• POR MILIA GAYOSO MANZUR, milia.gayoso@gruponacion.com.py

Residente en Francia, desde hace décadas, el arpista Ismael Ledesma vino a Paraguay donde brindaría un concierto el 25 de marzo, y luego tenía planeado viajar a Santa Fe (Argentina) para lanzar su nuevo disco “Arpa pura”, editado por el sello nacional Blue Caps. Pero, llegó el coronavirus a Latinoamérica y no solo se vio en la necesidad de suspender sus presentaciones en varias ciudades del mundo, (el viernes pasado debía tocar en Nantes), no pudo regresar a Europa y está varado en Areguá.

“Es una verdadera catástrofe para mí... porque se anularon mis presentaciones aquí y me quedé colgado y, además, sin poder retornar a Francia. Estuve cumpliendo la cuarentena correspondiente en Asunción, en casa de unos amigos que tenían un espacio para mí, luego vine a Areguá en donde tengo mi casa propia”.

No son días fáciles para este artista que lleva años brillando en Europa. “La sobrevivencia es un tema que me persigue desde siempre, así que ya estoy acostumbrado. Me adapto a lo que es mi base en nuestro país: mandioca, pomelos, limones, huevos caseros, aguacates y lo que se pueda comprar. Económicamente es difícil, porque hace más de un mes y medio que estoy por aquí y debo asumir mi vida aquí y en Francia en donde está mi familia”.

¿Qué ocurre con sus contratos? “Me quedo sin trabajo (salvo milagro) hasta fines de octubre, todos mis contratos han sido anulados y eso no sé cómo voy a enfrentar, porque Europa no perdona con las facturas, es el gran problema que se presenta a mi vida, no sé qué hacer... Soy consciente que debo empezar todo de cero, nuevamente”.

Ledesma cuenta que le resulta difícil este tiempo en el país, “yo estoy solo aquí, sin poder ver a mis familiares y amigos, mi esposa está en Francia también sola, confinada en nuestro domicilio, mis dos hijas están aisladas de nosotros, una en las Islas Martinicas y la otra menor no muy lejos de nuestra residencia, pero sin poder ir a ver a su mamá.

BLOQUEADO, SIN INSPIRACIÓN

Sobre la manera en que sobrelleva las horas libres, afirma, “muchos me dicen que es el momento de componer, pero esta situación que es de vida o muerte y que es inédita en nuestras vidas, obstruye mi inspiración. Actualmente, no puedo componer, estoy totalmente bloqueado y mi lado poético se apagó por el realismo de lo que está ocurriendo”.

Desanimado, Ismael confiesa que está “en la duda completa. La gente me dice que debo tener fe y esperanzas. Trato, soy muy creyente, pero esta situación de no tener trabajo durante por lo menos seis meses me pone frente a la realidad que deberé enfrentar; yo vivo exclusivamente de mis actuaciones y le debo toda mi sobrevivencia y la de mi familia. No sé qué pasará sinceramente, solo sé que todo me resultará muy difícil”.

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