“Ustedes no se imaginan lo que nos pasa por el alma”, expresó Mike Cardozo, al reunirse luego de 7 años con sus compañe­ros del grupo La Secreta, en uno de los horarios estelares del Cosquín Rock, y que fue ovacionado por la multitud que acudió el sábado pasado al Jockey Club, en el impre­sionante despliegue de la segunda edición de este fes­tival en Paraguay.

Una banda necesaria, que sintetizó la identidad para­guaya en una fusión musical y lírica sin perder vigencia, volvió con 7 miembros y gran fuerza escénica. “Soldado del divague”, “Mirando el río” o “Jodete” elevaron coros masivos, en un show de casi 40 minutos, desde las 20:10.

Luego de 7 años, La Secreta volvió como una súper banda.
Luego de 7 años, La Secreta volvió como una súper banda.

Otro momento poderoso en los dos escenarios prin­cipales fue para Carajo, la banda argentina sembró el mejor pogo y convidó a Wal­ter Cabrera de Flou a prota­gonizar “Sacate la mierda”. Tanto Flou como Paiko tam­bién tuvieron un exitoso paso en esas tarimas. En total par­ticiparon 23 bandas.

Sin embargo, un festival aparte surgió en el tercer escenario, alternativo, ubi­cado a un costado del sec­tor Fanatic. Primero Usted Señalemelo, luego El Kuel­gue, de Argentina, formaron su propia fiesta con sonidos experimentales. Más tarde, Cuatro Pesos de Propina (Uruguay) sacudió el redu­cido escenario en su debut, ante un puñado de segui­dores; mientras el grueso se conformaba con Babasó­nicos, que pese a los hits, a ratos se volvía un show muy estático.

Frente a la garantía de No Te Va Gustar, la novedad de Miss Bolivia encendió el espacio alternativo y armó el bailongo, con contenido feminista. “Che rete che mba’e” (mi cuerpo es mío), dijo la argentina en gua­raní, al introducir “Paren de matarnos”. El ritmo tropical y la diversión se mantuvieron con el cierre a cargo de Sonido Chuli, mientras que el broche de oro quedó para Molotov, que esparció potencia con sus éxitos más conocidos, aun­que no conectó del todo con el público, ya agotado para la medianoche.