Aunque el plan de enviar a un ser humano a Marte sea factible, siempre termina en un segundo plano frente a los robots, que son menos caros y riesgosos. Foto: Archivo.
A 51 años de la llegada del hombre a la Luna, hay una conquista pendiente: el viaje espacial a Marte
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Después de cuatros días de viaje espacial en el Apolo 11, el 20 de julio de 1969 el astronauta estadounidense Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en llegar a la superficie de la Luna, inmortalizando aquel momento con la frase “es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Desde entonces, varios presidentes de Estados Unidos prometieron explorar otra frontera espacial: el planeta Marte.
A 51 años de la llegada del hombre a la Luna, el compromiso que han tomado durante sus gobiernos mandatarios como George Bush (padre e hijo), Barack Obama e incluso Donald Trump no se ha traducido en un programa en concreto y, aunque enviar a un ser humano resulte un plan factible, siempre termina en un segundo plano frente a los robots, que son menos caros y riesgosos.
De hecho, EEUU ha enviado cuatros robots a Marte en los últimos 20 años, los cuales han constatado que el planeta tuvo océanos, ríos, lagos, etc., y pretenden enviar otro el próximo 30 de julio con el objetivo de encontrar evidencias de que en sus ríos poblaban microbios. La NASA no ha cancelado esta misión pese al contexto mundial, ya que se han invertido 2.700 millones de dólares.
En cuanto a la posibilidad de que el hombre viaje hasta el planeta rojo el algún momento, G. Scott Hubbard, exfuncionario de la NASA, comentó que “ha tenido que asistir a 10.000 presentaciones sobre cómo enviar humanos a Marte, pero que nadie desde Kennedy ha podido poner las sumas necesarias”.
Los expertos coinciden en que los principales desafíos tecnológicos y de salud para esta misión, que podría durar entre 2 a 3 años, casi se han resuelto. Incluso, desde 1960 la NASA está en capacidad de construir el cohete potente que se necesita para el lanzamiento. De hecho, hoy, las compañías SpaceX y Blue Origin están trabajando en lanzadores pesados que podrían enviar decenas de toneladas a Marte.
¿Es riesgoso un viaje a Marte?
Aunque los expertos aseguran que el hombre puede llegar a Marte, no deja de ser una operación riesgosa, ya que en caso de emergencias médicas, por la distancia sería imposible una evacuación. Más allá de esto, hay garantías para otras preocupaciones. Por ejemplo, la temperatura es de -63°C y el nivel de radiación es importante; sin embargo, ya hay ingeniería para hacer trajes de protección y refugios.
Asimismo, los 20 años de ocupación de la Estación Espacial Internacional tranquilizan a los científicos sobre los riesgos de radiación e ingravidez durante los siete meses del viaje espacial a Marte. Y en relación a la estadía en el planeta rojo, mencionan que podría durar 15 meses debido a que hay que esperar que los dos planetas, es decir la Tierra y Marte, estén en el mismo lado del Sol, y eso ocurre cada 26 meses.
A las habitaciones y a los vehículos los acecharía un problema: la entrada de polvo. “Marte tiene este problema específico de tormentas de polvo”, señala Robert Howard, del Centro Johnson de la NASA. Estas tormentas infernales pueden bloquear el paso de la luz solar durante meses y, por lo tanto, desactivar cualquier panel solar. Por lo tanto, se requerirían minirreactores nucleares, un proyecto que ya ha contado con una demostración exitosa.
La colonización del planeta también es un tema recurrente cuando se habla de la posibilidad de la llegada del hombre a Marte. En un discurso en el año 2017, Elon Musk, de SpaceX, hizo referencia a que el ser humano debería convertirse en una “especie multiplanetaria”. “Es mejor que ser una especie de un único planeta”, afirmó.
Robert Zubrin, presidente de la Mars Society, defiende incansablemente la creación de una “nueva rama de la humanidad” y considera “vergonzoso” que no se haya hecho nada desde el último desembarco en la Luna en 1972. “Es como si, tras el regreso de Cristóbal Colón del Nuevo Mundo, Fernando e Isabel hubieran dicho que no les interesaba”, compara.
En cambio, el exbiólogo Michel Viso, de la agencia espacial francesa CNES, retruca tal teoría. “¡Basta de tonterías! Tenemos un planeta formidable con atmósfera, oxígeno, agua (...) Es criminal, no tenemos derecho a hacer creer a la gente que hay un ‘plan B’, un ‘planeta B’, que vamos a crear una civilización marciana”.
Un espacio de libertad, encuentro y pensamiento crítico
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Jimmi Peralta
Fotos: Mariana Díaz
Medio siglo de existencia celebra hoy el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CEEJS), uno de los íconos de la actividad cultural de Asunción. El Gran Domingo de La Nación conversó con su directora, Laura Mesa, quien comparte algunas novedades que ofrecerá el espacio en este especial aniversario en el que reabre sus puertas con importantes reformas.
La apuesta institucional concreta a la divulgación cultural y la creación en Asunción tiene como uno de sus referentes fundamentales al Centro Cultural de España Juan de Salazar, que hoy celebra sus 50 años de existencia, reabriendo sus puertas y estrenando novedades edilicias.
Este proyecto, que nació en 1976, pasó por diferentes etapas, siendo un refugio de libertad en momentos de dictadura, una escuela de divulgación y formación de público en otro, y el sostén de proyectos emblemáticos de la ciudad posteriormente.
La reapertura del Juande tendrá lugar hoy a las 19:00 con música y una propuesta gastronómica, además de otras actividades que se irán desarrollando a lo largo de la semana.
En el marco de este aniversario, La Nación/Nación Media conversó con la actual directora del Centro, Laura Mesa.
–¿Qué representa para la comunidad del Juande y la AECID la celebración de estos 50 años?
–Un hito histórico. Por un lado, somos el primer centro y, por tanto, el más antiguo de la Red de Centros Culturales de AECID en el exterior y, por otro, siempre ha sido reconocido a nivel local como un lugar emblemático, donde se ha trabajado impulsando y acompañando muchos procesos culturales locales, al mismo tiempo que se abrían espacios de diálogo e intercambio tanto a nivel iberoamericano como con España. También supone una gran oportunidad para evaluar lo construido y empezar a pensar en cómo imaginamos los próximos 50 años, en un momento en el que el mundo enfrenta diferentes crisis y donde la cultura puede seguir siendo ese motor de desarrollo, además una herramienta excelente de mediación.
REESTRUCTURACIÓN DE LA CASA
–¿Qué trabajos de branding, de metas o de infraestructura tienen planificados en este marco?
–Llevamos los dos últimos años haciendo una reestructuración importante de la “casa”. Tanto a nivel de seguridad y cumplimiento de la normativa vigente como pensando en una redefinición de espacios en función de los usos para los que más son demandados. Durante estos cuatro meses que hemos cerrado las puertas al público hemos trabajado en la actualización de nuestras salas de exposiciones, la renovación del auditorio, que incluye toda su caja escénica y el patio de butacas, así como una planta completa de luces y nuestros nuevos telones, trabajos todos ellos muy coordinados y con el apoyo de los mejores técnicos locales, que conocen a la perfección el funcionamiento de un auditorio como el nuestro, que tiene la particularidad de ser reversible y poder realizar funciones tanto hacia el interior como hacia nuestro jardín. Estrenamos nueva recepción, sumamos un nuevo espacio expositivo más, un jardín vertical en el camino hacia convertir nuestro patio en un lugar que se convierta en un refugio climático y otros equipamientos que nos conecten más y mejor con nuestro entorno, con nuestros vecinos, como son el parklet, que invitan a recuperar esa tradición de “veredear” y refuerza nuestro trabajo por el derecho a la ciudad y el apoyo en la revitalización del centro histórico de Asunción.
–¿Cuáles son los eventos más importantes que planean para este año?
–Este año reabrimos las puertas recordando también el centenario de la llegada de Josefina Plá a Paraguay y por ello hemos puesto varias acciones en marcha. A principios de año se incluyó su legado in memoriam en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y le hemos dedicado nuestra fachada de Herrera, con un mural de gran dimensión desarrollado por un colectivo de jóvenes artistas urbanas, coordinadas por la artista Raya del Río. Este mural se inspira en sus grabados y estará acompañado de una muestra en el nuevo espacio expositivo de la antesala de nuestro auditorio, un trabajo en el que se muestran por primera vez muchos de los grabados de colecciones particulares, así como otras ilustraciones raras de la artista, junto a cerámicas de la colección del propio Centro.
LA CULTURA COMO DERECHO
–Haciendo una revisión histórica, ¿cuáles fueron los objetivos cumplidos más relevantes en estas décadas?
–Ha sido, sigue siendo y continuará siendo un espacio de libertad, de encuentro, de pensamiento crítico, una auténtica casa común para creadores, colectivos y públicos diversos. A lo largo de cinco décadas, el Centro ha demostrado que la cultura es un derecho, pero también un bien público y una poderosa herramienta de cooperación, que no hay desarrollo posible sin diversidad cultural, sin participación ciudadana, sin diálogo entre comunidades, en definitiva, sin derechos culturales. El Centro Cultural de España en Asunción puede ser un ejemplo de cómo la cooperación cultural se construye desde el respeto, desde la escucha y desde el trabajo en red hoy. Tras su renovación, miramos al futuro con el mismo compromiso: seguir impulsando una cultura viva, crítica y transformadora, capaz de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Porque si algo nos enseñan estos 50 años del Juan de Salazar, es que la cultura no es un lujo ni un complemento para el desarrollo. Es, sin duda, uno de sus pilares más fundamentales.
–¿Existen eventos, acciones o anécdotas concretas que hayan ocurrido en estos 50 años que se celebren o se recuerden en el marco del aniversario?
–50 años dan para escribir todo un libro, una novela ficcionada en la que muchos se verían reconocidos. Hacemos una media de 250 proyectos al año, sin contar con aquellos de la cesión de espacios y solo el año pasado alcanzamos a un público de 30.000 personas. Si lo multiplicamos por 50, nos dan muchos ratos para anécdotas. Por el centro han pasado muchos artistas y profesionales españoles muy destacados de todos los tiempos: Paco Ibáñez, Chano Domínguez, Clara Montes, Alberto García Alix, Javier Ruibal, Mona Martínez. Muchas personalidades de la cultura e instituciones, pero lo que sin duda impacta mucho es conocer de primera mano cómo el centro ha formado parte de los inicios y de la vida de tantos profesionales de Paraguay. En el marco del 50 aniversario y con el objetivo de dar voz a muchas de ellas, fuimos contactando poco a poco y el sí rotundo acompañado del relato de su relación con nuestro espacio fue el denominador común. Es muy emocionante escuchar el cariño con el que todos recuerdan las diferentes etapas en las que estuvieron involucrados.
VÍNCULOS HISTÓRICOS
–¿Cómo se pueden juzgar y/o valorar el interrelacionamiento entre las culturas de España y de Paraguay logrado a través de los distintos proyectos del Centro?
–Los vínculos históricos, culturales, literarios, migratorios, diplomáticos y políticos son muchos. Paraguay es un país hermano. El Centro Cultural de España Juan de Salazar se ha convertido en un espacio que forma parte de la memoria cultural y democrática de Paraguay y que es muy importante para la AECID desde su nacimiento en 1976. En un contexto político complejo, este Centro ha sido mucho más que un lugar para la cultura. Esto no hubiera sido posible si la construcción del Centro como un gran proyecto no hubiera ido acompañada del apoyo y trabajo de proximidad tanto con las instituciones públicas locales, pero sobre todo con las comunidades que conforman su sociedad civil, ya que trabajamos con colectivos no solo del sector cultural, sino en temas mucho más amplios como derechos humanos, igualdad, medioambiente, patrimonio, etc.
–El Juande fue durante la dictadura un espacio de resistencia y de protección para los artistas comprometidos. ¿Qué representa para la historia del Centro eso?
–Para la historia del Centro Cultural ese pasado representa una de sus capas más profundas y constitutivas. El Centro Cultural ha sido históricamente un espacio de encuentro donde ejercer libremente la libertad de expresión y de ideas. Ha sido fundamental su papel durante la dictadura militar como “refugio” para creadores e intelectuales, así como también ha sido y es un espacio que apuesta por el acceso, la defensa y la promoción de los derechos culturales.
Representa además la convicción de que la cultura es un derecho. En el ejercicio del arte y de la libertad de expresión en un contexto restrictivo, la cultura permitió generar fisuras, ofreciendo un lugar donde circularan ideas, lenguajes y sensibilidades que no encontraban otros canales.
LLEGADA A NUEVOS PÚBLICOS
–Como espacio de divulgación y de propuestas, ¿cuál es la forma en la que el Juande piensa hoy su relación con los artistas y el público?
–En los últimos años hemos trabajado por la mejora del acceso a nuestro espacio común de trabajo, haciendo un esfuerzo en la transparencia a la hora de presentar las propuestas locales, que se enmarcan sobre todo en el eje de trabajo de apoyo a la creación, festivales e intercambio de experiencias y para lo que sacamos anualmente nuestra Ventanilla de Iniciativas, pero también trabajando bilateralmente en la programación anual del Centro, fruto de diferentes espacios de trabajo. Es cierto que el proceso de reestructuración nos ha requerido un esfuerzo extra para lograr una mejor sistematización y ordenación, pero llegamos a este aniversario con nuestras energías renovadas y el convencimiento de seguir abriendo espacios de diálogo y escucha, y apoyando el acceso a la cultura como un bien público global de primera necesidad. Trabajar en la construcción de nuevos públicos es una tarea continua del equipo, por un lado, para incorporar temas de actualidad y, por otro, para llegar a esas otras franjas etarias a las que no estábamos llegando tanto, adolescentes y adultos mayores.
–El rol educativo y de “creación de público” fue importante en la agenda asuncena en estos años. ¿Buscará el Juande ampliar en un futuro mayormente su territorio de influencia?
–La descentralización de la cultura es fundamental, sobre todo en un país donde las oportunidades en los territorios se reducen significativamente y así lo pensamos desde el Juan de Salazar. Desde hace varias décadas venimos trabajando en el programa extramuros con experiencias muy significativas como el trabajo en los bañados o el proyecto Laboratorio del Alma, desarrollado junto con Lizza Bogado y Dahia Valenzuela en el penal femenino del Buen Pastor. Nuestra gran asignatura pendiente es salir del Gran Asunción, pero en ese sentido, este año hemos comenzado una colaboración con la Casa del Bicentenario de las Artes Visuales, con quienes acabamos de finalizar un recorrido de cine con motivo del 8 de marzo que ha llevado la película española “Soy Nevenka” a lugares como Pilar, Villarrica, Encarnación o Ciudad del Este y la idea es darle continuidad a lo largo de todo el año.
En lo educativo, el año pasado pusimos en marcha un programa de mediación con las escuelas del Centro Histórico, que incluye visitas guiadas a todas nuestras exposiciones y trabajo del equipo en las escuelas.
El presidente argentino Javier Milei (izquierda) y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu levantan el pulgar durante una reunión bilateral al margen de la Asamblea General de la ONU, en la ciudad de Nueva York, el 25 de septiembre de 2025
Milei viaja a Israel en medio del alto el fuego entre EE. UU. e Irán
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El presidente de Argentina, Javier Milei, viajará este sábado a Israel para reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu, su principal aliado geopolítico junto al estadounidense Donald Trump, en una visita que coincide con un cese al fuego regional que expira el 22 de abril.
Es la tercera visita de Milei a Israel desde que ganó en diciembre de 2023 y tiene lugar tras la reciente expulsión del encargado de negocios de la embajada de Irán en Buenos Aires.
Milei arribará el domingo 19, cuando visitará el Muro de los Lamentos y se reunirá con Netanyahu, informó la presidencia argentina este viernes.
Al día siguiente sostendrá un encuentro con el presidente, Isaac Herzog, antes de regresar a Buenos Aires el miércoles 22.
La guerra en Medio Oriente comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, a los que Teherán respondió con bombardeos contra Israel y países del Golfo que albergan bases estadounidenses.
En una entrevista al canal 14 israelí emitida el jueves, Milei calificó a Irán de ser “un enemigo de todo Occidente” y elogió a sus aliados Trump y Netanyahu “decididos a poner fin a este flagelo sobre la humanidad”.
Durante la gestión de Milei, Argentina declaró organizaciones terroristas a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y la Fuerza Quds, uno de sus brazos operativos, en línea con los intereses de Estados Unidos.
El 2 de abril expulsó del país al máximo representante diplomático de Irán en Buenos Aires, Mohsen Soltani Tehrani, en respuesta a un comunicado de la cancillería iraní con “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes”, según Argentina.
El gobierno argentino señaló en esa ocasión la “persistente negativa” de Irán a cooperar con la Justicia en la causa por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), así como el incumplimiento de órdenes internacionales de detención y extradición.
La justicia argentina atribuye a Irán la planificación del atentado contra la AMIA en 1994, que dejó 85 muertos, y responsabiliza a Hezbolá por el ataque contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, que causó 22 muertos, con apoyo iraní, según distintas investigaciones.
Los tripulantes de la misión Artemis II deben volver a atravesar la atmósfera terrestre y amerizar el viernes por la noche frente a las costas de California. Foto: AFP
Misión Artemis II toca Tierra este viernes tras su paso por la Luna
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Tras un vuelo alrededor de la Luna lleno de momentos intensos y simbólicos, los cuatro astronautas de la misión Artemis II deben volver a atravesar la atmósfera terrestre y amerizar el viernes por la noche frente a las costas de California.
“Podremos empezar a alegrarnos cuando la tripulación esté a salvo” a bordo del buque encargado de recuperarla, señaló el jueves Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa. “Será realmente en ese momento cuando podremos dejar que las emociones tomen el control y empezar a hablar de éxito”, añadió.
Tras aventurarse a más de 406.000 km de la Tierra, más lejos que nadie antes que ellos, la cápsula Orión que transporta a los estadounidenses Christina Koch, Víctor Glover y Reid Wiseman y al canadiense Jeremy Hansen debe posarse frente a San Diego hacia las 17:07 hora local (00:07 GMT del sábado).
El amerizaje debe coronar esta misión de diez días que hasta ahora se ha desarrollado con una ejecución perfecta. Un regreso sano y salvo proporcionaría a la NASA el alivio de haber logrado enviar de nuevo astronautas lejos en el espacio, por primera vez desde el final del programa Apolo en 1972, tras años de retrasos y dudas.
Un éxito que exige que el escudo térmico de Orión resista los 2.700 °C generados por el rozamiento con la atmósfera en el momento del regreso.
“Bola de fuego”
“Atravesar la atmósfera como una bola de fuego” será una gran experiencia, señalaba el piloto Víctor Glover a principios de esta semana, y confesó que desde su selección para la tripulación en 2023 siente aprensión ante ese momento.
Si esta fase siempre es delicada para los astronautas que regresan de la Estación Espacial Internacional, en esta ocasión las inquietudes se ven reforzadas por el hecho de que se trata del primer vuelo tripulado de Orión y de que se detectó un problema durante una prueba sin tripulantes en 2022.
De regreso a la Tierra, el escudo térmico que protege la nave se había alterado “de una manera inesperada”, según un informe técnico. A pesar de esta anomalía, la agencia espacial estadounidense decidió continuar con el mismo escudo, revisando la trayectoria para escoger un ángulo de entrada en la atmósfera más directo y así limitar el rebote que había contribuido a deteriorar el escudo térmico.
Una decisión que ha generado ríos de tinta y que sigue atormentando a los máximos responsables de la NASA. “No voy a dejar de pensar en ello hasta que estén en el agua”, reconoció recientemente el jefe de la NASA, Jared Isaacman, en una entrevista.
“Es imposible decirles que no persiste ninguna aprensión irracional”, admitió el jueves su mano derecha, al tiempo que aseguraba no tener ningún temor racional al respecto.
Insistiendo en las múltiples pruebas, simulaciones y modelizaciones realizadas, los responsables de la NASA aseguran confiar en los cálculos de sus ingenieros y contar con un margen de seguridad suficiente.
Objetivo 2028
Todos contendrán la respiración durante los 13 minutos -seis de ellos sin posibilidad de comunicación con la tripulación- que separan la entrada en la atmósfera de la nave, que alcanzará los 38.000 km/h, y su amerizaje en el Pacífico, después de haber sido frenada por una serie de robustos paracaídas.
Las familias de los astronautas estarán presentes para la ocasión en el centro espacial de la NASA en Houston, que coordina la misión. Al ser ante todo una misión de prueba, Artemis II debe permitir a la NASA asegurarse de que sus sistemas están listos para posibilitar el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar, con el fin de establecer allí una base y preparar futuras misiones hacia Marte.
La NASA ambiciona un primer alunizaje en 2028, es decir, antes del final del mandato de Donald Trump y de la fecha fijada por sus rivales chinos para caminar sobre la Luna en 2030.
Pero los expertos esperan nuevos retrasos, ya que los alunizadores siguen en desarrollo por parte de las empresas de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos. Mientras tanto, esta primera misión tripulada de un programa que ha costado decenas de miles de millones de dólares y ha sufrido numerosos contratiempos y retrasos buscaba reavivar la pasión espacial de los estadounidenses.
Pero también, esperaba la tripulación, “permitir, aunque fuera por un instante, que el mundo hiciera una pausa”, confiaba el comandante Reid Wiseman esta semana.
Esta imagen de la NASA, obtenida el 22 de abril de 2009, Día de la Tierra, muestra la salida de la Tierra sobre la Luna, captada en la víspera de Navidad, el 24 de diciembre de 1968, desde el Apolo 8, la primera misión tripulada a la Luna, cuando entraba en órbita lunar. Foto: AFP
La NASA publica foto de “puesta de la Tierra” antes del retorno de Artemis
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Más de 57 años después de la famosa fotografía del “amanecer de la Tierra” hecha por Apolo 8, los astronautas de Artemis II capturaron una “puesta” de nuestro planeta en el horizonte de la Luna mientras emprendían el regreso a casa.
Tras un sobrevuelo lunar repleto de momentos memorables, los cuatro astronautas de Artemis II —los estadounidenses Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, y el canadiense Jeremy Hansen— iniciaron su viaje de regreso a la Tierra.
“Volveremos”, declaró la estadounidense Christina Koch, la primera mujer en la historia en sobrevolar la Luna, antes de añadir: “Seremos una inspiración, pero siempre elegiremos la Tierra”.
Sentados junto a las ventanas durante casi siete horas, los astronautas disfrutaron de una perspectiva única de la Luna, a mayor altura (6.500 km) que la que tenían sus predecesores del Apolo desde unos 100 km de distancia.
Disfrutando de la vista
En una serie de impresionantes fotografías publicadas por la NASA el martes, el azul de la Tierra resalta contra la inmensidad del espacio, con el desolado horizonte de la Luna en primer plano, en tonos que van del gris al marrón.
Entre las imágenes de la serie, una fotografía del planeta azul ocultándose tras la Luna evoca la legendaria imagen tomada el 24 de diciembre de 1968 por el astronauta estadounidense Bill Anders, de la Apolo 8, durante el primer sobrevuelo tripulado de la Luna.
“Este es un día histórico, y se lo ocupados que estarán, pero no olviden disfrutar de la vista”, dijo en una grabación transmitida a la tripulación Jim Lovell, miembro de la Apolo 8 fallecido en agosto de 2025,
La icónica fotografía de 1968 aparece con frecuencia en selecciones de imágenes históricas y fue incluida en el libro de la revista Life de 2003 “Cien fotografías que cambiaron el mundo”.
Los cuatro miembros de la tripulación ya han hecho historia al convertirse en los seres humanos que más lejos han viajado al espacio. Su nuevo récord, a 406.771 km de la Tierra, supera en tan solo 6.000 km el de la tripulación del Apolo 13 en 1970, fue celebrado por la NASA y Donald Trump como prueba del resurgimiento del programa estadounidense de vuelos espaciales tripulados.
Esta misión ha “llenado de orgullo a todo Estados Unidos”, declaró el presidente estadounidense el lunes por la noche, felicitando a los astronautas por teléfono.
Los astronautas regresarán el viernes frente a la costa de California, donde está previsto que su cápsula Orion americe.
“De ciencia ficción”
Tras pasar 40 minutos en la órbita lunar, la tripulación se maravilló con los paisajes lunares y ofreció innumerables descripciones del terreno, incluyendo las sombras marrones y verdosas de los cráteres y la superficie del satélite terrestre.
“Vimos un cráter doble precioso. Parece un muñeco de nieve”, describió el piloto Victor Glover, el primer astronauta negro en participar en una misión lunar. “Es realmente difícil de describir. Es increíble”.
Los cuatro presenciaron un amanecer y un atardecer, así como un eclipse en el que la Luna bloqueó el Sol, un espectáculo digno de la ciencia ficción, exclamó Victor Glover.
También observaron regiones de la cara oculta de la Luna que “nunca habían aparecido iluminadas durante las misiones Apolo”, declaró a la AFP la astronauta canadiense Jenni Gibbons, quien se encargó de todas las comunicaciones con la tripulación desde el Centro de Control de Misiones de la NASA en Houston, Texas, el lunes.
La tripulación formuló un pedido especial: nombrar dos cráteres lunares, uno en honor a su nave espacial, llamado “Integrity”, y el otro en memoria de Carroll Taylor Wiseman, la difunta esposa del comandante de Artemis.
Si una futura misión prevista para el próximo año resulta exitosa, la NASA espera llevar astronautas a la Luna en 2028.