Aunque deberían pertenecer al grupo de las legumbres, el maní se agrupa en la categoría de frutos secos debido a su perfil nutricional muy similar a las almendras y otros derivados. Este alimento es una gran fuente de proteínas y además es rico en antioxidantes, hierro, magnesio y fibra. Según estudios, este fruto seco se debe consumir con una frecuencia determinada y sin sal.
Desde la Asociación Americana del Corazón han recomendado el consumo de unas cinco porciones de este fruto seco sin sal por semana. Cada ración equivale a 2 cucharadas soperas de maní. Esta sería la medida ideal para aprovechar los beneficios del popular alimento.
Los maníes contienen principalmente grasas mono y poliinsaturadas, que pueden ayudar a reducir el colesterol “malo” y tienen además un alto contenido de proteínas y fibra. De acuerdo con el análisis de la revista científica “Clinical Nutrition”, la ingesta regular de productos con ese fruto seco podría tener efectos beneficiosos en el rendimiento cognitivo y en la respuesta al estrés en individuos jóvenes y sanos.
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El maní es tan versátil que se puede comer crudo, tostado, hervido, frito, en polvo o en mantequilla. Comerlo con su piel delgada y parecida al papel es más beneficioso desde el aspecto nutricional, ya que la piel contiene muchos antioxidantes y fitoquímicos.
Este alimento tiene un bajo índice glucémico, por lo que su ingesta diaria no provoca un aumento en los niveles de azúcar en la sangre, incluso es una buena fuente de fibra, que ayuda a reducir la inflamación en todo el cuerpo y mejora el sistema digestivo.
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Mipyme logra duplicar su producción gracias al programa Hambre Cero
Una mipyme del departamento de Alto Paraná logró crecer en producción hasta duplicarla, gracias a la participación en el programa estatal de alimentación escolar Hambre Cero. La empresa elabora alimentos a base del maní paraguayo.
El ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, visitó la firma Nu House, ubicada en Hernandarias, acompañado por el viceministro de Mipymes, Gustavo Giménez. La misma se convirtió en un ejemplo del impacto que generan las oportunidades comerciales para los pequeños emprendimientos del país. El secretario de Estado conoció el proceso de producción y resaltó su evolución como muestra del potencial de las mipymes paraguayas.
La empresa, liderada por Isabel, una nutricionista y emprendedora, logró aumentar progresivamente su capacidad productiva tras incorporarse como proveedora del programa Hambre Cero. Según explicó, inició entregando unas 15.000 barritas cada quince días, luego alcanzó las 25.000 unidades y actualmente proyecta volver a duplicar esa producción.
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Ejemplo
Por otro lado, Riquelme destacó la oportunidad que representan las compras públicas para las empresas en crecimiento. “Este es un ejemplo de cómo, a través de Hambre Cero, una mipyme puede generar volumen de mercado inicial, invertir en tecnología y productividad, y posteriormente prepararse para competir en otros segmentos, incluso con una mirada hacia la exportación”, sostuvo.
La empresa inició sus actividades en 2021 y contó con el acompañamiento de los Centros de Desarrollo Empresarial (SBDC) y del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) para fortalecer su modelo de negocio. Actualmente, provee al programa de alimentación escolar en el departamento de Caaguazú y comercializa sus productos en cadenas de supermercados y puntos de venta especializados en productos naturales.
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El maní busca su lugar en la élite exportadora
Por: Adelaida Alcaraz
Los suelos arenosos de Paraguay resultan ideales para el desarrollo del maní, con rendimientos que superan al de otros cultivos tradicionales como la soja, lo que lo convierte en una opción altamente competitiva.
La industria del maní en Paraguay atraviesa un momento de transformación silenciosa, pero estratégica. Lo que durante años fue considerado un cultivo secundario hoy empieza a perfilarse como un nuevo motor agroexportador, impulsado por inversiones industriales, expansión agrícola y una creciente apuesta por la sostenibilidad productiva.
En ese contexto nació la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (CAPPEM), una organización que busca ordenar y proyectar el crecimiento de un sector con fuerte potencial económico y ambiental.
El presidente Hans Karl Janz Janzen, sostuvo que la creación de la cámara responde a una necesidad concreta derivada del rápido crecimiento que experimentó el rubro en los últimos años. “El aumento del área de siembra y la instalación de nuevas plantas de procesamiento hicieron indispensable que el sector se organizara para trabajar de manera coordinada”, explicó.
Actualmente, Paraguay cuenta con unas 22.000 hectáreas sembradas de maní, con una proyección exportable cercana a las 45.000 toneladas y un valor estimado de USD 50 millones. Sin embargo, las expectativas son mucho más ambiciosas ya que el sector proyecta alcanzar en la próxima década unas 100.000 hectáreas cultivadas y exportaciones por hasta USD 250 millones.
El crecimiento no es casual. Paraguay posee una ventaja natural clave: sus suelos arenosos, históricamente considerados marginales para otros cultivos, resultan ideales para el desarrollo del maní. “El rendimiento del maní en esas tierras supera al de alternativas tradicionales como la soja, lo que convierte al cultivo en una opción altamente competitiva”, señaló Hans Karl.
Pero el verdadero desafío ya no está solo en producir más, sino en generar valor agregado y posicionar al maní paraguayo en mercados de alta exigencia. Para competir en Europa, por ejemplo, la industria debe garantizar niveles mínimos de aflatoxinas, bajas trazas de agroquímicos y procesos industriales avanzados como el blancheado del producto.
Hoy, entre el 70 % y el 80 % del valor del negocio sigue concentrado en la producción primaria. Sin embargo, la industrialización y la exportación diferenciada son vistas como la llave para consolidar un perfil premium. “Queremos que Paraguay sea reconocido por la calidad y la seriedad de su industria”, afirma el titular de CAPPEM.
En el tablero global, Paraguay todavía juega un rol emergente. Argentina lidera ampliamente el mercado internacional del maní, con una industria consolidada que genera alrededor de USD 1.500 millones anuales. Brasil y Guatemala también aparecen como competidores regionales fuertes en destinos de gran volumen como Rusia, China e India.
Aun así, el sector paraguayo cree que tiene espacio para construir una identidad propia. Más allá del negocio exportador, el maní también ofrece ventajas vinculadas a la sostenibilidad agrícola. Su incorporación en esquemas de rotación mejora la fertilidad del suelo y aporta diversidad productiva, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
El componente nutricional del producto también abre nuevas oportunidades. El maní forma parte de programas globales de asistencia alimentaria y CAPPEM no descarta, en el futuro, participar en licitaciones internacionales vinculadas a organismos multilaterales.
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Cosecha de maní avanza con alta productividad y consolida su expansión en el país
La cosecha de maní avanza con resultados altamente positivos, impulsada por rendimientos que oscilan entre 3.300 y 5.000 kilos por hectárea y una creciente adopción del cultivo en zonas con suelos arenosos, especialmente en el departamento de San Pedro, según destacó Fabián Pereira, vicepresidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (Aprosemp), en conversación con La Nación/Nación Media.
El directivo señaló que la producción nacional se destina en su totalidad a la exportación, abasteciendo mercados como Canadá, la Unión Europea, Estados Unidos y el Medio Oriente.
En ese contexto, resaltó que en la estancia Paso Curuzú, ubicada en San Pedro, reportaron la siembra de 600 hectáreas de maní en la presente campaña, triplicando el área cultivada respecto al año pasado, cuando se habían implantado unas 180 hectáreas.
Según explicó Pereira, el cultivo se encuentra actualmente en plena etapa de cosecha, con expectativas de cierre favorable gracias al buen comportamiento agronómico registrado durante el ciclo productivo.
Asimismo, sostuvo que el maní se posiciona como una alternativa estratégica frente a cultivos tradicionales como la soja o el maíz, que presentan mayores dificultades productivas en suelos arenosos. “San Pedro cuenta con aproximadamente un 60% de este tipo de suelo, condición que favorece al maní, ya que requiere terrenos sueltos para permitir el correcto desarrollo subterráneo de las vainas y una cosecha eficiente, sin pérdidas”, resaltó.
En cuanto al proceso de cosecha, explicó que este implica el arrancado y volteo de las plantas, que permanecen en superficie antes del ingreso de la cosechadora para levantar los granos. “Este manejo, sumado a las altas temperaturas y a una buena radiación solar, permite obtener elevados niveles de productividad en comparación con otros países productores”, resaltó.
A nivel nacional, Pereira señaló que se estima que la superficie cultivada con maní alcanza entre 6.000 y 7.000 hectáreas, con un desempeño destacado en regiones con menor índice de lluvias y buen sol. “Esta combinación de clima y suelo refuerza el potencial del cultivo y explica su expansión en los últimos años”, agregó.
Mercados y destinos
En cuanto al destino de la producción, prácticamente el 100 % del maní paraguayo se exporta, principalmente para la elaboración de aceite y harina de maní, mientras que una porción mínima se destina al consumo directo. Este perfil industrial abre perspectivas de crecimiento, aunque también implica la necesidad de ampliar la capacidad de acopio y procesamiento, indicó.
Capacidad productiva y perspectivas
Pereira comentó además que actualmente el país cuenta con dos plantas que brindan asistencia técnica y concentran gran parte del acopio de la producción, ambas ubicadas en la zona de Campo Nueve, en el departamento de Caaguazú; una es Villafranca y la otra Agro Maní. Estas empresas cumplen un papel relevante en el acompañamiento técnico y en la exportación del maní paraguayo. De cara a los próximos años, adelantó que el cultivo seguirá ganando terreno, impulsado por su adaptación a las condiciones locales y por la creciente demanda internacional.
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Cosecha de maní en Caazapá deja excelentes rendimientos
La comunidad Guazucai de la ciudad de Yuty, departamento de Caazapá, tras recibir asistencia técnica, cerró una exitosa cosecha de maní, alcanzando una producción aproximada de 700 kilogramos del producto.
Los productores recibieron una capacitación e instrucción para la implementación de un plan de producción, a cargo del equipo técnico de la Agencia Local de Asistencia Técnica (ALAT) de la zona.
En ese marco, técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) acompañan de manera permanente a productores de la agricultura familiar, brindando asistencia técnica directa en las fincas, demostrando que la planificación adecuada de la producción es clave para alcanzar resultados óptimos en el campo.
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De esta manera, este producto se consolida como una alternativa estratégica, tanto para el consumo familiar como para la generación de ingresos de las familias, ya que a partir de esta materia prima puede desarrollarse una gama de productos alternativos.
Desde el MAG destacaron que este tipo de actividades se enmarca en las acciones de fortalecimiento productivo que se impulsan en el territorio, promoviendo la diversificación agrícola, la seguridad alimentaria y la mejora de la calidad de vida de las familias rurales.