El atleta paraguayo de alto rendimiento Mauricio Vázquez relató que un corte en la mano se infectó y provocó una fuerte inflamación que se extendió hasta el codo. Tuvo que ser sometido a una cirugía para drenar el pus y recibió antibióticos durante su internación. Ahora encara su recuperación.
Una pequeña herida en la mano terminó convirtiéndose en una situación de gravedad para Mauricio, de 19 años, quien permaneció seis días internado luego de que la lesión se infectara y la inflamación se extendiera prácticamente hasta el codo.
El deportista, campeón mundial de powerlifting en 2025 y medallista en competencias sudamericanas, compartió su experiencia a través de sus redes sociales con el objetivo de alertar sobre los riesgos de restar importancia a una herida, especialmente entre quienes practican deportes de contacto o entrenan en gimnasios.
Según relató, todo comenzó con un pequeño raspón en la mano. Debido a su actividad deportiva y a la frecuente exposición a espacios donde existe contacto físico con otras personas, la lesión terminó infectándose con una bacteria que, de acuerdo con el atleta, fue identificada como estafilococo.
“Si bien parece poca cosa, una cortadura así pequeña, si no la tratamos rápido, puede llegar a ser mortal”, señaló Vázquez en su publicación. La infección avanzó rápidamente y provocó una importante inflamación en la mano que llegó hasta el codo. La acumulación de pus obligó a los médicos a realizarle una intervención quirúrgica para drenar la zona afectada.
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“Casi me amputan la mano”
El deportista explicó que la situación llegó a tal punto que estuvo cerca de perder la mano. Finalmente, recibió atención médica a tiempo y pudo evitar una consecuencia mayor.
Vázquez permaneció aproximadamente seis días internado, período durante el cual debió suspender completamente sus actividades físicas. Además de la cirugía, recibió un tratamiento con antibióticos durante su estadía hospitalaria y continúa con medicación tras recibir el alta.
El proceso también significó un importante desgaste físico para el atleta, acostumbrado a una intensa rutina de entrenamiento. “Estuve seis o siete días en cama sin levantarme, sin hacer actividad física”, relató, al explicar que tanto la internación como el tratamiento recibido lo dejaron debilitado.
Llamado de atención
Más allá de contar su propia experiencia, Vázquez utilizó el episodio para llamar la atención de quienes frecuentan gimnasios y practican disciplinas de contacto como judo y jiu-jitsu. Explicó que estos ambientes implican un contacto físico constante y una mayor exposición a microorganismos, especialmente cuando existen heridas o lesiones en la piel.
El atleta insistió en que su intención no es presentar su caso como algo excepcional, sino advertir que una lesión aparentemente menor puede complicarse si no se le presta atención y no se recibe tratamiento oportuno.
Vázquez, quien además es sobreviviente de cáncer y tiene una trayectoria destacada en el deporte de alto rendimiento, ahora concentra sus esfuerzos en recuperarse y volver progresivamente a los entrenamientos.
El joven adelantó que irá compartiendo con sus seguidores cómo evoluciona su recuperación y cuándo estará en condiciones de retomar su actividad deportiva. Su experiencia deja un mensaje especialmente relevante para quienes entrenan de manera frecuente: una herida pequeña no debe ser ignorada si presenta signos de infección o empeora rápidamente, y ante una evolución desfavorable es fundamental buscar atención médica.