Luqueño vive uno de sus peores momentos futbolísticos a falta de cuatro fechas para culminar el campeonato anual. Está en la zona roja del promedio y vive amenazado en perder la categoría. Si bien restan 12 puntos en disputa, el auriazul ya no depende de sí mismo, ya que aún ganando los cua­tro partidos, no tiene garan­tizada su permanencia. Una combinación de resultados lo puede condenar al descenso a la Intermedia.

La situación es muy compli­cada para el equipo de Pedro Sarabia, ya que tiene una ruta bastante difícil, como el cho­que con Cerro Porteño en la fecha 20, un duelo directo ante Independiente en la 21 y Guaraní en la última fecha.

Ante la mala campaña y el inminente descenso del equipo, los hinchas pierden la paciencia. Tras el empate ante Nacional, un grupo de inadaptados atracaron las oficinas administrativas del club y causaron varios des­trozos. Inutilizaron mue­bles y se perdieron documen­tos de la institución, a más de otros daños materiales a vehículos de futbolistas esta­cionados dentro del predio. Nada justifica la violencia y menos aún tratándose de una institución deportiva.

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Paulo Lima falló en la salida en el gol del equipo tricolor. El mismo defensor había cometido un error para el tanto de Santaní en la fecha 17.

Ante la adversidad es impor­tante que desde la propia directiva se muestre la madu­rez suficiente y encarar con mucha responsabilidad estos últimos partidos y esperar el desenlace al final del torneo.

El club ha tenido varios inconvenientes a lo largo de la temporada, como los cambios permanentes de entrenadores, la mala cam­paña del equipo, la inhabi­litación de su estadio y de la misma hinchada (barra organizada), lo que al final conduce a la debacle del club, que hace 50 años retornó a la categoría profesional.

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