Durante las festividades de Navidad y Año Nuevo, las familias paraguayas se reúnen para compartir banquetes que tradicionalmente incluyen asado, sopa paraguaya y chipa guazú. Sin embargo, la nutricionista Mariela Ayala advierte que el consumo copioso de estos alimentos puede derivar en aumentos de peso y urgencias médicas por empachos. Por ello, la profesional recomienda cuidar estrictamente las porciones y evitar mezclas excesivas que sobrecarguen el sistema digestivo durante las cenas.

Comer en exceso no solo provoca ganancia de peso, sino también un sobreesfuerzo gástrico que se manifiesta en acidez, pesadez y distensión abdominal. Según explicó Ayala a Nación Media, estas indigestiones pueden escalar hasta producir náuseas, vómitos y cuadros de diarrea si no hay moderación. El control de los nutrientes es todavía más crítico para personas con enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión, quienes deben respetar sus planes alimentarios.

La seguridad alimentaria comienza con la higiene, por lo que el lavado frecuente de manos con agua tibia y jabón es indispensable al manipular ingredientes. Asimismo, es fundamental higienizar los utensilios inmediatamente después de su uso y asegurar que las carnes de pollo, cerdo y vaca estén bien cocidas. Las frutas y verduras deben lavarse con abundante agua para retirar impurezas, garantizando así que los productos frescos no se conviertan en focos de infección.

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Disfrutar en familia. Foto: Ilustrativa/Archivo

Respecto al tradicional clericó, la especialista insta a tener sumo cuidado con la combinación de frutas, azúcar y alcohol, ya que esta mezcla puede resultar explosiva. La recomendación principal es evitar mezclar frutas dulces, como la banana o el melón, con variedades ácidas como la piña o el pomelo. Esta combinación inadecuada provoca procesos de fermentación estomacal que derivan en fuertes dolores de cabeza, malestar gástrico y náuseas tras el consumo de la bebida.

Para la conservación de las sobras, Ayala enfatiza que los alimentos cocinados deben refrigerarse en recipientes de vidrio y mantenerse separados de los productos crudos. El recalentado debe realizarse correctamente y el consumo no debe exceder las veinticuatro horas posteriores a su preparación inicial para evitar riesgos. En la mesa, lo ideal es equilibrar el plato con un cincuenta por ciento de ensaladas frescas y la otra mitad de proteínas para lograr saciedad.

Finalmente, tras los festejos, se sugiere retomar un plan de alimentación desintoxicante basado en el consumo regular de agua, verduras, semillas y alimentos ricos en fibras. Es importante limitar la ingesta de embutidos, grasas saturadas y azúcares procesados que suelen abundar en los postres navideños. Mantenerse hidratado y realizar actividad física ayudará al cuerpo a recuperarse de los atracones, permitiendo disfrutar de las festividades con salud y bienestar general.

Datos claves

  • Evitar llegar con hambre a la cena para ello consumir una fruta de estación y masticar bien los alimentos (si es posible hasta 30 veces cada bocado).
  • Mantenerse hidratados(calcular la cantidad de agua diariamente Ej: peso(kg)x35ml=……litros /día) y beber con moderación las bebidas gaseosas y/o alcohólicas.
  • Tomar té de boldo después de las comidas principales, mantenerse activo y disfrutar las fiestas en familia.
La nutricionista Mariela Ayala. Foto: Gentileza

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