Ya sea que estés celebrando una ocasión especial o compartiendo momentos agradables en la comodidad de tu hogar, las bebidas alcohólicas y las comidas son una combinación perfecta. Pero, pueden tener efectos secundarios en la salud si se tratan de los alimentos equivocados.
El cuerpo prefiere digerir primero el alcohol ingerido a los demás macronutrientes consumidos, según investigaciones médicas. Para evitar problemas de salud, además de tomar alcohol moderadamente, es importante estar atentos a las categorías de alimentos que se consumen, independientemente a que sea una cerveza, vino u otro trago.
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De hecho, cuanto más alcohol se consume, existe mayor probabilidad de que sintamos hambre. Esto se debe a que el alcohol aumenta el hambre de tal manera que la persona puede terminar con antojos de alimentos salados como la pizza, las frituras y las comidas picantes. Sin embargo, los expertos advierten que esta es la peor combinación que podemos hacer.
Cerveza y pan
La cerveza y el pan pueden ser una combinación dañina porque deshidratan el cuerpo. Ambos contienen levadura en mayor cantidad, por lo que el hígado no puede procesar el alcohol consumido, entonces el estómago no puede atender el proceso de digestión. Además de esto, el cuerpo trata de deshacerse de las toxinas que pueden provocar problemas digestivos o hinchazón, sin ningún tipo de resultado.
Pizza
Aunque es muy común combinar la pizza y el alcohol, estos no van bien juntos. Con alcohol, la masa no se digiere correctamente y puede causar dolor y molestias en el estómago. Incluso los especialistas confirman que la pizza puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y aumentar de peso más rápido de lo normal.
Alimentos salados
Algunos pensarán que es una muy buena combinación el alcohol y las papas fritas. Sin embargo, te estás poniendo en riesgo. El alto contenido de sodio en los alimentos salados puede causar problemas estomacales, como provocar deshidratación, lo que a su vez aumenta el consumo de alcohol.
Productos lácteos
Los productos lácteos como el queso, la leche, el helado, los postres, la mantequilla y el yogur deben evitarse tanto antes como después del consumo de bebidas alcohólicas. Esta combinación solo podría empeorar la condición de salud y producir infecciones, dolor de estómago e incluso estreñimiento.
Comidas picantes
Al igual que los alimentos salados, los picantes también pueden estropear el sistema digestivo. Comer alimentos picantes con alcohol puede causar malestar estomacal y problemas digestivos. Los alimentos picantes retrasan el proceso de vaciado del estómago y causan reflujo ácido, lo que se vuelve tan incómodo para el cuerpo.
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No solo con San Patricio es momento de cerveza
La historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza.
- Por Ricardo Rivas
- Periodista
- X: @RtrivasRivas
El martes pasado, en las cervecerías de Buenos Aires, NYC, Dublin y muchos otros lugares se celebró San Patricio. Con más o menos intensidad que otros años, por cierto, pero hubo celebración. Estoy tentado de decir que en la Argentina fue “de baja intensidad”. El costo de vida no pocas veces conspira contra los deseos de brindar con amigos y amigas. Pero, aun así, muchas y muchos (me incluyo) celebramos. Rubia, negra, roja... celebramos. Brindamos en amistad y deseándonos reiteradamente salud. “Cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute, chin...” no faltaron lenguas en ese atardecer. Tampoco el verde en todas sus gamas. Soy cervecero. Parte de mi formación educativa la hice en una escuela alemana. Prefiero la stout. Pero no discrimino cuando de birra se trata. Mis amigos-hermanos y colegas periodistas y escritores lo saben. En mi querida Asunción, Augusto, Arturo, Paulo, JM, Vivian, Silvia, Claudio, Pepe, por solo mencionar a algunos y algunas, no se quedan atrás... ni me dejan solo cuando coincidimos en torno de una mesa o sobre la barra de un bar. La stout Guineness me puede. La Pilsen, también.
Alguien me comentó, tiempo atrás en Nueva York, que un 17 de marzo en 1914 fue allí donde se inició la costumbre de teñir de verde la birra para adherir a la efeméride. Al parecer fue idea e iniciativa de un forense nacido y criado en NYC, Thomas H. Curtin. Puede ser que haya sido así y me encanta que se haya multiplicado esa práctica celebrativa. También es un buen negocio, más allá (y más acá) del santísimo Patricio. De hecho, cuando recién se iniciaba febrero en este año, Kirin Holdings reportó que, en 2025, “el consumo mundial de cerveza ha alcanzado más de 194.000 millones de litros”. República Checa lidera con un promedio de 143 litros por año y por persona. Detrás se ubica Alemania (110 litros); Austria (108); Polonia (105); Irlanda (103); Rumanía (101); Estonia (99); Lituania (98); Bélgica (95); y España (94). En mi querido Paraguay, ubicado en el puesto 3 del ranking latinoamericano, cuando finalizó 2024, el consumo cervecero se ubicó en poco más de 74 litros por persona. Argentina, bastante más atrás, en la onceava posición, se acerca a los 44 litros.
7 MIL AÑOS ATRÁS
Aunque –hay que decirlo– la historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era (aNE) –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza. Y quienes lo hacían la compartían en un mismo recipiente. “¿El sabor del encuentro” desde siempre? ¿Por qué no? No eran tiempos de estabilidad los del 370 de Nuestra Era (dNE). El Imperio Romano trepidaba. Los hunos –luego de cruzar el Volga– presionaban a los germanos que dejaban atrás el Danubio y sus tierras ancestrales en procura de paz y mejores condiciones de habitabilidad. Migraban. Huían de la guerra. Escapaban de las violencias. Se desplazaban. Eran vulnerables.
Los visigodos viajaron (avanzaron) hacia el este. Sin embargo, las fronteras romanas obstaculizaban muchos de aquellos desplazamientos. El emperador Valente va contra los germánicos. Quiere evitar que los bárbaros invadan y arrasen. En aquel contexto nació Maewyn Succat, en Britania. En Gales o en Escocia. Algunos historiadores sostienen que dejó la vida intrauterina en el 385, año más año menos. ¿Importa acaso esta precisión? Era hijo de un diácono cristiano que también ejercía como decurión, un cargo militar. Su padre se llamó Calpurino. Su abuelo, Potito, también religioso y, según algunos historiadores, alcanzó el grado de presbítero. Su mamá, al parecer, era Concessa. Pero todos coinciden en que en su adolescencia (tal vez a los 16) fue capturado por traficantes de esclavos (quizás piratas escotos) que en poco tiempo lo vendieron a terratenientes para que trabajara en el campo. Por su juventud y fortaleza física era valioso. Esclavizado y en cautiverio en Irlanda aseguran que comenzó a tener visiones en las que se le indujo a predicar el cristianismo. Media docena de años fue cautivo. Aun así, comenzó a evangelizar. Esa fue su misión. Y justamente por ella, escapó. Aunque perseguido logró cruzar el Oceanus Britannicus –también mencionado como Mare Britannicum– hoy mencionado como canal de la Mancha, para llegar a la Galia y esconderse en un monasterio donde comenzó a estudiar en procura de convertirse en sacerdote. Las visiones no lo abandonaban. La oración y las lecturas sagradas eran su única razón de ser hasta el momento de peregrinar para misionar y evangelizar en su pueblo natal. Fue creado en el sacerdocio como Padrig, Pádraig, “padre del pueblo” para que, con el paso del tiempo, fuera conocido y mencionado como Patrick.
Eran tiempos de ignorancias. Quienes eran llamados nobles o plebeyos coincidían, mayoritariamente, en el desconocimiento de la lectura y la escritura. Con un poco más de 20 años trashumó entre Britania y las Galias. Se sabe de su paso por Tours, Lerins y Auxerre, donde formalmente fue cura. Las visiones continuaban. Se dice que cuando estaba a poco de partir en busca de nuevos horizontes, en una de esas apariciones, recibió el mandato de permanecer en el pueblo donde había nacido. Canceló su partida. Desde entonces comenzó a mencionárselo como el apóstol de Irlanda donde permaneció para siempre. Con las cosas de todos los días que encontraba a su paso y al alcance de su mano predicaba el cristianismo y aleccionaba para producir sentido común... y religiosidad. Religare. “Volver a ligar”, “reunir”, “vincular estrechamente” a la humanidad con la trascendencia. Ese era el deseo (su deseo) y la misión divina de Maewyn... que también era Patrig, Pátraic y que hasta nuestros días –aunque escasamente se lo recuerde– también es Patrick que se multiplicaba en acciones para catequizar y popularizar su fe.
EL TRÉBOL
De hecho, para celebrar cada año la Pascua de Resurrección, encendía hogueras para empatizar con las prácticas ancestrales de las y los Tuatha Dé Danann (“el pueblo de la diosa Danu”), como se conocía por entonces a las y los irlandeses. El sincretismo de Patrick hizo que con cada hoguera popular para homenajear a El Dagda (el “dios bueno” y padre protector); a Lugh (“dios de las habilidades múltiples y la luz”); a Morrigan (“diosa de la guerra y la muerte”); y, a Brigid (“diosa de la poesía, de la curación y portadora del fuego sagrado”) –deidades anteriores a la presencia humana sobre la Tierra– el pueblo de Irlanda, por su intercesión, se religara al Dios del catolicismo. Al Dios del “acontecimiento”, como gustan decir los biblistas por estos tiempos.
Pero Pádraic no se quedó allí con su misión. No. Caminante de las campiñas irlandesas descubrió y adoptó los tréboles de tres hojas para ejemplificar la idea conceptual de la Santísima Trinidad. Su catequesis prendió fuerte en el espíritu irlandés. Cada una de las hojas de aquellos tréboles simbolizaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, me dijo enfáticamente un parroquiano en un PUB de Dublin, allá por los años 90. “El cristianismo triunfó sobre el paganismo”, añadió un bebedor cercano que no bebía con nosotros cuando los relojes marcaron las 10 de la noche. No finalizaba un día más. Era 17 de marzo. Habría juerga hasta tarde. Muy tarde. Supe luego que ese día, en procesión cientos de peregrinos y peregrinas, en Donegal, condado donde se asegura que Patricio tuvo una visión, marcharon a Station Island.
Peregriné con ellos y ellas.
La fe popular sostiene que Dios le dijo a San Patrick “todo aquel que llegue hasta aquí, estará libre de pecado”. La tradición se mantiene a pesar del paso del tiempo. El cine la ha mostrado una y otra vez. En el transcurso de la trilogía de “El padrino”, Francis Ford Coppola recrea una procesión que las y los migrantes irlandés realizan en Boston, Estados Unidos desde 1737. En Peaky Blinders, el director Tom Harper le marca al clan Shelby y al mismísimo Tommy Shelby (Cillian Morphy) esa enraizada tradición. Patrick da para todo en las creencias populares. Hasta se asegura –como hazaña y leyenda– que en su tiempo condujo a todas las serpientes que habitaban la isla hasta el mar para que se ahoguen. Mito. Cientos de publicaciones prestigiosas especializadas consignan que “en Irlanda nunca hubo serpientes” desde que finalizó la última glaciación. De esto también se trata la fe. Y la cerveza, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver con todo esto?, pregunté una y otra vez hasta que alguien –después de intentar repetidamente saber– una de aquellas personas de las que quise tener respuestas fue tan clara como sintética. “Cuando niños, durante la Cuaresma, no podíamos comer dulces, pero durante el Día de San Patricio nos indultaban y podíamos hacerlo. Los adultos, por su parte, (como nosotros con los dulces) no podían beber cerveza en el mismo período. De allí que, nuestros mayores, nuestros padres y abuelos, en la misma efeméride, homologaron aquello que nos beneficiaba a las y los pequeños y, como anuencia de los obispos fueron dispensados y, desde entonces, la Cuaresma no les impide tomar cerveza”.
VÍNCULO CON LA CERVEZA
Nada dice la historia de que San Patricio tuviera vinculación alguna con la cerveza. Algunos y algunas, sin embargo, insisten y aseguran que fue el santo quien enseñó a fermentar y destilar malta para producirla. Ninguna investigación sólida que pueda mencionarse va en ese sentido. “Es una tradición popular”, me explicaron en Dublin. ¿Y la cerveza verde?, pregunté con insistencia. “No es nuestra. Se inició en los Estados Unidos. Es marketing”. De hecho, en poco más de medio centenar de países el Día Internacional de la Cerveza se celebra el primer viernes de cada mes de agosto año tras año desde el inicio del milenio que corre.
Todo se inició en Daimiel, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a unos 170 kilómetros de Madrid, donde habitan –según se verificó en 2025– 17.722 personas. Allí, en 2000, un grupo de buenos amigos festejaron por vez primera. Una y otra vez brindaron con “cañitas”, como llaman en España a la cerveza. Y, desde entonces, acordaron que repetirían ese encuentro en los años siguientes cada primer fin de semana de agosto. ¡Es una gran fiesta! Circulan y se degustan cervezas de todo tipo y procedencia. Temas para debatir: texturas, aromas, colores y transparencias. Preside el “maestro Birrote”, coronado con una jarra. Su mandato se extiende hasta el año siguiente. En 2007, cuatro amigos –Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández– instituyeron aquella creciente reunión de amistad manchega celebrada con cerveza en efeméride global. De allí que junto con los “cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute y chin chin” ya mencionados se añaden otras lenguas y, con cada brindis, se desea “Osasuna… salut… saúde…” con cerveza.
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Kylie Minogue, de estrella pop a magnate del vino
La estrella australiana Kylie Minogue asegura que “nada es comparable” a estar en un escenario, pero admite que también le gustó convertirse en una magnate internacional del vino en menos de seis años, con 25 millones de botellas vendidas. La australiana lanzó su propia marca de vino en 2020, bautizada “Kylie”, en colaboración con Paul Schaafsma, experto en producción vinícola para famosos, empezando por un simple rosado.
Desde entonces, la actriz y cantante vendió unos 25 millones de botellas, reconocibles por su etiqueta rosa con su nombre y con un precio de gama media, en 28 países. El Reino Unido, Australia y Estados Unidos son sus mayores mercados. “Nada es comparable al escenario”, responde la cantante de 57 años a AFP, en el salón profesional Wine París, a la pregunta de si su aventura en el vino rivaliza con el entusiasmo de actuar. “Pero hay paralelismos claros”, agrega.
En el Reino Unido, varios estudios muestran que su rosado, su prosecco y su espumoso sin alcohol figuran entre los más vendidos de sus categorías, lo que genera ingresos importantes para una artista que sigue de gira y grabando discos. Unos resultados que no están nada mal para alguien que admite que conocía muy poco el sector cuando empezó.
“Entré en este universo de forma sencilla y sincera, en plan ‘no sé nada, así que cada paso extra es un bonus’”, dice Minogue, en una rueda de prensa promocional. “Y ahora me veo utilizando la terminología y el argot del sector, entendiéndolo, y me digo ‘¿Quién soy? ¿Cómo he llegado hasta aquí?’”, prosigue, en risas.
Vinos rosados
Minogue no es la única famosa que se ha lanzado en este sector. Brad Pitt y Angelina Jolie invirtieron en el castillo de Miraval, en Provenza, en 2012, antes de su divorcio, y los actores George Clooney y John Malkovich también figuran entre las estrellas de Hollywood que se convirtieron en viticultores en el sur de Francia.
Este tipo de iniciativas son fáciles de desdeñar, explica Patrick Schmitt, redactor jefe de la web especializada The Drinks Business. En el caso de la artista australiana, sin embargo, este experto le otorgó, en una cata a ciegas, una medalla de oro al rosado de Provenza. “Es algo positivo”, estima el crítico. “Al vino le cuesta mantener su cuota de mercado. Todo lo que pueda hacer que el vino esté más de moda, manteniendo un precio accesible y un producto de calidad, es positivo”, añade.
Aunque la intérprete del éxito “Can’t Get You Out of My Head” minimiza sus conocimientos en materia de vino, no se puede dudar de su sentido para los negocios. “Todos sus productos se sitúan en los segmentos en crecimiento del mercado”, precisa Schmitt, como el rosado asequible, el prosecco, el prosecco rosado y las opciones sin alcohol. Y no propone vino tinto, que está poco de moda, en su gama de diez botellas.
Su modelo de negocio consiste en comprar uvas a productores al por mayor en Francia e Italia, y luego ensamblar y etiquetar el vino bajo su propia marca.
Su línea sin alcohol se produce en Alemania y utiliza jugo de uva fermentado, al que se añade té verde chino para darle sabor.
Fuente: AFP.
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5 hábitos a evitar para mantener la salud digestiva
Cuidar la salud digestiva no solo depende de lo que se come, sino también de los hábitos cotidianos. La gastroenteróloga Juliana Suárez compartió una serie de prácticas que, desde su experiencia clínica, prefiere evitar para mantener el buen funcionamiento del sistema gastrointestinal.
La especialista enfatiza que muchas molestias digestivas pueden prevenirse con conductas simples y advierte sobre errores frecuentes que, a largo plazo, pueden generar complicaciones.
1. Saltarse el desayuno
Según Suárez, la primera comida del día activa el reflejo gastrocólico, un mecanismo que pone en movimiento el sistema digestivo, especialmente el colon. Permanecer demasiadas horas con el estómago vacío puede agravar cuadros de dispepsia y dificultar el tránsito intestinal.
2. Automedicarse por períodos prolongados
El uso sostenido de fármacos para la acidez, la diarrea, el estreñimiento o el dolor abdominal sin supervisión médica puede ocultar la causa real del problema. “Los síntomas digestivos siempre tienen un origen y taparlos con medicamentos sin un diagnóstico puede significar perder tiempo valioso”, advierte.
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3. Reducir el consumo de frutas y verduras
Eliminar estos alimentos —muchas veces por seguir dietas de moda— puede generar un déficit de fibra y alterar la microbiota intestinal. La especialista recomienda priorizar alimentos frescos y disminuir el consumo de ultraprocesados y grasas saturadas para favorecer el equilibrio digestivo.
4. Permanecer demasiado tiempo en el inodoro
Forzar la evacuación durante largos períodos no es recomendable. Suárez aconseja no permanecer más de cinco minutos, ya que pujar en exceso puede dañar los músculos del piso pélvico y aumentar el riesgo de hemorroides, desgarros o prolapsos.
5. Realizar “limpiezas” de colon
Las prácticas como enemas de café o preparados caseros carecen de sustento médico y pueden provocar complicaciones. “El colon y el hígado no necesitan limpiezas, se depuran solos”, subraya la profesional. En caso de estreñimiento, lo indicado es tratar la causa y no recurrir a soluciones extremas.
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Prevención antes que corrección
Para la gastroenteróloga, el enfoque debe centrarse en la prevención. Mantener una alimentación rica en fibra, hidratarse adecuadamente y consultar ante síntomas persistentes son pilares para preservar la salud digestiva.
Pequeños cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia, especialmente en un contexto donde los trastornos gastrointestinales son cada vez más frecuentes.
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Un camión perdió más de 1000 packs de cerveza al intentar esquivar un bache en Fernando de la Mora
Un camión transportador de bebidas perdió al menos 1.000 packs de cerveza y gaseosas cuando el conductor hizo una maniobra para intentar eludir caer en un bache y perdió el control del rodado que terminó volcado.
El accidente vial se produjo en las inmediaciones de un conocido supermercado, ubicado sobre la ruta Mariscal Estigarribia y Pitiantuta, Fernando de la Mora. Lo curioso es que en vez de ayudar, la gente acudió en masa a rapiñar la carga.
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Tras perder el equilibrio, cae gran parte de la carga sobre el asfalto y el camión termina cruzando al sentido contrario de la ruta. Pero afortunadamente no involucró a otros rodados y no se reportaron heridos, solo un perjuicio material evaluado en unos G. 40 millones.
La carga se esparció a lo largo de unos doscientos metros e inmediatamente aparecieron los avivados para juntar en bolsas y surtirse, aprovechando la oportunidad para alzarse con los packs de cerveza.
“Queremos tomar un poquitito también en Año Nuevo”, dijo un hombre al canal NPY, mientras cargaba en un bolso las cervezas.
En tanto, un empleado de la distribuidora de bebidas confirmó que cayeron alrededor de cuatro palets, equivalentes a más de 1.000 packs de cerveza. “Como 40 millones de guaraníes es la pérdida. Lo que se pueda vamos a rescatar”, expresó.
Muchas de las latas explotaron a raíz del fuerte impacto, mientras otras quedaron intactas, que fueron recogidas por los trabajadores para volver a cargar al camión.
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