La función principal de las hormonas del estrés es ayudar al cuerpo a lidiar y responder ante situaciones estresantes. Sin embargo, cuando estas aumentan, nuestra salud puede verse perjudicada de diferentes formas, advierte la psicóloga y coach de bienestar Mónica Acosta.

Las hormonas del estrés son la adrenalina y el cortisol, la primera aumenta el ritmo cardíaco, la presión arterial y el suministro de energía. Es la responsable de nuestras reacciones inmediatas cuando nos sentimos estresados, de hecho, su función es ayudar al cuerpo a escapar de una situación peligrosa. Se produce en las glándulas suprarrenales cuando el cerebro percibe un contexto estresante.

Por su parte, el cortisol se libera para permitir que el cuerpo se concentre en una situación estresante. Aumenta el azúcar en el torrente sanguíneo y suprime los procesos que no son esenciales de inmediato, como el digestivo, el reproductivo o el crecimiento. También se produce en las glándulas suprarrenales después de que lo haga la adrenalina.

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La profesional explica que todos estamos expuestos al estrés en algún momento, incluso podría ser necesario para nuestra supervivencia, pero cuando ya es constante lleva a consecuencias devastadoras para la salud. “Lo que pasa en el cuerpo cuando tenemos estrés es que la glándula pituitaria reacciona y aumenta la secreción de una hormona llamada adrenocorticotrófica. Entonces, se enciende un sistema de alarma en el cerebro y nos ponemos modo huída”, señaló en conversación con La Nación/NacionMedia.

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Las hormonas del estrés ayudan al cuerpo a lidiar y responder ante situaciones estresantes. Foto: Ilustrativa.

Esto hace que el cerebro envíe órdenes para que se libere en nuestro torrente sanguíneo mayores cantidades de cortisol y adrenalina, más conocidas como las hormonas del estrés, que provocan varios cambios fisiológicos en nuestro organismo como aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial, disfunciones en el sistema digestivo, inapetencia, sudoración excesiva, alteraciones en el sistema inmunitario, entre otros”, continuó.

Cuando la persona está sometida constantemente a un alto estrés, el cuerpo no tiene tiempo de recuperarse y esta activación a largo plazo puede alterar casi todos los procesos del organismo. “Si tenemos sobredosis de estas hormonas en nuestro cuerpo, eso hará que muchas funciones corporales principales se supriman llegando a desarrollar varios problemas de salud”, mencionó.

El aumento de peso, pérdida de la memoria, depresión, ansiedad, insomnio e hipertensión, así como también cansancio permanente, dolores de cabeza y calambres, irritabilidad y problemas digestivos, son algunos de los problemas de salud que se padecen a través del estrés. Además, las altas dosis de cortisol impiden la regeneración celular haciendo que se debilite el sistema inmune.

“Algo que suele pasar a menudo es que cuando una persona está haciendo un plan de alimentación para bajar de peso, comiendo saludable, haciendo actividad física, mejorando sus hábitos, pero se encuentra sometida a un alto nivel de estrés y no lo libera, no obtendrá los resultados que busca, ya que el cuerpo hará que se estanque en su peso al no liberar la grasa, porque la está guardando como reserva de energía para defenderse”, indicó la profesional a LN.

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