa Cruz volvió a ser la figura princi­pal en una nueva victoria de Olimpia, esta vez para acceder a la primera final de la Copa Paraguay.

Ingresó en el segundo tiempo y con eso le bastó para robarse nuevamente el espectáculo. Es cierto que Hugo Quintana hizo quizá lo más difícil, abrir el marcador en un partido de trámite muy cerrado y a partir de ahí faci­litar el juego del equipo de Garnero, pero Roque mostró toda su clase con dos subli­mes definiciones que exten­dieron el resultado.

Cuesta asegurar quién con­siguió imponerse en el pri­mer tiempo porque si bien a Luqueño le faltó peso arriba, el Franjeado no agrandaba su volumen de juego como para poder crear superioridad sobre el rival.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

Entonces el trámite se vol­vió parejo y con alguna que otra excepción a la regla, más por individualidades que por generación de juego.

Y de la manera menos pen­saba, el Franjeado se puso arriba. “Huguito” Quintana, el más pequeñito de todos, ganó por arriba en el área ante los gigantes centrales del Auriazul, Monges y Cabrera, y adelantó así al Decano.

Ya con Roque en cancha, el ata­que franjeado tuvo más peso, con un par de ocasiones antes de la definición exquisita y de volea para el 2-0 decano.

Luqueño seguía atacando después de esto, pero dejaba la sensación de que lo hacía hasta por inercia. Sus inten­tos rindieron frutos tras una mano de Jorge Arias en el área, que Fredy Bareiro cambió por gol.

Y si bien quedaba muy poco para que el Auriazul busque la heroica y empate el par­tido, todavía había tiempo para una genialidad más de Roque, que recibió el balón en el último contragolpe del partido y definió con un toque sutil por encima de Éver Caballero, para decre­tar el 3-1 y escribir una nueva página en la histórica de Olimpia: ser finalista de la primera Copa Paraguay.

Déjanos tus comentarios en Voiz