Con su artesanal pero fino, innovador y llamativo trabajo con semillas de melón, maíz blanco, lentejas y chía, el artista plástico Diego Diarte Añazco logró que los paraguayos se sientan identificados con el traje típico alegórico que utilizó Daysi Lezcano. Foto: Gentileza.
Joya de mi tierra: artista plástico islapucuense creó traje alegórico a la Miss Grand Paraguay
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Con su artesanal pero fino, innovador y llamativo trabajo con semillas de melón, maíz blanco, lentejas y chía, el artista plástico Diego Martín Diarte Añazco logró que los paraguayos se sientan identificados con el traje típico alegórico que utilizó la Miss Grand Paraguay Daysi Lezcano en el certamen internacional realizado en Tailandia, cosa que comúnmente no ocurre, según la apreciación del artista.
“El traje alegórico que lleva por nombre Joya de mi tierra que utilizó la representante de Paraguay, Daysi Lezcano, en el concurso Miss Grand Internacional en Tailandia, es una obra mía y está totalmente elaborado de semillas. Ya con el primer traje que le confeccioné ganó el concurso a nivel nacional como mejor traje alegórico, a raíz de eso me pidió nuevamente que le confeccione otro traje para llevar a Tailandia”, relató Diarte Añazco.
Daysi Lezcano utilizó este traje alegórico y ganó el certamen "Miss Grand Paraguay" y representó a nuestro país en Tailandia, con otro traje que diseñó y confeccionó el artista Diego Diarte. Foto: Gentileza.
El traje alegórico fue inspirado en la filigrana, una técnica orfebre artesanal que, en nuestro país, se desarrolla con gran maestría.
Joya de mi tierra, nombre que recibió el traje, alude al valor de la mujer paraguaya en la historia del país, desde hacer que el idioma ancestral, guaraní, subsista, hablado actualmente por la mayoría de los paraguayos; hasta liderar la reconstrucción de una nueva nación, arrasada por la Guerra de la Triple Alianza, hace 150 años.
Además del rol de la mujer en la historia del Paraguay, las semillas –que se encuentran finamente adheridas al traje– enfatizan el vínculo de la mujer paraguaya con la tierra, ya que nuestro país contribuyó históricamente en la producción mundial de alimentos, frutos de la tierra, según la descripción del traje alegórico creado y diseñado por el islapucuense.
“El traje tiene el diseño de la filigrana y su nombre hace alusión a la mujer paraguaya y a nuestros frutos de la tierra que son las semillas, estos tres elementos se encierran dentro de lo que es nuestra joya nacional”, explicó Diarte Añazco, al ser consultado en qué se inspiró para confeccionar tan peculiar y llamativo traje, que logró que la compatriota se luzca a nivel internacional y que también los paraguayos se sientan identificados con todos los elementos que hacen al traje típico.
El mismo está compuesto por un tocado, elaborado con el mismo material empleado para la producción de escoba orgánica conocido comúnmente como typycharã en guaraní o chala, cascara de maíz. También compone aretes, un collar, sostén, cinturón, pantalón y una falda que se despliega en forma de abanico, todos ellos elaborados con semillas.
Con los accesorios como el tocado y las muñequeras, Diarte presenta a la mujer paraguaya como una gran dama pero también, como una guerrera. Foto: Gentileza.
Acompañan accesorios como dos muñequeras a modo de convertir a la mujer paraguaya en una guerrera y cuentan con los símbolos como el león y el gorro frigio de los escudos de la bandera nacional. Mientras que la parte posterior de la falda está pintada con los colores patrios y en la faja reza la frase: Mujer paraguaya, mujer fuerte.
El artista aclaró que comúnmente no trabaja en filigrana pero esta obra está inspirada en ella. Diarte Añazco se califica como un artista autodidacta a quien le gusta pintar en algunas ocasiones cuadros en óleo, en otras en acrílicos, así como también elabora cuadros con semillas o retablos.
Si bien el traje alegórico que nuestra representante presentó durante el certamen no fue el ganador, estuvo entre los siete más votados durante el certamen de belleza internacional realizado en Tailandia.
Esta imagen de la NASA, obtenida el 22 de abril de 2009, Día de la Tierra, muestra la salida de la Tierra sobre la Luna, captada en la víspera de Navidad, el 24 de diciembre de 1968, desde el Apolo 8, la primera misión tripulada a la Luna, cuando entraba en órbita lunar. Foto: AFP
La NASA publica foto de “puesta de la Tierra” antes del retorno de Artemis
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Más de 57 años después de la famosa fotografía del “amanecer de la Tierra” hecha por Apolo 8, los astronautas de Artemis II capturaron una “puesta” de nuestro planeta en el horizonte de la Luna mientras emprendían el regreso a casa.
Tras un sobrevuelo lunar repleto de momentos memorables, los cuatro astronautas de Artemis II —los estadounidenses Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, y el canadiense Jeremy Hansen— iniciaron su viaje de regreso a la Tierra.
“Volveremos”, declaró la estadounidense Christina Koch, la primera mujer en la historia en sobrevolar la Luna, antes de añadir: “Seremos una inspiración, pero siempre elegiremos la Tierra”.
Sentados junto a las ventanas durante casi siete horas, los astronautas disfrutaron de una perspectiva única de la Luna, a mayor altura (6.500 km) que la que tenían sus predecesores del Apolo desde unos 100 km de distancia.
Disfrutando de la vista
En una serie de impresionantes fotografías publicadas por la NASA el martes, el azul de la Tierra resalta contra la inmensidad del espacio, con el desolado horizonte de la Luna en primer plano, en tonos que van del gris al marrón.
Entre las imágenes de la serie, una fotografía del planeta azul ocultándose tras la Luna evoca la legendaria imagen tomada el 24 de diciembre de 1968 por el astronauta estadounidense Bill Anders, de la Apolo 8, durante el primer sobrevuelo tripulado de la Luna.
“Este es un día histórico, y se lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar de la vista”, dijo en una grabación transmitida a la tripulación Jim Lovell, miembro de la Apolo 8 fallecido en agosto de 2025,
La icónica fotografía de 1968 aparece con frecuencia en selecciones de imágenes históricas y fue incluida en el libro de la revista Life de 2003 “Cien fotografías que cambiaron el mundo”.
Los cuatro miembros de la tripulación ya han hecho historia al convertirse en los seres humanos que más lejos han viajado al espacio. Su nuevo récord, a 406.771 km de la Tierra, supera en tan solo 6.000 km el de la tripulación del Apolo 13 en 1970, fue celebrado por la NASA y Donald Trump como prueba del resurgimiento del programa estadounidense de vuelos espaciales tripulados.
Esta misión ha “llenado de orgullo a todo Estados Unidos”, declaró el presidente estadounidense el lunes por la noche, felicitando a los astronautas por teléfono.
Los astronautas regresarán el viernes frente a la costa de California, donde está previsto que su cápsula Orion americe.
“De ciencia ficción”
Tras pasar 40 minutos en la órbita lunar, la tripulación se maravilló con los paisajes lunares y ofreció innumerables descripciones del terreno, incluyendo las sombras marrones y verdosas de los cráteres y la superficie del satélite terrestre.
“Vimos un cráter doble precioso. Parece un muñeco de nieve”, describió el piloto Victor Glover, el primer astronauta negro en participar en una misión lunar. “Es realmente difícil de describir. Es increíble”.
Los cuatro presenciaron un amanecer y un atardecer, así como un eclipse en el que la Luna bloqueó el Sol, un espectáculo digno de la ciencia ficción, exclamó Victor Glover.
También observaron regiones de la cara oculta de la Luna que “nunca habían aparecido iluminadas durante las misiones Apolo”, declaró a la AFP la astronauta canadiense Jenni Gibbons, quien se encargó de todas las comunicaciones con la tripulación desde el Centro de Control de Misiones de la NASA en Houston, Texas, el lunes.
La tripulación formuló un pedido especial: nombrar dos cráteres lunares, uno en honor a su nave espacial, llamado “Integrity”, y el otro en memoria de Carroll Taylor Wiseman, la difunta esposa del comandante de Artemis.
Si una futura misión prevista para el próximo año resulta exitosa, la NASA espera llevar astronautas a la Luna en 2028.
La misión lunar tripulada Artemis II despega desde la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, el 1 de abril de 2026. Foto: AFP
Tripulación de Artemis II alcanza la órbita terrestre
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La tripulación de la misión Artemis II de la NASA alcanzó el miércoles la órbita terrestre, anunció un responsable de la agencia espacial estadounidense poco después del despegue del cohete.
Ocho minutos después del lanzamiento, la cápsula Orion se desprendió como estaba previsto de los inmensos depósitos del cohete SLS, que la impulsó al espacio y la puso en la órbita terrestre.
Los cuatro astronautas permanecerán ahora alrededor de la Tierra para realizar una serie de pruebas, antes de poner rumbo el jueves hacia la Luna, situada a más de 384.000 kilómetros de la Tierra.
El viaje, de aproximadamente 10 días, marcará el primer vuelo tripulado alrededor del satélite natural de la Tierra en más de 50 años.
Huyeron de la guerra en Ucrania y encontraron en Paraguay su espacio
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“Paraguay superó todas nuestras expectativas: los miedos no se confirmaron y las esperanzas se cumplieron”, dice el artista Axander “Suricoma” Babich, mostrando la alegría de saber confirmada la intuición que tuvieron con su compañera, Anastasia Alforova, de que este rincón sudamericano al que arribaron en 2024, sería un sitio de bienestar. Sus dibujos y grabados sorprenden en redes sociales, muestras y galerías por la precisión de su técnica, por la aprehensión del espacio paraguayo con un afecto especial.
Hoy, todavía lidiando con las dificultades del español y aventurándose al guaraní, Alexander “Suricoma” Babich ya disfruta de “la tradición del tereré” y cuenta que antes de venir “leía que la mayoría de la gente siempre lleva un termo y guampa consigo, pero no lo creía hasta verlo”.
En sus redes sociales posteó su ranking de temas paraguayos: “Sí, realmente me gusta la música y el gusto musical de los paraguayos. Como complemento, por supuesto, está la cocina y la parrilla con la mejor carne del mundo y la tradición de que casi todas las casas están equipadas para el asado. Me encantan la chipa y el mbeyú”, reseña.
Con su esposa hacen un equipo artístico que va teniendo alta repercusión en medios digitales, muestras y galerías locales. “En esto me ayuda mi esposa Anastasia que es videógrafa y una verdadera estratega de marketing, porque este se ha convertido en una parte importante del trabajo del artista. Ella crea contenido para Instagram, promueve mi trabajo y ayuda a construir un diálogo con el espectador. Trabajamos como un equipo: yo creo mundos y ella hace que se vuelvan visibles y comprensibles”, destaca.
Alexander Babich posa con una de sus obras
“HUYAMOS DE LA GUERRA”
Pero todo tuvo un proceso de gestación: “La noche antes de nuestra boda, mi futura esposa y yo nos despertamos por un ataque con lanzagranadas, uno de los primeros actos de sabotaje militar, en 2014. Hoy en Járkov eso ya es algo cotidiano: bombardeos de artillería, el zumbido de drones y la oscuridad total por la noche. Pero en ese momento, fue un verdadero shock”, cuenta de aquellos tiempos de los inicios de las hostilidades en su Ucrania natal.
“Nos dimos cuenta de que no somos árboles, porque la evolución nos dio la capacidad de movernos y decidimos construir nuestra vida juntos lejos de la guerra”, explica.
“Después de nuestra primera emigración espontánea a Polonia, nos tomamos muy en serio la elección del siguiente país: establecimos criterios, ‘señales de alerta’ y pusimos la libertad como lo más importante. Entendimos que solo la libertad da verdadera seguridad a las personas y que solo un país libre puede ofrecer condiciones para ser feliz”, sigue narrando de ese momento tan especial.
Lo curioso del caso, la conclusión: “Según nuestro propio ranking, el país más libre del mundo resultó ser Paraguay y hacia aquí vinimos”.
También tuvo otras señales: “Incluso cuando vivía en Polonia, las estadísticas de Spotify mostraron que mi gusto musical coincidía más con la ciudad de Asunción. Ese fue también un aliciente para elegir el país. La gente mala no escucha buena música, y lo que más me gusta son las personas que escuchan y la interpretan”, destaca.
Pero la historia no termina ahí, “por aquel entonces, tenía sueños todas las noches sobre un país fantástico y caluroso. Parte del paisaje inusual eran unos majestuosos tótems que al despertarme dibujé. Incluso diseñé un juego de ajedrez inspirado en ellos. Hoy me parece que esos sueños eran sobre Paraguay. Y esos tótems los representé en mi obra ASU-2316”, cuenta.
Una nave espacial sobre el Palacio de López
TEMAS FAVORITOS
Apasionado del dibujo, lo cotidiano y lo fantástico conviven en su obra. “Me gusta crear mundos, en cualquier forma: diseño industrial, escultura, cómics y ahora gráfica. Para mí lo más importante es el mundo en sí, no la forma en que se presenta”, define.
“Actualmente trabajo simultáneamente en tres series: ‘Vedutas del Paraguay’, ‘Rohayhu Paraguay’ y ‘Paraguay Futurista’. En esencia, es un solo mundo, solo que varían el tiempo y el enfoque: lo cotidiano y lo futurista”, agrega.
“De niño me inspiraba Julio Verne: al estudiarlo, entendí que las ideas de las obras artísticas tarde o temprano se hacen realidad, de una forma u otra. Cuanto más popular es una obra, más gente sueña con ella y empieza a pensar en cómo llevarla a la realidad”, apunta.
Políptico “Libertad a lo coreano”
En “Vedutas…” registra haciendo gala de ductilidad en el “vedutismo”, género pictórico italiano del Settecento (siglo XVIII) donde el artista representa al detalle un paisaje urbano, edificios, etc.
Suricoma comenta sobre su versión de la Iglesia de la Candelaria de Areguá: “A veces, como autor, me gusta experimentar e introducir un poco más de estilización, como en esta obra. Los árboles aquí son más arquitectónicos lo que los hace lucir un poco más mágicos, algo que, en mi opinión, encaja muy bien con este paisaje… Estoy muy agradecido con mis amigos paraguayos que me llevaron y me mostraron este lugar: nos sentamos allí, tomamos tereré y observamos cómo los últimos rayos del sol caían sobre el lago Ypacaraí. Por cierto, mis amigos se esconden en la gráfica detrás de los árboles”, concluye bromeando.
En la serie “Rohayhu…” hay pequeños grabados numerados que comercializa a 100 mil guaraníes. “Cada ilustración está hecha con cuidado, numerada, firmada y lista para encontrar su lugar en tu hogar. Se puede pagar por transferencia, y coordinamos entrega o retiro en Asunción”, dice recordando su número telefónico (0987) 202-065. La misma tiene homenajes a las chiperas, al verano, los copetines, la danza de la botella, el campo y la guarania, aunque promete abordar nuevas temáticas.
Suricoma y sus grabados
En la mirada “Futurista…” se pueden apreciar “algunos elementos que me aparecieron en sueños hace mucho tiempo, cuando ni siquiera pensaba en mudarme a Paraguay. Otros se me ocurrieron después de emigrar. Creo que los trenes volverán a circular en Asunción muy pronto, mucho antes del año 2316. Y creo que en Paraguay siempre habrá lugar para los pastizales del ganado, incluso si toda la tierra estuviera completamente urbanizada”, comenta.
LA ANARKIOGRAFÍA
Suricoma desarrolló un concepto particular: la Anarkiografía. Así la define: “es más una filosofía que una técnica. Se suele creer que cuanto más compleja es la técnica, más valor tiene la obra. Pero yo pienso que si la idea es mala, es mala, y las decenas de horas dedicadas a preparar una plancha para un grabado a media tinta (mezzotinta) no mejorarán la obra”.
“Rohayhu verano paraguayo”
Explica entonces que “la idea principal es la libertad frente a la autoridad de la técnica. Puedes hacer lo que quieras, como quieras y con lo que quieras. Es arte porque tú lo consideras así, y eso es suficiente. Anarkiografía: tu arte, tus reglas, tu libertad con uso libre para todos. Para expresar mi posición, inventé el término. La palabra es hermosa por sí misma, y proviene de Anarkio (anarquía en esperanto) y de grafia (del griego graphía “escritura”, “dibujo”, “modo de representación”).
Alexander, de 41 años, estudió y fue profesor en Academia Estatal de Diseño y Artes de Járkov. Fundada en 1921, es una de las más destacadas de su región en diseño gráfico; diseño industrial y ambiental; multimedia; diseño de ropa y calzado, bellas artes, escultura, pintura, arquitectura, restauración y peritaje artístico, animación, fotografía, comunicación visual y estudios culturales.
Detalle de un edifico asunceno
Desde esa formación nos cuenta que a los artistas digitales “les resulta más difícil entrar en un museo, mientras que al mencionar la técnica de grabado de “punta seca” muchos entran en éxtasis. Pero la verdad es que todas estas técnicas fueron originalmente formas de simplificar y abaratar la producción, hasta que artistas concretos las elevaron a arte, como Andy Warhol con la serigrafía”, historia.
MIRAR Y SER MIRADO
Insiste entonces en que “en el mundo contemporáneo, el arte no es solo creación, sino también la capacidad de ser visto. El marketing”.
Desarrolla la idea comentando que “antes a un artista le bastaba con tener un solo mecenas, por ejemplo Leonardo da Vinci trabajó en la corte de Ludovico Sforza y de Francisco I; Velázquez fue pintor de corte de Felipe IV, y Jan Vermeer pintaba para su coleccionista Pieter van Ruijven”, recuerda.
Las series en las que encuentra trabajando el artista actualmente
“Más tarde ese papel lo asumieron los museos, las galerías y los galeristas. Así, Picasso trabajó con el marchante Kahnweiler; Jackson Pollock con Peggy Guggenheim, y las obras de Marcel Duchamp son prácticamente impensables fuera del contexto galerístico. Sin embargo, hoy estamos viviendo una nueva etapa: el artista puede comunicarse directamente con el mundo a través de las redes sociales. Y poco a poco esto deja de ser solo una posibilidad para convertirse en una necesidad, incluso en una obligación”, concluye.
Alexander y su esposa Anastasia Alforova
Un “marcante” casual
Cuenta Alexander que su primera experiencia en el internet fue en un sitio de citas: “Fue allí donde por primera vez conocí el concepto de los apodos (nicknames). ¿Cómo inventar algo único? Mi apellido, Babich, es muy común en Ucrania, y hay muchísimos, miles, con mi mismo nombre y apellido, entonces simplemente cerré los ojos y golpeé el teclado. El resultado me sorprendió: Suricoma”, cuenta.
“¿Qué probabilidad había de que, usando ese método de tecleo, cada vocal estuviera seguida de una consonante? En fin, muchos no me creen, pero fue así que salió y desde entonces he usado este nick en otros sitios, y más tarde se convirtió en mi pseudónimo artístico”, relata.
Ya con el aprendizaje del español, “mi seudónimo cobró nuevos colores. Asociativamente, para mí Suricoma ahora es un sueño de un país del sur, una fantasía, una ensoñación con un país fantástico del sur a través de su creatividad”, arriesga.
Un llamado a la paz
“Lo que más extraño es mi trabajo como profesor en la Academia en Járkov, para mí era valioso e importante”, cuenta Alexander Suricoma Babich con nostalgia y algún dolor.
Resulta que “muchos de mis profesores, que luego se convirtieron en colegas, fallecieron durante los 12 años de guerra. Doce años es mucho tiempo. Se trata principalmente de consecuencias indirectas de la guerra: no murieron por disparos ni explosiones, sino, por ejemplo, por un infarto mientras corrían a un refugio antiaéreo. La mayoría no eran jóvenes, aunque entre ellos había también algunos de mi edad (41 años). Más de la mitad de mis docentes falleció en ese período. Extraño la comunicación con ellos. Podríamos haber seguido en contacto al menos otros veinte años…”, lamenta.
A la hora de analizar cómo llegar a la paz reflexiona: “Hay un viejo anime ‘Un viento llamado amnesia’ (A Wind Named Amnesia/1990). En él, el viento borra toda la memoria de la humanidad, y la trama gira en torno a una pregunta filosófica: ¿merece la humanidad sus recuerdos perdidos o debería desaparecer para siempre?”. Entiende que “la mayoría de los políticos europeos no quieren la paz, y mucho menos el líder del país agresor (Vladimir Putin). Quieren un 1984 al estilo Orwell. Y, lamentablemente, se están acercando a su objetivo con gran éxito. No creo en la estupidez de los políticos ni en la debilidad de los países aliados. Los aliados tienen todos los medios para detener la guerra. Lo más fácil hubiera sido hacerlo en 2014, más difícil en 2022, y ahora aún es más difícil, pero todavía posible. Así que a los políticos simplemente les falta fuerza de voluntad y deseo”, desarrolla.
“Por eso solo nos queda soñar con que un viento de amnesia se lleve la memoria de todos los líderes y altos funcionarios. Que por un instante olviden ambiciones, lemas y juegos de poder, los pseudointereses nacionales, y finalmente vean cómo es el mundo real, sin sus máscaras habituales y sin reglas ilusorias. Entonces, quizá quede claro qué es lo que la humanidad realmente merece o no”, imagina.
Artista paraguayo juntó su pasión por el fútbol y la música pintando remeras para sus ídolos
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Por Karina Ríos
Ignacio Adolfo Villalba Denis es un joven villarriqueño que se dedica a dibujar y pintar desde que tiene 10 años. Siempre dibujó en papel y por un año estudió, pero la mayor parte de sus conocimiento los adquirió siendo autodidacta para mejorar sus técnicas. Hoy, con 20 años está cumpliendo su sueño de reunir su pasión por el fútbol y la música para llegar a sus ídolos.
Ignacio, hijo de Rafael Villalba y Lucía Denis, oriundo de la comunidad Félix Pérez Cardozo de la ciudad de Villarrica, departamento de Guairá, está cumpliendo su sueño de conocer a reconocidos jugadores y cantantes nacionales. Anhelacon llegar a nivel internacional con su arte.
“Soy muy fanático del fútbol y la música, llevo muchos años haciendo esto, siempre dibujé en hojas. Un día quise hacer algo diferente y una camiseta representa muchas cosas, por lo que pensé en plasmar mis dibujos en una casaca y se valora mucho más”, confirmó Villalba, en entrevista con La Nación/Nación Media.
Hace 10 años comenzó a pintar y la única vez que tuvo una preparación profesional fue a los 14 años, cuando su madre lo inscribió a una clase de dibujo y fue por un año, cuando aprendió algunas técnicas. “Prácticamente todo lo que hago lo aprendí solo”, detalló.
El artista indicó que la primera camiseta que hizo la preparó para Diego Gómez, a quien admira muchísimo y fue una experiencia muy gratificante cuando el jugador aceptó encontrarse con él para recibir el presente.
“Mi primera entrega fue con Diego y cuando llegó el día estaba muy nervioso, me atrevo a decir que fue el único día que lloré porque me superó. Era algo que no esperaba y desde ese día dije que puedo hacer más y llegar a más personalidades con mi arte”, confirmó en LN.
También entregó las casacas a Enzo González, Tacuara Cardozo, Roque Santacruz, Gustavo Velázquez y Rodrigo Villalba.
La primera remera fue para Diego Gómez. Foto: Gentileza
Ignacio indicó que todos los trabajos que llegaron a grandes jugadores nacionales los hizo como un regalo y que eso le ayudó muchísimo para promocionar su trabajo y llegar a más personas. “Gracias a esos trabajos me conocieron y mi mayor premio fue conocer a jugadores tan importantes”, expresó.
Afirmó que uno de sus últimos trabajos fue para los Kachiporros, para los que preparó camisetas para los miembros de la banda que quedaron bastante maravillados con su trabajo y lo compartieron en sus redes sociales.
“La remera para los Kachiporros fue para toda la banda, fue algo muy especial porque cuenta la historia de este grupo tan importante del país desde el 2006 hasta lo que son ahora. Ahora pude ver que compartieron un vídeo con mi trabajo y me siento muy orgulloso”, indicó.
Ignacio junto a sus padres y hermanas. Foto: Gentileza
El joven indicó que su familia está muy feliz por todo lo que ha logrado hasta ahora y se ha convertido en el ejemplo de sus hermanas Luz, de 17 años, y Librada Raquel. de 7 años, que ya tienen planes de seguir los pasos de su hermano.
“Mis padres están muy felices con todo esto. En especial mi mamá, que es bastante sentimental como yo y está muy contenta con todo lo bueno que me sucede. Mis hermanas también ya quieren seguir mis pasos”, expresó en nuestro medio.
Ignacio recomendó a los jóvenes a que peleen por sus sueños y que no se rindan a la primera, que todo esfuerzo y sacrificio tiene sus recompensas, tarde o temprano. Afirmó que él luchó mucho para que su trabajo sea visto y valorado como lo es ahora, que espera perpetuar eso.
“Hay que pelear por los sueños, no tenemos que sentarnos a esperar que las oportunidades lleguen. Soy alguien muy joven para esto, pero quiero animarlos a que siempre lo intenten porque esto parece fácil, pero me costó bastante, nunca hay que darse por vencido”, puntualizó en La Nación.
Agregó que es difícil contactar con los famosos o figuras locales porque manejan una agenda y tienen muchos compromisos, pero hay que andar detrás para lograr cumplir con los sueños. ”Siempre hay que buscar la manera de hacer las cosas bien, proyectar lo mejor de uno. Cuando uno hace con cariño las cosas, al final logra lo que quiere”, concluyó.
Su obra también llegó a Tacuara Cardozo. Foto: Gentileza
Ignacio Adolfo es estudiante de Licenciatura en Ciencias de la Educación y está cursando el tercer año, busca ser docentes e impartir sus conocimientos en su comunidad.
Con la venta de sus cuadros, dibujos y remeras personalizadas está cubriendo gastos de su universidad y también ayuda a sus padres.