Con las últimas luces de la tarde, ante una tribuna llena de faná­ticos que llegaron ataviados con remeras y motivos alusivos a sus respectivos clubes de sus amores, se dio el pitazo inicial y la batucada dio la bienvenida a los protagonistas en el local de Ojoavizor.

Con la periodista deportiva Marlene Torres oficiando de maestra de ceremonias, los jugadores entraron al gra­mado con la animación musi­cal de una banda de lujo, Willy Suchar, Neine Heisecke y Ama­dito Sarabia, quienes brinda­ron un show con un repertorio bien futbolero y sabinero como el himno bostero “Dieguitos y Mafaldas” y otras canciones.

La presentación estuvo a cargo del editor Cayetano Quat­trocchi y el investigador José Manuel Silvero, quien leyó un texto de tono filosófico en el que analizó algunas de las historias remitiéndose a los clásicos del pensamiento desde la Gre­cia antigua hasta autores más contemporáneos como Albert Camus, quien comparte con el autor la fama de haber sido un gran guardameta.

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La animación musical estuvo a cargo de la banda de Willy Suchar, Neine Heisecke y Amadito Sarabia.FOTO: CRISTÓBAL NÚÑEZ

LOCUS NARRATIVO

En efecto, una de las anécdotas más celebradas de la noche fue cuando Torres compartió una infidencia realizada por el his­tórico arquero de la selección nacional Justo Villar, quien habría confesado que cuando niño se le despertó la vocación de arquero viendo a Dos Santos atajar en su Pilar natal, un locus recurrente en el desarrollo de las historias.

Posteriormente, Dos Santos leyó la obertura del libro, “La génesis del fútbol”, quien imi­tando el tono del libro bíblico ofreció su propia particular narrativa sobre la creación del mundo a partir del caos pri­migenio.

El libro reúne un total de 33 relatos, fundamentalmente en clave de humor, que abor­dan diferentes aspectos de los sueños, aspiraciones y frustra­ciones humanas que tienen el fútbol como metáfora y en algu­nos casos hasta como excusa para hablar de hondas cuestio­nes existenciales. Asimismo, también hay otras historias que no guardan relación con el deporte rey y que se incluyeron a raíz del particular afecto que el autor tiene por ellas. El libro cuenta con ilustraciones de los destacados dibujantes Nicode­mus Espinosa y Melki Melga­rejo, que jerarquizan notable­mente la publicación e incluso se constituyen en una suerte de historia paralela.

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