- POR MARTÍN VILLAGRA
- Periodista
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El defensor central Ignacio Pallas (34 años) llegó a mediados de este año a Cerro Porteño. Fue el último refuerzo en llegar entre sus compatriotas, pero el único de los tres uruguayos del Ciclón que terminó dando la vuelta olímpica. No se queja de su suerte y es un agradecido con el Paraguay.
El grupo de compañeros lo recibió de muy buena manera. Eso hizo posible que no le cueste nada integrarse a su nuevo club, en un país desconocido hasta este año para él. Charló con La Nación antes de viajar a su país para unas breves, pero reconfortantes vacaciones. Con el conjunto azulgrana obtuvo el título de campeón en su primera experiencia en el exterior. En Uruguay había tenido la posibilidad de coronarse bicampeón 2005/2006 con el Nacional, también uno de los clubes grandes y tradicionales de Sudamérica.
"Era muy joven y a veces cuando uno tiene poca edad sí lo disfruta, pero de diferente manera. Hoy, con más experiencia dentro del fútbol, se valora muchísimo más las cosas. La verdad, que haber llegado a Cerro en este semestre y poder ser campeón, para mí y para todo el plantel, fue un orgullo enorme. Creo que lo disfrutamos muchísimo", dijo Pallas de entrada.
"La verdad que estoy muy contento por cómo se dieron todas las cosas. Lo más importante es que fuimos unos justos campeones, merecedores de este título. Ahora hay que disfrutar, descansar y prepararse para lo que viene", indicó.
Además de sus compañeros, comparte la felicidad del título con su familia y amigos de Uruguay. "Uno tiene a la familia como apoyo y sostén, sobre todo en los momentos más complicados. Me tocó venir en una etapa avanzada de mi carrera. Mi señora Natalia y mi hijo Juan Manuel compartieron conmigo todo este semestre. Toda la familia y amigos de Uruguay estuvieron siempre pendientes con un mensaje de aliento. Para todos ellos también va este campeonato", señaló el temperamental futbolista.
ESTABA DE VACACIONES
Ignacio Pallas no olvida que estaba de vacaciones, inactivo por unos 25 días cuando recibió el llamado de Cerro Porteño. De inmediato aceptó la propuesta, hizo las maletas y tuvo el visto bueno de Fénix de Uruguay, que no le puso trabas en reconocimiento a su regularidad en varios años de servicio.
"Estaba de vacaciones, esperando para arrancar los entrenamientos con Fénix cuando surgió la posibilidad de venir a Cerro. Recibo la llamada un jueves a la noche. El sábado a la mañana ya estaba entrenando acá. El martes tuvimos que jugar en Uruguay por la Copa Sudamericana ante el Boston River. Fue una prueba muy importante, complicada, pero por suerte salió bien. Pudimos entrar con el pie derecho en el club", recuerda.
FESTEJO EN FAMILIA
Ignacio Pallas vivió un momento familiar muy emotivo en La Nueva Olla tras consagrarse campeón. Su pequeño hijo Juan Manuel y su esposa Natalia fueron partícipes activos de la celebración del Ciclón.
"Desde chico, a Juan Manuel siempre intenté llevarlo a la cancha, le gusta mucho. Acá no tenemos la posibilidad de que los niños salgan como mascota. Después que se logró el objetivo, quería sí o sí que estuviera conmigo. Que disfrutara de todo ese momento muy lindo, que no se da siempre en el fútbol. Es muy difícil ser campeón. Que pudiera estar conmigo ahí fue un orgullo enorme. Que mi señora Natalia también pudiera estar dentro de la cancha para el festejo, para el abrazo. Eso para mí no tiene precio", declara emocionado el defensor azulgrana.

