La nutricionista del Hospital Vithas Vitoria, Leila Pérez Venturino, ofrece siete claves para bajar de peso, tras la Navidad, huyendo de las dietas ‘milagro’ y ayunos, que pueden ser “contraproducentes” y marcar “el comienzo de una mala relación con la comida”.
La doctora asegura que lo primero para comenzar una alimentación saludable es revisar las sobras de Navidad y realizar una lista de la compra, teniendo en cuenta qué alimentos se pueden aprovechar, congelar, repartir o guardar para otro momento.
Después, es necesario recuperar los horarios de las comidas y rutinas habituales. Es recomendable cenar pronto y retrasar el desayuno, para realizar un ayuno fisiológico adecuado. Lo ideal es que pasen unas 12 horas. Eso facilita los procesos digestivos naturales del organismo, para que todo vuelva a funcionar de forma correcta.
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Por otro lado, la nutricionista aconseja eliminar los dulces, embutidos, ultraprocesados y bebidas alcohólicas. Y, en su lugar, introducir productos frescos de temporada, aumentando el consumo de alimentos de origen vegetal. Es el caso de verduras, hortalizas, frutas, cereales integrales o granos enteros. El objetivo es disminuir la proteína de origen animal y aumentar la de origen vegetal, como las legumbres.
A su vez, es importante tener en cuenta el número de comidas. Lo recomendable es que cada persona se organice en función de sus necesidades y gustos para encontrar el número que más le beneficie y con el que se sienta a gusto. Quizás está bien con una distribución de 3, 4 o 5 comidas más pequeñas, pero es algo que debe ser personalizado.
Asimismo, la doctora aconseja dar prioridad a las cocciones sencillas, que no requieran de una gran adición de grasa y decantarse siempre por el aceite de oliva. Además, es esencial comer de forma ordenada, sin actividades paralelas y, sobre todo, masticando bien. Si hay tentación de picar entre horas, conviene revisar cuál puede ser el detonante para buscar una solución correcta.
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Algo que hay que tener en cuenta es que no existen fórmulas mágicas, hay que tener paciencia y cuidarse desde la amabilidad y constancia, no de cualquier manera, y sin caer en la trampa de propósitos efímeros. Pasos pequeños para lograr objetivos más grandes y que así la motivación se mantenga fuerte.
Aunque la alimentación es muy importante, la nutricionista recuerda que solo es una “pieza más de un puzle que conforma nuestro bienestar”. Por eso lo principal es “cuidarnos de forma integral, no solo prestando atención a la alimentación”, sino que también a la actividad física, el descanso y la gestión del estrés, entre otros, “nos ayudarán a cultivar buenos hábitos y a empezar el año poniendo lo mejor de nuestra parte”, concluye.
Fuente: Europa Press.
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Nutrimil: Quimfa presenta su nueva línea de suplementos nutricionales
Quimfa S.A. lanzó Nutrimil, una propuesta de vanguardia diseñada para transformar la nutrición del adulto mayor a través de la ciencia y la innovación. La presentación reunió a profesionales de la salud y referentes del ámbito nutricional.
Claudia Bordón Riveros, experta en Nutrición Clínica y Salud Pública, coordinadora del Departamento de Nutrición del Grupo Británico y miembro del equipo técnico de Quimfa, expuso los diferenciales terapéuticos de la línea Nutrimil ante el selecto público.
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Nutrimil se incorpora al portafolio de Quimfa como una alternativa orientada a complementar la ingesta nutricional diaria, especialmente en adultos mayores o personas con requerimientos nutricionales específicos.
Está disponible en dos versiones, en latas de 800 gramos: Nutrimil (sabor crema americana), suplemento dietario integral, libre de gluten, que combina carbohidratos, lípidos, fibras, vitaminas y minerales para asegurar la vitalidad del adulto; y Nutrimil DBT (sin sabor), alimento para propósitos médicos específicos, desarrollado para pacientes que requieren un control glucémico estricto sin alterar el sabor de sus comidas o bebidas habituales.
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Con este lanzamiento, Quimfa amplía su propuesta en el ámbito del cuidado integral de la salud, incorporando soluciones orientadas a la nutrición como componente clave del bienestar, cumpliendo los más altos estándares de calidad (elaborados por S.A. La Sibila) que facilitan la adherencia y el bienestar nutricional.
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Cetosis y salud: la ciencia detrás de la dieta keto
Lourdes Pintos
lourdes.pintos.@nacionmedia.com
La dieta cetogénica o dieta keto, se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas de los últimos tiempos. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.
Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes.
En diálogo con La Nación/Nación Media, la nutricionista Guadalupe Varela analiza sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.
¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios bajos en carbohidratos?
La dieta cetogénica o keto es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos (harinas, legumbres, frutas y algunos vegetales) y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía.
Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico.
Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo es mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso.
En cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango más bajo (menos de 20g por día) lo que requiere mucha disciplina del paciente.
También hay una diferencia importante en la distribución de macronutrientes, en keto la mayor parte de las calorías proviene de las grasas, con una cantidad moderada de proteínas, mientras que en otras dietas bajas en carbohidratos la proteína suele ser más alta y la grasa no necesariamente es el componente principal.
¿Cuáles son los principales beneficios que se le atribuyen a la dieta keto en el control de enfermedades?
En los últimos tiempos se le atribuyen muchísimos beneficios, cada vez más son las personas que defienden este estilo de alimentación. En particular lo que veo en la dieta keto, sobre todo en el contexto de enfermedades, tiene que ver con su impacto a nivel metabólico.
Pero siempre aclaro algo, no es para todos y hay que saber en qué paciente realmente vale la pena usarla. Uno de los usos más claros y mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis.
En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar mejor los picos de glucosa y eso muchas veces se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado algunos pacientes pueden reducir la medicación.
También está el tema del peso, no es que la dieta keto sea “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, sobre todo porque ayuda bastante a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.
También se habla de su efecto desinflamatorio y es un punto interesante, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto, menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica.
En la práctica, yo no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales, con buenas fuentes de grasa, vegetales y proteínas de calidad, que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.
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En términos clínicos, ¿para que enfermedad está comprobada que esta dieta puede ser útil?
Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos.
A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. En estos casos, ayuda a mejorar el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y otros parámetros metabólicos, siempre con seguimiento profesional.
También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar mucho.
Donde soy más prudente es en otras áreas que hoy están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.
¿Qué evidencia científica respalda el uso de la dieta keto en patologías como la diabetes tipo 2 o la epilepsia?
Hay evidencias científicas bien estudiadas como por ejemplo, en epilepsia refractaria, sobre todo en niños está muy respaldada por organismos como la International League Against Epilepsy y guías clínicas que demuestran la reducción de manera significativa de las crisis en pacientes que llevan un estilo de vida keto, por eso se usa como parte del tratamiento bajo supervisión médica.
En diabetes tipo 2, la evidencia también es positiva, tenemos a Organizaciones como la American Diabetes Association que reconocen los planes keto y low carb como opción válida en ciertos pacientes.
Se observó que al bajar los carbohidratos y generar cetosis, muchos pacientes mejoran la glucosa, la HbA1c y algunos parámetros lipídicos y además puede ayudar con la pérdida de peso. Eso sí, los resultados dependen de cómo se haga la dieta y de la adherencia de cada persona.
¿Puede esta dieta ayudar en el manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo, o sus efectos son solo temporales?
Sí totalmente, la dieta keto puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas.
Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante.
Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes.
Una dieta keto bien estructurada es distinta a una versión desordenada o basada en ultraprocesados y eso impacta directamente en los resultados.
A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, en muchos casos depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.
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¿Qué riesgos o efectos secundarios puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?
Seguir la dieta keto sin supervisión puede traer algunos riesgos, al principio es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento y también hay que cuidar la hidratación y los minerales.
A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos.
Mi recomendación siempre es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional. Cada persona es diferente y todos tenemos distintos tipos de requerimientos que debemos completar y es por eso que no puede ser manejada muy ligeramente y sin supervisión.
¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?
La dieta keto no es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como personas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente.
En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes y la keto debe adaptarse cuidadosamente a sus necesidades.
Por eso siempre insisto en que la dieta keto debe individualizarse, evaluando primero la salud y los antecedentes de cada persona y, sobre todo, debe implementarse con supervisión profesional, para garantizar que sea segura y efectiva.
¿Cómo influye la dieta keto en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?
Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. Es importante aclarar que no todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinos.
Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.
En la práctica, siempre digo que la dieta keto no es un riesgo automático para el corazón, pero sí requiere evaluación individual y seguimiento profesional, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares. La clave está en la calidad de las grasas que se consume y en no mezclarlas con carbohidratos no permitidos del plan, el famoso “un poquito” no es negociable en esta dieta.
Desde su experiencia ¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las personas que intentan hacer dieta keto por su cuenta?
Desde lo que veo en consulta, el error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso.
También pasa que bajan demasiado la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez, descuidan la fibra porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos.
En las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.
¿Qué recomienda a quienes quieren iniciar este tipo de alimentación como parte de un tratamiento o estilo de vida?
Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. Lo primero, no es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar bien la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real.
Segundo, no olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta. También soy muy insistente con la organización, cuando no hay planificación aparecen los errores y es mucho más fácil abandonar el plan.
Otro punto clave es cuidar los electrolitos, sobre todo al inicio, para evitar esos malestares típicos, no olvidar que la actividad física es parte fundamental del proceso. Y, por último, que sea algo sostenible y adaptado a la persona, si no se puede mantener en el tiempo, no sirve, por más que funcione a corto plazo.
¿Desea agregar algo más?
Sí, algo que siempre me gusta decir es que no hay una única manera de comer que funcione para todos, la dieta keto puede ser útil en algunos casos, pero no es para cualquiera ni se puede aplicar sin pensar en cada persona.
Lo más importante es adaptarla a cada uno, ver la historia clínica, los objetivos, cómo come, cómo se siente con la comida, no es lo mismo alguien con resistencia a la insulina que alguien que busca simplemente perder un poco de peso.
También creo que tiene que ser algo que se pueda mantener en el tiempo, no sirve si es demasiado restrictiva o improvisada, los resultados rápidos no duran si no hay estructura y educación detrás. Y siempre vuelvo a lo básico, priorizar comida real, organizar hábitos y hacer que funcione en la vida diaria.
Al final, no importa si es dieta keto u otra estrategia, lo que cuenta es que la persona pueda sostenerla y sentirse bien con lo que come. También es clave entender que los cambios no son de un día para otro, se trata de ir paso a paso y aprender a escuchar al cuerpo, cuando se hace así, los resultados son más reales y sostenibles, y la persona termina incorporando hábitos que se mantienen más allá de cualquier plan puntual.
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Cetosis y salud: la ciencia detrás de la dieta keto
- Lourdes Pintos
- lourdes.pintos.@nacionmedia.com
La dieta cetogénica o keto se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.
Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes. En diálogo con La Nación, la nutricionista Guadalupe Varela hizo un análisis de sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.
–¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios?
–Es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía. Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis, donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico. Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo suele ser mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso, en cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango mucho más bajo, lo que requiere mucha disciplina del paciente.
ENFERMEDADES
–¿Cuáles son sus principales beneficios en el control de enfermedades?
–Uno de los usos mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis. En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar los picos de glucosa y eso se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado, algunos pacientes pueden reducir la medicación. También está el tema del peso, la dieta keto no es “mágica”, pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, porque ayuda a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.
También se habla de su efecto desinflamatorio, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto: menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica. En la práctica, no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.
–¿Para qué enfermedad está comprobada que puede ser útil?
–Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos. A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar. Donde soy más prudente es en otras áreas que están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.
A LARGO PLAZO
–¿Puede esta dieta ayudar al manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo?
–Sí, puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas. Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante. Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes. A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.
–¿Qué errores cometen las personas que intentan hacer esta dieta sin acompañamiento profesional?
–El error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso, también pasa que bajan de más la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez descuidan la fibra, porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos, en las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos, y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.
RIESGOS
–¿Qué riesgo o efecto secundario puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?
–Puede traer algunos riesgos al principio, es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento, hay que cuidar la hidratación y los minerales. A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos. Mi recomendación es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional.
–¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?
–No es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como aquellas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente. En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes.
–¿Qué les recomienda a quienes desean iniciar esta dieta como parte de un tratamiento o estilo de vida?
–Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. No es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real. No olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta.
SALUD CARDIOVASCULAR
–¿Cómo influye esta dieta en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?
–Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. No todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinas. Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.
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Esta es la fruta que se come de noche para dormir mejor y bajar de peso
Por las vitaminas y nutrientes que nos aportan, consumir frutas es fundamental para el buen funcionamiento del organismo. Algunas de ellas son denominadas “superalimentos” por el gran potencial que poseen en sus propiedades, como el caso de las manzanas, que se destacan por ser buenas para conciliar el sueño y, a su vez, perder peso.
Si no estás durmiendo bien y además, buscas perder unos kilos, lo que debes vigilar sobre todo son tus cenas, ya que a partir de las 18:00 es cuando el metabolismo comienza a ralentizarse.
De hecho, la última comida del día es esencial, porque si ingieres demasiados hidratos de carbono tu nivel de azúcar en sangre puede desestabilizarse a media noche, despertándote y haciéndote engordar.
No todas las frutas son iguales, hay algunas que son mejores y otras nada recomendables para comer a última hora del día. Según importantes investigaciones, la mejor de todas es la manzana gracias a su bajo índice calórico, su gran cantidad de fibra y su elevado poder saciante que hacen de esta fruta una excelente aliada por las noches, y no solo son buenas para perder peso, también ayudan a conciliar el sueño.
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¿Qué más aporta la manzana?
Además, hay estudios que señalan que la ingesta de manzana se asocia con un menor riesgo cardiovascular, en gran medida porque controla los niveles de colesterol en sangre debido a su alta proporción de pectina así como también, puede reducir la presión arterial y la presencia de factores proinflamatorios en el organismo.
Esta fruta previene el estreñimiento debido a su alto contenido en fibra que favorece el tránsito intestinal y ayuda a la digestión de las grasas, hace en nuestro cuerpo una regeneración celular, y mejora el sistema inmune a través de su contenido en vitamina C que aumenta las defensas de nuestro organismo.
Otro dato interesante es que es buena para los dientes porque protege la dentadura, mejora el estado de las encías y regula el PH de la boca.
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