Luqueño vive uno de sus peores momentos futbolísticos a falta de cuatro fechas para culminar el campeonato anual. Está en la zona roja del promedio y vive amenazado en perder la categoría. Si bien restan 12 puntos en disputa, el auriazul ya no depende de sí mismo, ya que aún ganando los cuatro partidos, no tiene garantizada su permanencia. Una combinación de resultados lo puede condenar al descenso a la Intermedia.
La situación es muy complicada para el equipo de Pedro Sarabia, ya que tiene una ruta bastante difícil, como el choque con Cerro Porteño en la fecha 20, un duelo directo ante Independiente en la 21 y Guaraní en la última fecha.
Ante la mala campaña y el inminente descenso del equipo, los hinchas pierden la paciencia. Tras el empate ante Nacional, un grupo de inadaptados atracaron las oficinas administrativas del club y causaron varios destrozos. Inutilizaron muebles y se perdieron documentos de la institución, a más de otros daños materiales a vehículos de futbolistas estacionados dentro del predio. Nada justifica la violencia y menos aún tratándose de una institución deportiva.
Ante la adversidad es importante que desde la propia directiva se muestre la madurez suficiente y encarar con mucha responsabilidad estos últimos partidos y esperar el desenlace al final del torneo.
El club ha tenido varios inconvenientes a lo largo de la temporada, como los cambios permanentes de entrenadores, la mala campaña del equipo, la inhabilitación de su estadio y de la misma hinchada (barra organizada), lo que al final conduce a la debacle del club, que hace 50 años retornó a la categoría profesional.