Lanzada en septiembre, la cuenta de la Oficina de Turismo de la capital austriaca atrajo a cientos de suscriptores gracias a la controversia. Foto: AFP.
Museos mudan desnudos a OnlyFans para esquivar censura en redes
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Venus paleolítica, desnudos de Egon Schiele o lienzos de Modigliani, censurados en las redes sociales. Estas obras para mayores de 18 años de los museos vieneses encuentran ahora una segunda vida en la plataforma OnlyFans, conocida por su contenido sexualmente explícito.
Se trata de un movimiento ingenioso por parte de la Oficina de Turismo de la capital austriaca, que coordinó la iniciativa, para “abrir el debate sobre el papel de los algoritmos y los gigantes tecnológicos en el arte”, explica a la AFP el director del centro, Norbert Kettner.
Lanzada en septiembre, la cuenta ha atraído a varios cientos de suscriptores gracias al reciente revuelo mediático, aunque este atrevimiento “audaz” apunta sobre todo a defender la “libertad artística”. La idea, cuenta Kettner, surgió de las “dificultades” encontradas por los museos “en su labor de promoverse en las redes sociales”, por sus políticas muy estrictas sobre la desnudez y la lucha contra la pornografía.
“Ridículo”
Por ejemplo, la “Venus de Willendorf”, una estatuilla de una mujer desnuda y tetona expuesta en el Museo de Historia Natural. “Se trata de una figura simbólica de fertilidad de casi 30.000 años de antigüedad” y considerada como una obra maestra del arte paleolítico. Sin embargo, “¡Facebook la ha clasificado como contenido pornográfico!”, exclama Kettner.
“Es extraño e, incluso, ridículo que hoy en día la desnudez” sea todavía objeto de controversia”, “cuando debería ser natural”, abunda Klaus Pokorny, portavoz del Museo Leopold. Las representaciones eróticas de Schiele son censuradas de manera frecuente por las redes sociales, como si nada hubiera cambiado cien años después de la muerte de este gran pintor del modernismo vienés que causó un escándalo.
En otro lugar popular de Viena, el museo La Albertina, las pinturas del artista italiano Amedeo Modigliani se consideran demasiado explícitas. “Nos obliga y fuerza a abrir una cuenta en OnlyFans”, insiste Pokorny, puesto que “las plataformas internacionales más famosas como TikTok, Facebook o Instagram no aceptan nuestras pinturas”.
Thomas Schlesser, autor de un libro titulado “El arte frente a la censura”, juzga “la iniciativa de bastante inteligente”. “Al pasar a la red social de OnlyFans, las obras retoman el carácter provocador e, incluso, pornográfico que pudieron tener en su época”, comenta este historiador del arte, director de la Fundación Hartung-Bergman.
“Autocensura”
El tema va más allá del arte clásico, añade el responsable de la Oficina de Turismo, que observa una “autocensura inconsciente de muchos jóvenes creadores”, que no pueden privarse de la visibilidad que ofrecen Facebook y otras plataformas. Estos últimos, a menudo criticados por la eliminación automática de imágenes, aseguran que sus reglas han evolucionado y presentan más “matices” para hacer excepciones en cuanto a desnudez en el caso, por ejemplo, del arte.
“Dijeron que se habían esforzado”, comenta Olivier Ertzscheid, profesor e investigador en Ciencias de la Información de la Universidad de Nantes. “Pero la realidad es que en lo que respecta a la representación de los cuerpos (especialmente el femenino), nada ha cambiado realmente, sea o no una forma artística”, indica Ertzscheid, refiriéndose a una “forma de mojigatería o marketing mojigato”.
Contactado por la AFP, Facebook no respondió de inmediato. Mientras tanto, Kettner espera que haya conversaciones al respecto para avanzar, pero no ha habido ningún acercamiento por ahora. Además, asume sin complejos la asociación de la ciudad con el sitio OnlyFans, que se ha consolidado durante varios años como un destino importante para los creadores de contenido erótico o pornográfico de pago.
En busca de una imagen más respetable, la plataforma con 150 millones de usuarios ahora se enfoca en videos de recetas de cocina, fitness o consejos de salud. “No es una cuestión de nuestro éxito en las redes sociales, sino una cuestión de principios”, resume Pokorny. “Es como una guerra con otros medios; luchamos por nuestros derechos, nuestra libertad, contra las personas que quieren regular nuestras vidas”, concluye el portavoz del Museo Leopold.
Mades retiró más de 41.000 metros de espineles y redes de ríos desde el inicio de la veda
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El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) informó que, desde el inicio de la veda pesquera el pasado 2 de noviembre, ya retiró del río Paraguay y río Paraná más de 41.000 metros de espineles y redes. Así también, decomisó varios lotes de pescados que fueron donados a hogares y hospitales.
La veda se inició este noviembre y se mantiene en aguas compartidas con Brasil y Argentina. Durante ese periodo no se puede pescar ni vender pescado. Los tiempos establecidos son: en aguas compartidas con Brasil, hasta el 31 de enero de 2026, y con Argentina, del 2 de noviembre al 20 de diciembre de este año.
“Se obtuvieron resultados contundentes en los operativos de veda pesquera, con el retiro de 27.100 metros de espineles y 14.380 metros de redes de monofilamento en el río Paraná, río Paraguay y otros cauces, entre el 2 y el 25 de noviembre”, expresó el ministro Rolando De Barros Barreto.
En cuanto a los controles, estos se realizan en rutas, puntos de venta y pescaderías. Así también, los funcionarios realizan patrullajes nocturnos en zonas críticas para frenar la pesca furtiva. Durante este periodo se decomisaron varios lotes de pescado que fueron donados a hospitales, hogares y centros de atención.
“Estos resultados reflejan el compromiso firme del Mades con la protección de los ríos y la conservación de la fauna ictícola. Destacamos el apoyo de la Armada y la Policía Nacional para el cumplimiento de esta resolución”, indicó.
Las personas a las que se les decomisaron bienes o que violen las restricciones son consideradas en infracción, lo que implica decomisos, sumarios y sanciones. Se insta a la ciudadanía a respetar las normas para la recuperación de las especies y asegurar la sostenibilidad de los recursos naturales del país.
Retiraron 14.380 metros de redes de monofilamento en el río Paraná, río Paraguay y otros cauces. Foto: Gentileza
Museos de todo el país abren sus puertas esta noche
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Hoy, desde las 18:00 hasta la medianoche, se celebrará la novena edición de la Noche de los Museos, una actividad cultural que involucra a museos y espacios culturales públicos y privados de todo el país que una vez al año abren sus puertas en horario nocturno, ofreciendo a la ciudadanía la posibilidad de conocer su acervo.
En este contexto, también se realizarán visitas guiadas, conciertos y charlas en un horario diferente al habitual, en el que generalmente se encontrarían cerrados. La participación es libre y gratuita.
Habrá buses gratuitos para los diferentes circuitos por los museos
Sensibilizar al público sobre el hecho de que los museos son un medio importante para los intercambios de experiencias, el enriquecimiento de saberes, el avance del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos es una de las motivaciones de este evento. Es la noche en que el patrimonio se hace presente, vibrante, cercano; una noche para mirar distinto, para encontrarse y recordar que la cultura, como la luz, siempre vuelve a encenderse.
CIRCUITOS
Un total de 99 museos participarán de la presente edición; se trata de los principales espacios culturales de Asunción, Central, Alto Paraná, Boquerón, Caazapá, Concepción, Cordillera, Guairá, Itapúa, Misiones, Ñeembucú y Paraguarí. En la capital y algunas ciudades principales se contará con transporte gratuito para participar de los diferentes circuitos por los museos agrupados por zonas.
Como ejemplo, en Asunción, la Ruta A incluirá el Panteón Nacional de los Héroes, Museo de Economía y Finanzas (MEF), Museo Casa de la Independencia, Centro Cultural de la Ciudad Carlos Colombino - Manzana de la Rivera, Museo Memoria de la Ciudad, Centro del Archivo Audiovisual y Fotográfico del Paraguay, Museo del Arpa Paraguaya, Museo José Asunción Flores, Museo de Historia de la Educación Paraguaya y Templo Histórico de Palma de la Gran Logia Simbólica del Paraguay.
También abarcará el Centro Histórico Aristócrata, Centro Cultural de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA Prof. Dr. Salvador Addario Bentrón - Museo Hospital de Clínicas, Casa Museo y Academia de Batería Papi y Nene Barreto, Sociedad Dante Alighieri, Museo de las Memorias, Dictadura y Derechos Humanos, Archivo Histórico y Diplomático José Falcón – MRE y Espacio Cultural Roa Bastos – OEI. Toda la información sobre los itinerarios se puede encontrar en https://www.nochedemuseos.org.py/ndm2025.
EN EL MUCI
El Museo de Ciencias del Paraguay (MuCi) invita a disfrutar de una experiencia única durante la Noche de los Museos 2025, con propuestas interactivas y actividades especiales pensadas para toda la familia.
Desde las 18:00, con acceso libre y gratuito, el público podrá recorrer los espacios del MuCi en horario nocturno, participar de experimentos en vivo, talleres para niños y charlas inspiradoras sobre ciencia, arte y tecnología.
Ande supera meta anual de potencia instalada y moderniza sus redes
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La Administración Nacional de Electricidad (Ande) cerró el mes de octubre con importantes avances en el cumplimiento de sus objetivos estratégicos, superando la meta anual de potencia instalada y mostrando resultados positivos en la modernización de redes y reducción de morosidad, según el más reciente reporte de seguimiento del Plan Operativo Anual 2025.
De acuerdo con los datos del informe, la estatal alcanzó un total de 429.000 kVA de potencia instalada, superando la meta fijada para este año, que era de 425.000 kVA. Este resultado refleja el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica y el esfuerzo por acompañar el crecimiento de la demanda energética en todo el país, tanto en el sector residencial como en el productivo.
El eje de aumento de potencia forma parte de las prioridades de la Ande en el marco de su planificación estratégica, orientada a mejorar la capacidad de suministro y asegurar la calidad del servicio en zonas urbanas y rurales. Además de la expansión de potencia, la entidad también registra avances significativos en mantenimiento y modernización de redes.
En el rubro de mantenimiento integral de alimentadores de 23.000 voltios, la Ande completó 301 trabajos, lo que representa un avance del 90 % de la meta anual. Este tipo de intervención resulta clave para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico y prevenir interrupciones en el suministro.
Por otra parte, dentro del eje de modernización de redes, se ejecutaron 708 kilómetros de cambio de conductores desnudos por protegidos, alcanzando un 97 % de cumplimiento. Este proceso busca aumentar la seguridad, reducir pérdidas técnicas y minimizar los riesgos de fallas causadas por factores climáticos o de contacto con vegetación. El informe también destaca un descenso del índice de morosidad, que se redujo en 3,22 puntos porcentuales, situándose en 18,82 % a octubre, en comparación con el cierre de 2024. La reducción en la morosidad contribuye a mejorar la sostenibilidad financiera de la institución, permitiendo reinvertir en obras y proyectos de expansión.
Estas cifras fueron presentadas en el marco de las reuniones de evaluación del POA, que buscan monitorear los avances institucionales y asegurar una gestión eficiente y orientada a resultados, en línea con los objetivos del Gobierno de optimizar la infraestructura energética y fortalecer la competitividad del país.
El papa León XIV, preocupado por la “globalización de la indiferencia” y por la “globalización de la impotencia”. Es necesario desarrollar una “política del encuentro”
De redes, enredados, enredadas en los últimos diez años
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Fotos: Gentileza
Comunicar siempre fue, es y, seguramente, será complejo. Pero hubo un día, hace un tiempo, en el que irrumpieron las redes. Y, con ellas, las nuevas prácticas sociorreticulares, con sus efectos – deseados y no deseados– para comunicar sin mediadores.
Unos pocos días atrás, con el querido amigo JJT compartimos un almuerzo dominguero. Era un grupo amplio, por cierto. ¡Familia y, multitarget...!, por llamarlo de alguna manera quizás comprensible. Profesionales, académicas y académicos, entre ellos y ellas, parecían padecer de algún grado de incontinencia verbal, también, por llamarlo de alguna manera, con fervoroso deseo para producir sentido. En términos tradicionales, podría adecuadamente describir el momento como de “conversaciones cruzadas”.
Con un copón de vino cargado con un Gran Enemigo cabernet franc de 2019, nacido y criado en Gualtallary, Tupungato, provincia argentina de Mendoza, unos 1.870 kilómetros al sudoeste de mi querida Asunción, por la familia Catena Zapata, decidí ir por una instancia observacional. Entendí que era tiempo para mirar y escuchar antes de decir.
Inmediatamente me resultó curioso verificar que ciertas categorizaciones académicas – algunas originadas en el marco de los estudios sociológicos o antropológicos– pasan a ser de aplicación común en la vida cotidiana de algunas sociedades. Paradigma, entre otras, resulta ser una de ellas y con su utilización en tono doctoral pretende validarse más de un dicente que procura explicar en muchos casos lo inexplicable para esclarecer a quienes – desde su perspectiva– incomprenden. Llamativo, por cierto. En el mismo contexto creí descubrir también que no siempre la humanidad avanza junto con la innovación. Pero, aun así, lo remoto, lo distante, que del brazo de la tecnología aparece como al alcance de la mano, también está presente. La voluntad de reunión entre amigos, amigas y familiares no pudo impedirlo. Con dispositivos de todo tipo, “está allí”, pensé.
ON DEMAND
Sin que importe hora ni lugar porque el momento –ese momento– es parte de una decisión personal que puede operar on demand en todas y cada una de las horas de todos y cada uno de nuestros días. Impensado hasta hace unos pocos años en los que el centro de la escena hubiera sido esa mesa sobre la que depositábamos nuestras novedades, nuestros sueños compartidos, nuestras frustraciones, nuestras tristezas, nuestras alegrías y hasta esos momentos de desencuentros que –transitorios o para siempre– llegan de la mano del fútbol o la política.
Pero, en estos tiempos, para – con acuerdos o sin que sean relevantes los desacuerdos– siempre hay un lugar y un instante para hacer lo que, al parecer, es tan inevitable como impostergable. Socializar y familiarizar son prácticas que evidencian cambios. El yo quiero arremete para transitar por encima del nosotros deseamos.
Entre quienes nos reunimos en ese quincho coincidimos no menos de cuatro “baby boomers”, algunos “millennials”, un conjunto variado de “centennials” y, si acaso algunos y algunas de los dos grupos anteriores avanzaron en la reproducción humana sin mayores miramientos ni aspiraciones planificadoras, también es posible encontrar y categorizar a un variopinto ramillete de “alphas” conectados –también ellos– con una projimidad remota con la que comparten la proclividad por las diversiones sincrónicas, asincrónicas o, por qué no, híbridas y online con gamers distantes.
Entertained, of course. Vincularidad remota y segmentaciones. ¿Coincidencias? Sí, por cierto. Todas y todos tienen un smartphone (un celu inteligente), una tablet e incluso algunos se colocan los buds para responder llamadas e iniciar conversaciones absolutamente personales “sin molestar a nadie”… y sin que nadie me incomode ni pueda saber de qué cosa hablo ni con quién.
INDIVIDUACIONES Y SEGMENTACIONES
Individuaciones. ¡Y, segmentaciones! Porque no todos ni todas son parte de las mismas audiencias. Aunque quizás, como el fútbol ha devenido en pasión global y la Tierra continúa girando en torno del Sol siempre –y a toda hora– es posible ver a Messi o a Cristiano o a Jamal o… a quien sea en tiempo real y en disputa. Lo mismo pasa con la Fórmula 1, el rugby, el béisbol, el atletismo. Veo que otros ríen. También en solitario. Tal vez por ese vídeo que los divierte en Tiktok.
Alguien levanta un poco la voz para advertir que leyó recientemente un informe de la ONG Finlandesa Protect Children, en el que se consigna que “Telegram (29 %), X (26 %) y Discord (23 %) se utilizan ampliamente para la comunicación entre delincuentes debido a la falta o ausencia de moderación de contenido, configuraciones de privacidad sólidas y funciones de comunicación” para buscar “MESI (material de explotación sexual infantil)” que resulta “sorprendentemente accesible y está disponible en la web abierta y, a menudo, se encuentra en sitios web de pornografía”.
Creyente de que su palabra es escuchada, agrega enfáticamente que “Discord, Tiktok y Facebook son utilizados cada uno por al menos uno de cada cinco (de las personas que fueron) encuestadas (y admiten que las usan) para ver y compartir material sexual infantil (en) las plataformas más populares entre los niños y los jóvenes”.
Desde una poltrona al sol se escucha la voz de alguien que con preocupación advierte a niñas y niños para prevenirlos y preservarlos del grooming, del ciberbullyng, de la pedofilia. “Babyboomers”, “millennials” y “centennials” que cruzan advertencias con dureza porque suelen exponer a las y los “alphas” con el shareting.
Las conversaciones presenciales cruzadas van por cualquier lugar. Mientras –“para acompañar el asado”– alguien cocina una receta cuyos pasos explica con tono latoso el ChatGPT. La sobremesa fue breve. No hay emojis en la realidad real. Tampoco stickers ni las selfies para lanzarlas al ciberespacio sacándole nuestras lenguas a la nada (y con un sentido bien distinto del que John Pasche imaginó, creó y produjo para que hasta nuestros días fuera ese y solo ese el logo de los Rolling Stones). La rebeldía de aquellas décadas rockeras –cuando promediaba el cruento siglo pasado– parece haberse diluido. La industria discográfica pareciera haber ganado la partida. Spotify no se quedó atrás.
TRANSVERSALIDAD
El uso de la tecnología es transversal. Los “babyboomers”, tal vez adoptivos digitales, quizás jubilados o jubiladas, trabajan a distancia para mejorar sus insuficientes ingresos. O para vivir intensamente los habitus de una “nueva longevidad” como la que con sabiduría nos explica el doctor Diego Bernardini. Leen e-books, se autocontrolan con relojes que, conectados con la tablet, la notebook o la compu mensuran en todo momento sus indicadores vitales...
Es tiempo de despedidas para regresar a casa. El traqueteo ferroviario –en mi caso– me induce al pensamiento muy abstracto o, más precisamente, ausente. Suelo ser en el tren un durmiente más que se abraza con firmeza extrema a sus escasas pertenencias. Pero, antes de cerrar mis ojos, veo un par de decenas de viajantes que ríen y sonríen mientras manipulan sus smartphones. ¿Jugarán en red? ¿Chatearán…? ¿Con quién que está dónde?
La projimidad, claramente, está en crisis. Volver no fue muy diferente –en sensaciones– de lo vivido en el quincho de JJT que sentí y viví como un no lugar en el que convergían con activa presencialidad un conjunto de vidas asincrónicas. ¡Uhmmm...!
“Los humanos somos sistemas de comunicación permanente”, nos decía una y otra vez la muy querida y recordada profe Alcira Argumedo, cuando maestrábamos allá cuando promediaba la última década del siglo pasado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (FPyCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). “Porque todo es comunicación”, añadía y sostenía que “con particularidades culturales, personales, estilos diferentes y formatos variados, todos y todas queremos contar, decir, hacer saber. ¡Todo comunica! Incluso, cuando no decimos nada”.
Fuerte, ¿verdad? Aquellos decires académicos –vaya a saber por qué razón– se extendieron
y pasaron a ser parte del sentido común. El paso siguiente fue la pretensión de popularizar el análisis de los decires para explicar y sostener (hasta enfáticamente) no solo qué dicen los que dicen cuando dicen lo que dicen, sino (y, también) para interpretar (y, decir, hasta superar algunos de los límites que marca la prudencia) los silencios de los que no dicen y sostener qué dicen quienes callan y… por qué callan.
Nada nuevo, finalmente. Desde niño aprendí –junto con las reglas para jugar al truco, un juego de naipes en el que suele triunfar el que miente mejor– que “el que calla, otorga”. ¿Será así? Verificarlo está muy próximo a la imposibilidad. Pero, pese a ello, admito que –con alguna frecuencia– los argumentos de aquellos y aquellas que explican los silencios de las otredades (nunca los propios) y argumentan los no decires de quienes callan aparecen como convincentes.
COMPLEJIDAD
Compleja situación. Comunicar siempre fue, es y, seguramente, será complejo. Incluso para quienes –por ser humanos– somos sistemas de comunicación, como sostiene Argumedo. Pero hubo un día, hace un tiempo, en el que irrumpieron las redes. Y, con ellas, las nuevas prácticas sociorreticulares, con sus efectos –deseados y no deseados– para comunicar sin mediadores. Los cambios nos cambian. ¿Pero… vamos bien?
La palabra, que es anterior a la letra y constitutiva del lenguaje, también es susceptible de cambios. La física nos enseña que el peso específico es la relación que existe entre el peso y el volumen que ocupa una sustancia en el espacio. De alguna forma, en el espacio que ocupa la palabra, en tanto símbolo, significado y significante, se verifican tensiones. Con la palabra se expresa conocimiento. Con la palabra se expresan opiniones. Pero, a su vez, los medios –cada uno de ellos con sus especificidades y características– son lenguajes.
¿Vuelve recargado el viejo debate entre doxa y episteme? Tal vez. Los dispositivos –esas herramientas que en algunos casos potencian nuestras habilidades– no son ajenos a tales resignificaciones. No y solo no. “La estructura epistémica – palabra más, palabra menos– es el “conjunto de relaciones que existen en una determinada época entre las diversas ciencias o los diversos discursos”, sostenía Michel Foucault, según lo descubrí, leí (y releí) en un amarillento apunte universitario.
Me detuve en ese hallazgo. Pero no solo en el breve contenido, sino –y, tal vez, mucho más– en ese formato casi olvidado del block con hojas de papel, sin renglones, escritos con un birome que usábamos por entonces. Me recosté sobre la vieja mecedora. Quizá haya dormitado. Recordé (¿o soñé?) que, en Atenas, Platón sostenía que nuestra propia humanidad es la que no nos permite ingresar a la episteme porque vivimos en el mundo de la doxa. De la opinión.
El conocimiento, de alguna forma, condiciona la opinión. Y, ciertas emergencias discursivas solo son posibles cuando el sujeto histórico actúa en orden al momento histórico. ¿Qué hacer, entonces, con las redes? Líderes y lideresas se ven tan perplejos como el conjunto. Guerras, hambrunas, violencias que crecen, economías que se derrumban, epidemias, desinformaciones, mentiras, bulos, fakenews, organismos multilaterales incontinentes y desnortados. Las protestas crecen.
GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA
El papa León XIV advierte sobre dos de sus preocupaciones. La “globalización de la indiferencia”, como llamaba Francisco (1936-2025), su predecesor a una de ellas; y la “globalización de la impotencia”, como él mismo categoriza a la imposibilidad de encontrar un camino.
El pontífice anterior hacía foco en la inconveniencia de “acostumbramos al sufrimiento ajeno y no buscar cómo aliviarlo”; en tanto que el actual jefe de Estado del Vaticano le añade a aquella gravedad posible “el riesgo de quedarnos inmóviles, silenciosos y quizás tristes pensando que no hay nada que hacer frente al sufrimiento de inocentes”.
En ese contexto emocional (¿y espiritual?), propone “comprometernos (…) promoviendo una cultura de la reconciliación” para “encontrarnos sanando nuestras heridas, perdonándonos mutuamente por el mal que hemos hecho y también por el mal que no hemos hecho pero cuyas consecuencias soportamos”.
Siempre conectados con una projimidad remota con la que comparten la proclividad por las diversiones
sincrónicas, asincrónicas o, por qué no, híbridas y online con gamers siempre distantes
GENERACIÓN Z
Indiferencia. Impotencia. Doxa. Episteme… Complejo, por cierto. Por estas horas, las miradas esperanzadas están puestas en Oriente Medio. Pero no solo en esa geografía se profundizan las violencias transversales. Los “reclamos” por “falta de oportunidades y la corrupción endémica. Un lastre intolerable”, sacuden en “Nepal, Indonesia, Filipinas, Bangladesh, Marruecos, Perú y otras comarcas”, nos recuerda en un trabajo periodístico de excelencia que publica en elinterin.com el colega y amigo Jorge Elías, quien también destaca que las causas de aquellas demandas acuciantes tienen mayor impacto entre “los nacidos entre 1997 y 2012”, pertenecientes a la generación Z, que es “la primera de nativos ciento por ciento digitales”.
Explica que “tienen entre 13 y 28 años” y “a diferencia de la generación X, esa franja no vive la transición desde lo analógico” y, justamente por ello, “le resultan familiares tanto el streaming (Spotify, Netflix) como las redes sociales (Instagram, Tiktok, Youtube)”. En una especie de paráfrasis reflexiva –con aroma foucaultiano– afirma que “cada rebelión tiene sus características”.
Desde esa perspectiva repasa la llamada “Primavera Árabe en los albores de 2011”, enumera “las protestas (…) en Túnez, Egipto y Libia” y, más acá en la geografía, cuando en el mismo año “aparecieron los indignados en España, como réplica de un movimiento similar en Islandia, en 2008”.
Eran tiempos de Blackberry. Los desarrollos tecnológicos fueron herramientas muy valiosas a la hora de ejercer el derecho humano a la protesta a través del ejercicio pleno de la libertad de expresión.
Curioso, sin dudas. Indiferencias, impotencias, protestas, rebeliones, ocios y negocios. Todo está en, de, desde y con las redes. Hasta lo inevitable. De hecho, aquel enorme académico, periodista y escritor que fue Umberto Eco lo dijo sin eufemismos ni temores.
“Las redes sociales dieron voz a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar tras un vaso de vino, sin dañar a nadie. Antes eran callados; ahora tienen el mismo derecho que un Nobel. Es la invasión de los necios”. Corría el año 2015. ¿Será diferente una década después?.
“Las redes sociales dieron voz a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar tras un vaso de vino, sin dañar a nadie (...) Ahora tienen el mismo derecho que un Nobel”, dijo Umberto Eco a La Stampa, en 2015