• POR MARTÍN VILLAGRA
  • Periodista
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Sus dos hermanas jue­gan vóley, pero ella se inclinó por el fút­bol. Actualmente trabaja de secretaria y está en la prese­lección paraguaya absoluta, que entrena sin pausas para la Copa América de Chile, a jugarse en abril próximo. Chi­quita, pero ágil, no se ruboriza a la hora de barrer con todo en el mediocampo. Damia Cor­taza marcó el gol más valioso de su vida en una final de Copa Libertadores. Su espectacular conquista llegó sobre la hora. Así, Sportivo Limpeño doblegó 2-1 al Estudiantes de Guaricó de Venezuela y se coronó cam­peón de América 2016 en Uru­guay. Fue la primera y única vez que un equipo femenino paraguayo se alzó con el pre­ciado cetro y ante el asombro de toda Sudamérica.

El partido terminaba, corría el minuto 89 y llegaban los penales. El mar­cador iba 1-1 en una final de y ida y vuelta, que estaba para cualquiera. Damia hizo el gol, que está grabado en la histo­ria, que definió y "eternizó" su paso por el fútbol. Bajó la pelota al pecho y sacó el tapo­nazo, que pegó violentamente en el travesaño y después picó adentro.

La jueza asistente corrió con su bandera indi­cando el centro de la cancha. Aquella imagen es inolvidable y se valora más con el paso del tiempo. Una de las principa­les protagonistas de esa verda­dera hazaña hizo una pausa a su entrenamiento habitual con la selección mayor paraguaya en el Parque Guasu para aten­der a La Nación, en una charla a fondo.

–¿Cómo fue para que seas futbolista?

–Todo empezó cuando la amiga de mi hermana vino a verme jugar y habló con mis padres para que vaya a la UAA. Comencé a jugar a nivel de clu­bes en el 2009. Hoy tengo la grata sorpresa que esa amiga (Mirian Báez) es la asistente del profesor Rubén Subeldía (DT de la selección paraguaya absoluta).

–¿Recordás tus primeros pasos?

–Jugaba con los nenes del barrio en una canchita, que está cerca de mi casa. Tenía suerte, ya que siempre me invitaban.

–Contanos sobre el histó­rico gol que marcaste y que le dio el título de la Copa Libertadores al Sportivo Limpeño.

–Hasta hoy no puedo creer que yo convertí el gol del título. Fue algo inexplica­ble lo que sentí ese día. Creía que era un sueño todo lo que me pasaba, estaba en otro mundo.

–¿Qué recuerdos guardás de aquel torneo?

–Después de la final fuimos a festejar al hotel. Nadie pudo dormir esa noche, porque ya queríamos volver a Para­guay con la Copa y festejar con nuestra gente.

–¿Otra anécdota en parti­cular?

–Cuando llegamos a la semi­final teníamos que mudar­nos de hotel. Era todo un tema, porque compartimos con nuestras rivales, espe­cialmente con Foz Cataratas FC de Brasil. Ellas tenían más privilegios que nosotras.

–¿Se puede decir entonces que el 2016 fue tu año?

–Fue el mejor año de mi vida. Estando en la Copa Liberta­dores pasaron muchas cosas buenas y malas. Nadie cono­cía al Sportivo Limpeño. Lle­garon a decir que ni la fase de grupos pasábamos. Eso nos dio más confianza y entre las compañeras hubo unidad. Teníamos hambre de llegar hasta la final, ser campeonas y así pasó.

–¿Tenés algún referente en tu puesto puesto?

–Hablando de fútbol mascu­lino, es Cristian Riveros (hoy en Libertad). Para mi es uno de los mejores volantes cen­trales que tiene Paraguay.

–¿Qué fue lo mejor que te dio el fútbol?

–Conocer a personas maravi­llosas y con las mismas ganas que yo tengo de salir adelante.

–¿Quiénes son tus mejores amigos?

–Tengo a dos que me dio el fút­bol: Natalia Genes y Claudia Romero.

–¿Cuál es tu meta inme­diata?

–Ahora mismo, quedarme en el plantel definitivo con la selección absoluta para la Copa América de Chile.

–¿Y las chances de Para­guay en la Copa América?

–El objetivo principal es traer a casa la Copa. Tene­mos muchas chances, por­que estamos trabajando muy bien. Hay jugadoras buenísi­mas y con ganas de llegar a la final. Creo que los rivales se están preparando muy bien también. No va a ser fácil, pero tenemos todo y sólo depende de nosotras.

–¿Cómo es tu rutina, entre entrenamientos y cuestio­nes particulares?

–A la mañana trabajo y luego vuelvo a casa a preparar mis cosas para ir al entrena­miento. A la noche me toca descansar para volver a la misma rutina de todos los días. Ahora sólo me dedico a la selección. Ojalá que me salga alguna oferta para jugar fuera del país.

–¿Cómo van los trabajos?

–Muy bien, intensas son las actividades que nos prepara el cuerpo técnico. No hay dudas, que si seguimos trabajando así, vamos a lograr grandes cosas.

–¿Te quedás en la nómina final?

–Todavía no sé, eso no está bien claro. Ojalá que sí, por­que tengo muchas ganas de representar a mi país.

–¿Cómo ves el arbitraje femenino?

–Creo que va creciendo poco a poco, mejoró bastante con relación a los años anteriores.

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