Los termos reutilizables para agua llegaron para quedarse. Los hay en todos los tamaños, modelos y materiales. Los usan grandes y chicos, cada vez con mayor frecuencia y menos cuidados de higiene. Es por ello que estos termos o hoppies podrían convertirse en potenciales fuentes de contaminación.

Así como cualquier utensilio de uso diario, los termos requieren de una limpieza profunda para evitar la acumulación de bacterias y otros microorganismos causantes de enfermedades. La premura del día a día evita prestar la atención debida a la higiene regular de este elemento y propicia así la proliferación de gérmenes, no solo en su exterior, sino también en su interior.

Los termos son propicios para el crecimiento bacteriano si no se lavan adecuadamente. La humedad y los restos de líquidos pueden generar un ambiente favorable para la multiplicación de bacterias, especialmente si se deja el agua estancada durante períodos prolongados sin limpiarlo.

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Para evitarlo, tene en cuenta estos pasos:

  1. Lavar el termo después de cada uso, preferentemente con agua caliente y jabón, en el exterior e interior.
  2. Enjuagarlo cuidadosamente para eliminar cualquier residuo de jabón en toda la superficie.
  3. Dejarlo secar completamente antes de volver a utilizarlo o guardarlo (evitar secarlo con algún trapo).
  4. Realizar una limpieza más profunda de manera regular (puede ser una vez a la semana), utilizando una solución de agua y vinagre o bicarbonato de sodio (o productos de limpieza específicos para termos).
  5. Prestar atención especial a las áreas de difícil acceso, como las boquillas o las tapas, utilizar cepillos pequeños para una limpieza minuciosa (similares a los que se usan para limpiar las bombillas).
  6. Reemplazar el termo si muestra signos de desgaste o deterioro (si no retienen el agua o no pueden garantizar su calidad frente al exterior).

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Estas prácticas de higiene permitirán mantener la limpieza de los termos de agua y minimizar cualquier riesgo potencial de contaminación. Brindar especial atención a los usados por los niños, que por lo general están más expuestos a diversos contaminantes.


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