Viviana Orrego, periodista (viviana.orrego@nacionmedia.com).

Empezar una nueva vida, formarse o trabajar en un país altamente competitivo, lleno de desafíos y exigencias como lo es Estados Unidos no es tarea fácil. Requiere de tenacidad, trabajo duro, compromiso y, por sobre todo, no conformarse con lo que uno ya logró, sino luchar por alcanzar todo aquello que uno se propone como persona y profesional.

Prueba de esta premisa es el paraguayo Marco Antonio Ayala Martínez, de 27 años, oriundo de la ciudad de Asunción, pero criado en la ciudad joven y feliz de Fernando de la Mora. Cuando llegó a Estados Unidos, hace cinco años, sin nada seguro y con miles de ilusiones como cualquier migrante, fue admitido como cajero en el Banco America First, gracias a su empeño ha sido promovido en importantes cargos en la empresa y actualmente es gerente de local del America First.

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Viajó hace ocho años por primera vez a Estados Unidos por motivos religiosos debido a que es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuando fue llamado para servir una misión a tiempo completo por un periodo de dos años en el estado de California en el periodo 2014-2016. Allí fue que decidió que era el país donde quería establecerse, formarse como profesional, conformar familia y así lo hizo.

Tras culminar su misión religiosa, retornó a principios del 2016 a Paraguay con el objetivo claro de prepararse para poder volver. A través de la misión, también religiosa, de su hermana en Brasil conoció a la mujer que hoy es su esposa y madre de sus dos hijos, Emily Bingham.

“Gracias a mi hermana tuve la oportunidad de conocer a mi bella y hermosa yanqui que se convirtió en mi esposa el 28 de diciembre del año 2017, y hoy día tenemos dos hermosos hijos, Asher de 2 años y Olivia de 2 meses. Cuando regresé a Paraguay a principios del año 2016 me preparé para poder venir acá y empezar una familia con el amor de mi vida. En otro sentido, una yanqui me trajo a mí acá”, dijo, entre risas, el paraguayo que se destaca por su trabajo en el exterior.

Fue a EEUU por una misión religiosa, pero finalmente fue el lugar donde decidió establecer, formarse y conformar familia. Foto: Gentileza.

Idioma inglés

Desde pequeño, sus padres Florentino Ayala Ávalos y Cecilia Martínez Giménez le inculcaron estudiar inglés con el objetivo de tomar todas las oportunidades para poder progresar. Se formó como bachiller técnico en Informática en el Colegio Nacional de la Capital y fue certificado como Traductor en Inglés por el Ministerio de Defensa Nacional.

Entre sus estudios, citó que recibió certificación de “Pathway en Éxitos Académicos” por la Universidad Brigham Young, Idaho; fue certificado de Asistencia Legal por la LDS Business College (hoy Ensign College); desarrolló un Grado Asociado en Estudios Legales por la Ensign College y actualmente está realizando un bachillerato Técnico en Justicia Penal en la la Universidad de Weber State, en Ogden (Utah). Una vez terminado sus estudios en la Universidad de Weber State, empezará a estudiar en la Facultad de Derecho, dijo.

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“Cuando vine acá por primera vez me esforcé para poder aprender el idioma y hablar fluidamente para poder seguir progresando. Hace casi cinco años vine para vivir aquí y comencé mi primer trabajo en el Banco America First, ingresé como cajero, luego de seis meses me promovieron para ser el supervisor interino de cajeros, luego pasé a ser el supervisor, hace un año me promovieron como asistente de gerencia en uno de los locales y hace dos semanas que soy gerente de local”, relató.

Actualmente se desempeña como gerente de America First Credit Union, ubicado en la ciudad de Kearns, del estado de Utah. Sigue formándose con la meta de convertirse en abogado en Estado Unidos y seguir trabajando para el banco, pero con sus estudios, ya en el área legal.

Ayala afirmó que la vida en los Estados Unidos es competitiva, pero gratificante a la vez. Foto: Gentileza.

Luchar contra el conformismo

“La vida en los Estados Unidos de América es competitiva, pero gratificante a la vez. El conformismo es un grave error y una debilidad que uno puede tener. No porque vine aquí y ya tengo un buen trabajo significa que me voy a conformar, quiero seguir progresando y seguir estudiando. Mis padres son para mí unos excelentes ejemplos de progreso. La edad nunca debe ser una excusa para no estudiar”, reflexionó el compatriota.

Asegura que es posible cumplir sueños en Estados Unidos, Italia, México o en Fernando de la Mora, ya que el único paso para progresar es la disciplina y la perseverancia. Por ende, insiste que en donde uno esté es posible hacer lo que uno se proponga. “El límite debe ser la creatividad e imaginación de uno. Nadie está condenado al fracaso”, aseguró.

Mensaje para los jóvenes

“Si es que un paraguayo se dispone y pone toda la dedicación puede salir del país y adaptarse a cualquier otro lugar, no solamente a los Estados Unidos. Jóvenes no sean conformistas, piensen no solo en el presente, sino en el futuro. Sean fanáticos, pero que nunca recurran a la violencia. Siempre hay que pensar en algo bueno, mejor y excelente. Hay que progresar en todo momento y nunca hay que pensar en excusas, sino en algo más que podamos hacer para poder llegar a la excelencia”, dijo.

Afirmó que uno puede sobresalir también en el país, que si bien Paraguay requiere de muchos cambios para su progreso, cada uno debe comenzar en la casa, en la familia, en las escuelas, colegios y universidades. Así como se reclaman los derechos también se debe luchar por cumplir las obligaciones y responsabilidades.

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