Los Ángeles, Estados Unidos. AFP.

Potentes voces femeninas se apoderaron del escenario en la entrega de los Grammy del domingo pasado: Lady Gaga, Dua Lipa, Kacey Musgraves, Brandi Carlile y Cardi B fueron premiadas por su música, de diversos géneros, pero con una misión común: labrar el camino para que otras mujeres sigan brillando en la industria.

Pero también fue una gala que celebró el rap, un género hasta ahora significativamente marginado. “This Is America”, el trap gospel de Childish Gambino, repleto de críticas a la violencia armada y el racismo en Estados Unidos, se impuso como mejor canción y grabación del año, la primera vez que una canción de este género gana en estas categorías.

El álbum del año fue para la cantante country Kacey Musgraves por “Golden Hour”. De las cuatro principales categorías, dos fueron a Gambino, alter ego del actor Danny Glover, que no asistió a la ceremonia, y las otras dos a mujeres.

“Las mujeres tenemos una perspectiva única para el arte, la música, y es excelente ver que recibimos la oportunidad de ser incluidas”, dijo Musgraves a periodistas luego de la ceremonia. “Se necesitan mujeres que tengan pelotas para ejecutar un arte que tal vez no sea del gusto de todos, pero que también toma a las otras personas para explorar y darnos una oportunidad”.

Gambino cerró la noche con cuatro gramófonos, al igual que Musgraves; Lady Gaga y Brandi Carlile ganaron tres. Pero más allá de los premios, el desfile de voces de mujeres fue a todas luces reivindicativo.

“Dejemos que la vagina tenga un monólogo”, lanzó Janelle Monáe en su impresionante presentación, tan buena como la de H.E.R. o Gaga, o de la maestra de ceremonias Alicia Keys, ganadora de 15 Grammys y la primera mujer animando esta gala en 14 años... Y que obviamente no se limitó a presentar premios.