Aunque deberían pertenecer al grupo de las legumbres, el maní se agrupa en la categoría de frutos secos debido a su perfil nutricional muy similar a las almendras y otros derivados. Este alimento es una gran fuente de proteínas y además es rico en antioxidantes, hierro, magnesio y fibra. Según estudios, este fruto seco se debe consumir con una frecuencia determinada y sin sal.
Desde la Asociación Americana del Corazón han recomendado el consumo de unas cinco porciones de este fruto seco sin sal por semana. Cada ración equivale a 2 cucharadas soperas de maní. Esta sería la medida ideal para aprovechar los beneficios del popular alimento.
Los maníes contienen principalmente grasas mono y poliinsaturadas, que pueden ayudar a reducir el colesterol “malo” y tienen además un alto contenido de proteínas y fibra. De acuerdo con el análisis de la revista científica “Clinical Nutrition”, la ingesta regular de productos con ese fruto seco podría tener efectos beneficiosos en el rendimiento cognitivo y en la respuesta al estrés en individuos jóvenes y sanos.
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El maní es tan versátil que se puede comer crudo, tostado, hervido, frito, en polvo o en mantequilla. Comerlo con su piel delgada y parecida al papel es más beneficioso desde el aspecto nutricional, ya que la piel contiene muchos antioxidantes y fitoquímicos.
Este alimento tiene un bajo índice glucémico, por lo que su ingesta diaria no provoca un aumento en los niveles de azúcar en la sangre, incluso es una buena fuente de fibra, que ayuda a reducir la inflamación en todo el cuerpo y mejora el sistema digestivo.
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Industrializar el maní podría elevar hasta 40 % su valor de exportación, señalan
El maní paraguayo tiene presencia en 33 mercados internacionales y proyecta exportar entre 20.000 y 25.000 toneladas durante este año. Sin embargo, gran parte de la producción todavía se comercializa como materia prima, lo que abre oportunidades para avanzar en su industrialización y generar mayores ingresos mediante productos elaborados.
Según explicó a La Nación/Nación Media Johan Heinrichs, vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (Cappem), incorporar valor agregado puede incrementar entre un 30 % y 40 % el valor de exportación, dependiendo del procesamiento aplicado.
La mayor parte del maní paraguayo se exporta como grano seleccionado o materia prima para su procesamiento en otros países. “Una gran parte se va como materia prima para snacks, para mantequilla y para aceite”, explicó Heinrichs.
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Entre las alternativas de industrialización se encuentran la mantequilla de maní, los granos tostados, los snacks saborizados o recubiertos, como el conocido maní japonés, y los productos de chocolate con maní. También se puede obtener aceite a partir de los granos que no reúnen las condiciones comerciales para otros destinos. Estas opciones permiten diversificar la oferta y aprovechar distintas calidades de la producción, en lugar de concentrar la comercialización únicamente en materia prima.
El aprovechamiento del maní también alcanza a sus residuos, ya que la cáscara se utiliza como biocombustible en calderas para generar energía dentro de las industrias. De esta manera, este subproducto encuentra una utilidad energética y permite aprovechar prácticamente toda la producción.
El valor agregado abre la puerta a más ganancias
Según el entrevistado, el desafío es ampliar la capacidad de procesamiento local para exportar productos con valor agregado, sin dejar de vender granos como materia prima. “No va a dejar de ser exportador de productos como materia prima porque va a ir creciendo, entonces probablemente llegue a exportar también una partida de productos terminados”, señaló Heinrichs. Así, el sector podrá diversificar su oferta y ampliar los ingresos generados por la cadena.
Cabe destacar que la expansión del sector también exige cumplir los controles fitosanitarios de Senave y los límites de aflatoxinas, especialmente estrictos en mercados como el europeo.
El maní se cultiva principalmente en suelos arenosos, como los de San Pedro. Aunque requiere más cuidados y costos que otros cultivos, como la soja, resiste bien la sequía. Cappem, integrada por cinco industrias, busca impulsar la producción y ampliar la presencia paraguaya en ferias y mercados internacionales.
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Doce empresas paraguayas llevan su apuesta alimentaria a Sial París
Por: Adelaida Alcaraz
Del 17 al 21 de octubre, Paraguay participará en una de las principales ferias internacionales de alimentos con una delegación conformada por 12 empresas. Entre ellas, Alpacasa, que desde 2016 viene trabajando en ampliar las oportunidades de negocios para la chía y, ahora, también apuesta por construir una planta de procesamiento de maní, un rubro que gana cada vez más terreno.
La calidad abre puertas, pero la innovación y la confianza construyen relaciones comerciales duraderas. Con esa apuesta, 12 empresas paraguayas participarán en Sial París, una de las grandes vidrieras mundiales de la industria alimentaria, que se desarrollará del 17 al 21 de octubre en Francia.
La delegación está integrada por Hypergrain, Agrícola Schweigert, TGL Foods S.A., Villa Franca S.A., Agrícola Knelsen, Hilagro, Oleaginosa Raatz, Alpacasa, Agropecuaria Produza S.A., La Misericordia, Alimentos Mora Cue y Ecotrading Yva Py. La participación es organizada por Capachia, con apoyo de Rediex, para proyectar la oferta paraguaya ante compradores y socios comerciales internacionales.
Entre las participantes destaca Alpacasa, presente en Sial desde 2016 como parte del pabellón paraguayo, junto con Rediex y el Ministerio de Industria y Comercio. FOCO conversó con su presidente, Hans Karl Janz, quien señaló que la feria es mucho más que una exhibición de productos, pues permite afianzar vínculos, identificar oportunidades y anticiparse a las tendencias del mercado.
“Lo que valoramos de estas ferias es la oportunidad de reunirnos con clientes actuales y potenciales, diseñar nuevas estrategias y entender las tendencias emergentes en la industria”, afirmó.
Más industrialización para conquistar mercados. En esta edición de Sial, Alpacasa presentará chía negra y blanca en versiones orgánicas y convencionales. Y, como novedad, buscará abrir oportunidades para el maní paraguayo.
Sobre este último punto, Hans adelantó que la empresa está terminando de construir una planta de procesamiento con la intensión de fortalecer su capacidad industrial y acompañar el crecimiento de un rubro con perspectivas de expansión.
“Las perspectivas del sector acompañan esa apuesta. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones paraguayas de maní alcanzaron aproximadamente USD 21 millones, por encima de los USD 14 millones registrados durante todo 2025 y los USD 10 millones de 2024. La proyección del sector es cerrar este año con unos USD 25 millones, con posibilidades de llegar a USD 30 millones, dependiendo del calendario de entregas”, explicó el referente empresarial.
Atendiendo a que el avance de las exportaciones se complementa con inversiones en industrialización y una mayor diversificación de los destinos, el titular de Alpacasa y de la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (Cappema), subrayó que la participación en la feria representa una oportunidad para ampliar mercados y establecer nuevos contactos comerciales. En ese sentido, dijo que países como Rusia figuran entre los principales compradores, mientras que mercados europeos como Países Bajos y Reino Unido cobran relevancia.
Confianza para conquistar mercados. Alpacasa exporta aceites esenciales, chía y maní a más de 50 países. En estos mercados, la calidad viene acompañada de responsabilidad, cumplimiento de plazos y capacidad para resolver dificultades logísticas o comerciales.
De allí que Hans considera que en Sial se pueden generar negocios inmediatos si una necesidad del comprador coincide con la disponibilidad de producto, aunque también sostiene que muchas oportunidades maduran con el tiempo. “Participar en ferias es como plantar una semilla que, con el cuidado adecuado, crecerá en un árbol fuerte”, acotó.
Para Paraguay, la presencia en París representa una oportunidad para fortalecer su imagen como proveedor confiable de alimentos. Para Alpacasa, significa continuar una estrategia de internacionalización que combina relaciones comerciales, innovación y mayor valor agregado, con la mirada puesta en nuevos mercados.
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El maní acelera su expansión y proyecta cerrar el 2026 con cifras récord
La exportación paraguaya de maní atraviesa un momento de fuerte expansión y apunta a cerrar el 2026 con un nuevo récord. Entre enero y agosto, los envíos alcanzaron aproximadamente USD 21 millones, frente a los USD 14 millones registrados durante todo el 2025 y los USD 19 millones del 2024, según los datos mencionados a Universo 970/Nación Media por Hans Karl Janz, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (Cappema).
El empresario explicó que este crecimiento está vinculado principalmente a las inversiones realizadas en los últimos años para ampliar la industrialización del rubro. Actualmente, Cappema reúne a cinco empresas y se suma una nueva planta de procesamiento en construcción, mientras el cultivo gana espacio entre productores que buscan diversificar sus actividades y, al mismo tiempo, aprovechar al maní como una alternativa para la rotación y regeneración de los suelos. “En los últimos 4 años está prácticamente duplicando y ahora ya está triplicando y así vamos haciendo crecer esta industria”, afirmó.
Con este escenario, Janz estima que Paraguay llegará definitivamente a unos USD 25 millones en exportaciones de maní al cierre del año, aunque alcanzar los USD 30 millones dependerá del calendario de entregas acordado con los compradores internacionales. Los contratos suelen establecer entregas distribuidas durante varios meses, por lo que parte de la mercadería podría contabilizarse recién en enero o febrero del 2027.
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Rusia, el principal mercado
Rusia continúa como uno de los principales destinos, pero Europa gana participación y representa una de las principales apuestas de la industria. Janz señaló que los Países Bajos y Reino Unido ya reciben volúmenes importantes y explicó que las nuevas inversiones apuntan principalmente al mercado europeo, debido a sus mejores precios, aunque también a sus mayores exigencias en trazabilidad, inocuidad, esterilización y límites de residuos de pesticidas. “El mercado europeo es el que más paga, también el mercado europeo al mismo tiempo es el más exigente”, destacó.
Para sostener este crecimiento, uno de los principales desafíos será ampliar la base de productores. El entrevistado explicó que el cultivo requiere maquinaria específica y que los agricultores necesitan tener la seguridad de contar con un mercado para colocar su producción. Por ello, la industria busca generar confianza entre los productores para que incorporen el maní como alternativa a otros cultivos y se consolide una cadena de abastecimiento capaz de acompañar la expansión exportadora. “Así como hay que conquistar el mercado afuera, el mercado europeo, así mismo tenemos que ir conquistando la mente de los agricultores”, explicó el representante del gremio.
El Niño puede favorecer al cultivo de maní
El fenómeno de El Niño podría representar un escenario favorable para el cultivo de maní, debido a que las principales zonas de producción cuentan con suelos arenosos que drenan rápidamente el agua. Janz explicó que, en estas condiciones, las lluvias pueden ser beneficiosas para el cultivo, especialmente porque ayudan a compensar los efectos de los periodos secos. “A nosotros no nos va a perjudicar tanto porque nuestro suelo es arenoso y drena mejor el agua, lo cual en años secos es peor”, señaló.
Actualmente, el maní se cultiva principalmente en el Chaco Central, el departamento de San Pedro, Caaguazú y, en menor medida, Canindeyú, según Janz. El empresario explicó que las características de los suelos en estas zonas hacen que el sector manicero tenga una situación diferente frente al exceso de lluvias, ya que el agua tiene mayor capacidad de drenaje.
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Maní paraguayo busca multiplicar su producción y conquistar nuevos mercados
La Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Maní (CAPPEM) apunta a llevar el área cultivada hasta 100.000 hectáreas, aunque el acceso a maquinaria especializada continúa siendo uno de los principales desafíos.
Aprovechamiento de superficies arenosas. El ingeniero agrónomo Fabián Pereira, explicó que el maní viene ganando espacio dentro de la producción agrícola paraguaya y se perfila como una alternativa para aprovechar superficies que presentan limitaciones para otros cultivos.
Durante la zafra 2025, el país alcanzó unas 22.000 hectáreas cultivadas, con una producción total cercana a las 45.000 toneladas y un volumen de exportación de aproximadamente USD 50 millones.
La producción se concentra principalmente en el Chaco, San Pedro, Caaguazú, Itapúa, Paraguarí y Caazapá, además de otros departamentos donde el cultivo comienza a ganar presencia. Desde la CAPPEM proyectan un crecimiento importante a largo plazo, con la meta de alcanzar unas 100.000 hectáreas y generar alrededor de USD 250 millones en exportaciones.
Variedades, costos de producción y desafíos. Entre las variedades utilizadas se destaca la OL3, de calidad tipo runner, con rendimientos que oscilan entre 3 y 4,5 toneladas por hectárea. Los costos de producción se ubican actualmente entre USD 1.500 y USD 1.600 por hectárea.
Si bien los precios disminuyeron en 2025 frente al año anterior, se situaron alrededor de USD 450 por tonelada, mientras que para 2026 se proyecta un valor cercano a USD 500 por tonelada.
Uno de los principales obstáculos para ampliar la superficie cultivada es el acceso a maquinaria especializada. Según señaló Fabián, el equipo completo para la cosecha puede representar una inversión de alrededor de USD 500.000 y tiene capacidad para trabajar unas 300 a 350 hectáreas por año.
El elevado costo frente a la superficie que puede cubrir limita la incorporación de estos equipos, especialmente para productores que no cuentan con grandes extensiones o posibilidades de compartir la maquinaria.
Una ventaja estratégica. Aun así, el cultivo presenta una ventaja estratégica, y es la posibilidad aprovechar suelos arenosos y superficies con baja productividad para otras alternativas agrícolas.
Además, requiere la aplicación de entre 2 y 3 toneladas de cal agrícola por hectárea al año para lograr condiciones adecuadas de producción. Aunque esto incrementa los costos, también contribuye a corregir las condiciones del suelo y puede convertir áreas poco productivas en superficies capaces de generar ingresos.
Exportaciones y perspectivas. En el frente externo, Rusia, Países Bajos y Ecuador se encuentran entre los principales destinos del maní paraguayo. Para la campaña 2026, el manejo sanitario será un factor ante un escenario de mayores lluvias asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, el cultivo requiere entre siete y ocho aplicaciones de fungicidas para controlar enfermedades, por lo que un exceso de humedad podría elevar la frecuencia de los tratamientos y, consecuentemente, los costos.