En tiempos donde hablar de salud mental y adicciones todavía implica tabúes, la voz de Sebastián Delvalle Rodil, un joven guatemalteco residente en Paraguay, emerge con un mensaje claro, directo y, sobre todo, esperanzador: reconocer el problema es el primer paso para cambiar la vida.
Durante una entrevista en el programa Aire de Todos de radio Montecarlo 100.9 FM/NaciónMedia, Delvalle compartió su experiencia personal con una sinceridad poco habitual. Sin rodeos, explicó que la adicción no es una simple falta de voluntad, sino una condición que, como señala la Organización Mundial de la Salud, es progresiva y puede afectar de manera distinta a cada persona.
“Hay gente que puede consumir y seguir con su vida normal. Y hay otros, como yo, que no podemos parar”, relató, al describir cómo su consumo pasaba de un fin de semana a extenderse durante días, afectando completamente su funcionalidad.
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Su testimonio no busca señalar, sino generar conciencia. La clave, insiste, está en el autodiagnóstico: que cada persona pueda observar su comportamiento, sus límites y reconocer cuándo el consumo deja de ser ocasional para convertirse en un problema.
“Cada quien tiene que ver su vida y darse cuenta”, afirmó. Pero el mensaje no se queda en la reflexión. Va más allá: invita a la acción.
Delvalle utiliza hoy sus redes sociales, especialmente TikTok, como una plataforma para tender una mano a quienes atraviesan situaciones similares. Allí orienta a las personas hacia espacios de contención como Narcóticos Anónimos y Alcohólicos Anónimos, destacando que el proceso de recuperación comienza con un paso fundamental: pedir ayuda.
“Un día a la vez”, repite, citando una de las frases más conocidas en los procesos de rehabilitación. Una idea simple, pero poderosa, que resume el camino de quienes deciden salir adelante.
Su historia no es solo un relato personal. Es también un puente para otros. Un recordatorio de que, incluso en los momentos más difíciles, siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo.