El pediatra Ricardo Iramain recomienda establecer límites claros para el uso recreativo de dispositivos entre los 6 y 12 años y pone especial énfasis en evitar celulares y tablets en el dormitorio antes de dormir.
A medida que los niños crecen, la discusión sobre el uso de pantallas deja de centrarse únicamente en cuánto tiempo pasan frente a ellas. Después de los 5 años, también adquieren importancia el momento y el lugar en que se utilizan, especialmente durante la noche.
El también docente y conferencista, con más de 30 años de experiencia, señala que entre los 6 y 12 años una referencia general es limitar a unas dos horas diarias el uso recreativo de dispositivos, siempre acompañado de reglas claras.
Dentro de este grupo etario, el especialista pone el foco en la preadolescencia, particularmente en los niños de 8, 9 y 10 años, una etapa que, según explica, actualmente comienza cada vez más temprano.
El problema de llevar el celular a la habitación
Uno de los principales llamados de atención de Iramain está relacionado con el uso de pantallas antes de dormir. Según explica, estudios en los que se compararon grupos de niños que llevaban dispositivos a sus habitaciones con otros que no lo hacían encontraron una mayor frecuencia de dificultades para dormir entre quienes tenían acceso a las pantallas durante la noche.
El especialista sostiene que la exposición a la luz de las pantallas puede retrasar el inicio del sueño profundo hasta 40 minutos, y por eso plantea una regla concreta para las familias: las pantallas deben quedar fuera del dormitorio y desconectarse al menos una hora antes de ir a dormir.
La recomendación no se limita al celular. También abarca tablets y otros dispositivos que puedan convertirse en parte de la rutina nocturna de los niños. “El sueño es el motor, es el combustible de las actividades del día a día”, señala Iramain, al remarcar la importancia de proteger el descanso durante esta etapa del desarrollo.
Con adolescentes, conversar antes que imponer
Para los adolescentes, el especialista plantea un enfoque diferente. En lugar de centrar la relación con la tecnología únicamente en prohibiciones, recomienda persuadir en lugar de imponer y mantener una conversación cotidiana con ellos.
La participación de los padres también resulta fundamental para establecer hábitos saludables. En ese sentido, las reglas sobre el uso de dispositivos requieren acompañamiento y coherencia dentro del hogar.
El objetivo, según la mirada del pediatra, no es solamente controlar el tiempo frente a una pantalla, sino evitar que su uso interfiera con una actividad esencial para los niños: dormir adecuadamente y llegar descansados a las actividades del día siguiente.

