Seúl, Corea del Sur | AFP

El surcoreano Bong Joon-ho llegó a la cumbre de su carrera el domingo al llevarse el Óscar a mejor película por “Parásitos”, marcando un antes y un después en la historia de los Oscar que por primera vez entregan el mayor reconocimiento a una cinta en un idioma diferente del inglés.

Con varios éxitos de crítica y taquilla a sus espaldas, Bong, de 50 años, es una de las caras más conocidas de Corea del Sur, se ha hecho acreedor de múltiples premios en casa y ha realizado sus primeras incursiones en Hollywood, una rareza para un director asiático.

Pero las cuatro estatuillas de este domingo le aseguran un lugar único en la historia cinematográfica mundial.

Una vez comparado por Tarantino y con “Steven Spielberg en su mejor momento”, Bong perteneció a una de las primeras oleadas de cineastas surcoreanos en florecer después de la democratización total del país a fines de la década de 1980, que abrió la puerta a un renacimiento cultural.

Su “Memories of Murder”, una cinta del 2003 que trata de asesinatos en serie de la vida real que sacudieron al país en la década de 1980, fue vista como una metáfora de una sociedad represiva producto del gobierno militar.

Le siguió el rotundo éxito de taquilla del 2006, “The Host”, en el que retrata a un gobierno incompetente que se ve indefenso tras un desastre. En el 2014, se trazaron paralelismos entre este filme y el hundimiento del ferry de Seúl en el que murieron 300 personas, en su mayoría escolares.

Tilda Swinton, que actuó en “Snowpiercer”, también protagonizó su aventura de ciencia ficción “Okja” (2017), producida por Netflix, sobre una chica de campo que intenta salvar a una bestia genéticamente modificada de una codiciosa empresa multinacional.

“También es muy encantador y sociable. Creo que esto ha sido un factor que influyó en lo lejos que ha llegado la película después de haber realizado cientos de entrevistas, posiblemente más, y de mezclarse con los votantes y la élite de Hollywood”.