Con las últimas luces de la tarde, ante una tribuna llena de fanáticos que llegaron ataviados con remeras y motivos alusivos a sus respectivos clubes de sus amores, se dio el pitazo inicial y la batucada dio la bienvenida a los protagonistas en el local de Ojoavizor.
Con la periodista deportiva Marlene Torres oficiando de maestra de ceremonias, los jugadores entraron al gramado con la animación musical de una banda de lujo, Willy Suchar, Neine Heisecke y Amadito Sarabia, quienes brindaron un show con un repertorio bien futbolero y sabinero como el himno bostero “Dieguitos y Mafaldas” y otras canciones.
La presentación estuvo a cargo del editor Cayetano Quattrocchi y el investigador José Manuel Silvero, quien leyó un texto de tono filosófico en el que analizó algunas de las historias remitiéndose a los clásicos del pensamiento desde la Grecia antigua hasta autores más contemporáneos como Albert Camus, quien comparte con el autor la fama de haber sido un gran guardameta.
LOCUS NARRATIVO
En efecto, una de las anécdotas más celebradas de la noche fue cuando Torres compartió una infidencia realizada por el histórico arquero de la selección nacional Justo Villar, quien habría confesado que cuando niño se le despertó la vocación de arquero viendo a Dos Santos atajar en su Pilar natal, un locus recurrente en el desarrollo de las historias.
Posteriormente, Dos Santos leyó la obertura del libro, “La génesis del fútbol”, quien imitando el tono del libro bíblico ofreció su propia particular narrativa sobre la creación del mundo a partir del caos primigenio.
El libro reúne un total de 33 relatos, fundamentalmente en clave de humor, que abordan diferentes aspectos de los sueños, aspiraciones y frustraciones humanas que tienen el fútbol como metáfora y en algunos casos hasta como excusa para hablar de hondas cuestiones existenciales. Asimismo, también hay otras historias que no guardan relación con el deporte rey y que se incluyeron a raíz del particular afecto que el autor tiene por ellas. El libro cuenta con ilustraciones de los destacados dibujantes Nicodemus Espinosa y Melki Melgarejo, que jerarquizan notablemente la publicación e incluso se constituyen en una suerte de historia paralela.

