Por Martín Villagra, periodista, martin.villagra@gruponacion.com.py
Arriba y solo en lo más alto de la tabla. Con sacrificio, pero una enorme felicidad es la recompensa. No fue fácil para Cerro Porteño, sin embargo, el valor del triunfo sobre un duro Guaraní es demasiado importante, además le traslada la presión al rival de todos los tiempos (Olimpia), que se ve forzado a ganarle hoy a General Díaz para retomar el liderato.
El aurinegro metió pierna, copó el medio, abrió más la cancha, tuvo buena recuperación y ganó muchos rebotes. El arquero Antony Silva se hizo figura cuando tapó dos claras a Rodney Redes, fundamentales en el recuento para la definición del partido.
El Azulgrana necesitaba trabajar mucho la pelota y no la tenía. Le costaba romper líneas, lateralizó el juego y se hizo muy predecible, aunque tuvo sus chances con los remates de Palau, Rojas y Churín. El gol de Juan Escobar tras un rebote que dio el arquero Ignacio Don después de un tiro libre de Arzamendia abrió el partido en un prometedor arranque de la segunda etapa.
Cerro contragolpeaba y a la vez perdonaba. En medio de su falta de puntería, Guaraní metió cambios ofensivos para forzar, pero abusó con los pelotazos y le costó romper la sólida última línea rival, pese a un derroche de fuerzas. Cerro estuvo más cerca del segundo que Guaraní de empatarlo. El juego cortado benefició al ganador y el perdedor no tenía para resolver en medio del apuro y desorden.

