La crisis económica que abrió la pandemia del coronavirus a nivel mundial sigue golpeando muy fuerte al ambiente del arte. En ese sentido, los centros culturales autogestionados de Asunción agrupados en el la RED EsCuCha, solicitaron a la Secretaría Nacional de Cultura el apoyo para poder sostener los espacios durante la crisis.

La capital cuenta con diversos espacios culturales que se generaron por iniciativa propia y que no responden a otra cosa que a la difusión, creación y capacitación cultural. La sostenibilidad de los espacios será fundamental para mantener las actividades culturales virtuales y para reavivar la agenda artística y de entretenimiento una vez terminados los procesos de cuarentena, ya que “si se desarticulan, será casi imposible reanimarlos”, según señalaron.

La mencionada red aglutina a La Caósfera, Nhi Mu Teatro, El Carajo, Casafem, Casa Karaku, La Casa 1073, Multiarte, La Chispa, Literaity, Mango Tango y Obradora Cultura. La solicitud ya fue presentada semanas atrás e incluye básicamente la exoneración de los servicios básicos agua y electricidad, ayuda con la conectividad y el subsidio de pago de alquiler.

“Nos llamamos (espacios) alternativos no solo por no poseer el carácter formal de otras instituciones, si no también por difundir culturas invisibilizadas, frente a una estructura de ideas consolidadas y totalmente legitimadas por las instituciones formales, que forman parte de la sociedad. Creemos que hacer cultura es un desafío y a la vez un compromiso que debemos de asumir como sujetos dentro del sistema actual”, señaló Mabel Leguizamón del espacio Casafem.

“Ningún espacio quiere dejar de funcionar”

“Estamos gestionando para cumplir con todos los requerimientos sanitarios que serán necesarios para el momento de la reapertura. La idea es ir acomodándonos en ese sentido para poder reactivar. Ningún espacio quiere dejar de funcionar”, explicó Mirna Armoa, del espacio Casa Karaku, un proyecto que incluye difusión y capacitación para artistas.

“Consideramos el apoyo estatal en esta situación tan particular de la pandemia y teniendo en cuenta la función que cumplimos responde a una omisión por parte del Estado. Nosotros respondemos a la necesidad de un montón de gente que está haciendo arte, y que no encuentra un espacios donde poder mostrar sus trabajos en espacios más institucionales”, explicó.

“Lo que sostenemos es que el Estado tiene la obligación de responder a las necesidades del espectro cultural artístico, y en ese sentido sostenemos que los espacios culturales autogestionados son los que recepcionan esas necesidades, y es por eso que esperamos una respuesta por parte del Estado”, concluyó.

MIRNA ARMOA.

“Veremos si podemos aguantar”

“Tenemos todas las intenciones de seguir con el proyecto. El problema es que las deudas se siguen acumulando, principalmente el alquiler. Veremos si cuando retomemos las actividades podemos ir cubriendo las deudas para así no tener que cerrar. Las ganas están, pero veremos si podemos aguantar”, explicó la situación de La Chispa Sebastián Coronel.

“Que seamos autogestionados nos da la libertad de no tener que cumplir algunas pautas burocráticas, o algunas cuestiones de políticas de marcas. Podemos hacer lo que queremos y como queremos, sin estar preguntándonos si esto le va a gustar a tal o cual marca o a tal institución que apoya”, agregó.

La Chispa realizó en sus cinco años actividades multitudinarias y se convirtió en uno de los centros de actividades alternativas más importantes del casco histórico de la ciudad. “No nos planteamos nada virtual ni es la intención hacerlo. La idea de La Chispa es recuperar el espacio público para la gente y para el arte”, finalizó Coronel.

SEBASTIÁN CORONEL.

“Afectó notablemente la dinámica del espacio”

“Literaity es un espacio cultural autogestionado y sin fines de lucro, por tanto, el espacio se sostiene a través del aporte de los fundadores y residentes, y a partir de las actividades que se realizan dentro del espacio. En ese sentido este tiempo de cuarentena afectó notablemente la dinámica del espacio y en términos reales comprometió su subsistencia”, explica Diego Ayala, de Literaity.

“En un principio la incertidumbre nos obligó a plantearnos la no continuidad, pero a partir de la gradual flexibilización empezamos a generar ideas y acciones con las que estamos buscando sobrevivir a la pandemia”, agregó. Literaity realiza una campaña de recaudación de fondos #YoApoyoLiteraity a través de las redes sociales, y giros al teléfono (0983) 214-184. También realizan festivales virtuales emitidos por Facebook. “Además, nos encontramos trabajando en una antología de poesía y narrativa que será publicada a mediados de julio en formato físico y digital, y en una serie de remeras que serán puestas a la venta”, concluyó.

DIEGO AYALA.
Casa Karaku, un espacio de arte y formación para artistas.
Literaity acoge música, teatro y literatura en su espacio.

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