El infectólogo pediátrico y docente universitario doctor Martín Agüero Echeverría compartió una serie de recomendaciones para promover el uso responsable de antibióticos en niños y fortalecer la comunicación entre las familias y los médicos.
Antes de que un niño inicie un tratamiento con antibióticos, existen tres preguntas que pueden ayudar a los padres a comprender mejor el diagnóstico, el tratamiento indicado y los pasos a seguir durante la enfermedad.
Así lo explicó el doctor Agüero Echeverría, especialista en Infectología Pediátrica, quien destacó que realizar estas consultas al médico no significa cuestionar su criterio, sino favorecer un trabajo conjunto para cuidar la salud del niño.
La primera pregunta que recomienda realizar es: ¿se trata de una infección en la que el antibiótico es necesario para sanarse o el organismo puede recuperarse por sí solo?
El especialista recordó que una gran parte de las infecciones que afectan a los niños son de origen viral. En estos casos, los antibióticos no son efectivos y su utilización innecesaria puede ocasionar efectos adversos y contribuir al desarrollo de resistencia antimicrobiana.
Agüero Echeverría señaló además que una buena práctica médica no consiste en elegir el antibiótico considerado “más fuerte”, sino aquel que sea más específico para la bacteria y la enfermedad que se busca tratar.
“El antibiótico que está mal administrado hoy puede hacer que ese mismo antibiótico sea inefectivo en el futuro, cuando el niño realmente lo necesite”, advirtió el especialista en el material difundido.
Conocer la evolución esperada
La segunda pregunta que los padres deberían plantear es: ¿cuánto debería durar la enfermedad, qué síntomas deberían mejorar y en cuánto tiempo?
Contar con esta información permite a las familias reconocer si la evolución del cuadro se encuentra dentro de lo esperado o si existen señales que ameritan una nueva consulta médica.
El especialista también recomendó que los padres comuniquen al médico información que pueda resultar relevante para la evaluación, aunque no sea específicamente solicitada durante la consulta. Entre estos datos mencionó si el niño recibió recientemente antibióticos u otros medicamentos, si realizó algún viaje al extranjero o al interior del país, si tuvo contacto con personas enfermas y si cuenta con el esquema de vacunación completo.
Estos antecedentes pueden ayudar al profesional a tomar decisiones más adecuadas sobre el diagnóstico y el tratamiento.
¿Cuándo volver a consultar?
La tercera pregunta, según Agüero Echeverría, es especialmente importante: ¿cuándo debo volver a consultar?
El especialista explicó que los padres deberían conocer cuánto tiempo es esperable que duren los síntomas y qué cambios pueden producirse durante los días posteriores. Tener ese “mapa de ruta” permite identificar señales de alarma y saber cuándo es necesario regresar al consultorio.
La evolución de una enfermedad tampoco siempre responde exactamente a lo previsto. “La medicina no es una ciencia exacta”, señaló el infectólogo pediátrico, al explicar que algunos pacientes pueden responder de manera diferente al tratamiento inicial y requerir una modificación de la medicación.
Por ello, conocer de antemano qué evolución esperar y cuáles son los signos que justifican una nueva evaluación médica resulta fundamental.
El mensaje central del especialista apunta así a evitar el uso innecesario de antibióticos y promover una participación activa de los padres en las decisiones relacionadas con la salud de sus hijos, siempre de la mano del profesional médico.