Había presión. La victoria del escolta el sábado obligaba a Olimpia a ganar o ganar para seguir arriba en soli­tario. Parecía que esa pre­sión conspiraba para que el nivel futbolístico franjeado no aparezca al máximo,pero, en realidad, el bloqueo de los de Garnero fue por la presión excesiva y bien desplegada de Nacional, que evitaba que RichardOrtiz pueda sacar la pelota desde el fondo e ini­ciar el ataque.

A eso se sumaba la falta de sorpresa y desequilibrio en el frente de ataque (algo de lo que adolece desde la ausencia de Camacho), cuestión que el DT decano resolvió con el cambio indi­cado: Julián Benítez por Fernando Cardozo. Desde el ingreso de Julián, Nacio­nal se quedó y el Olimpia avasallador apareció.

Y si bien generó un par de situaciones claras antes del final del primer tiempo, la apertura en el marcador llegó recién en la complementaria, luego del claro penal de Fretes sobre Otálvaro.

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A partir de ahí fue todo más fácil para el Decano. Encon­tró más espacios, Ortega aumentó el marcador y luego manejó el ritmo para acabar el juego siendo muy superior al Tricolor.

Olimpia respondió a la vic­toria de Cerro Porteño con otra y de la punta no se mueve, en una pulseada que continúa muy pareja entre los archirrivales del fútbol paraguayo.

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