A los 4 años de edad, Chiara D'Odorico empezó a aprender a tocar el piano con su madre. Dos décadas después, afirma: "Hoy la música es mi vida, mi manera de vivir. La música expresa muchas cosas, muchos sentimientos distintos, el desafío del intérprete está en poder expresarlos según lo pida cada obra y que el público pueda recibir eso. Cada obra es un mundo distinto, es imposible generalizar".

"Mi balance 2017 es muy bueno, estoy muy contenta por lo hecho a lo largo del año. Realmente puedo decir que fue un año muy intenso", señala. "Al comienzo del año me centré más en Latinoamérica presentándome en varias oportunidades en Argentina, Uruguay, Colombia y obviamente nuestro querido Paraguay. Continué el año en Líbano. Y en mi última gira tuve presentaciones en India, Austria, Francia, España y Sudáfrica".

–¿Cómo reacciona el público extranjero en tus conciertos?

–Siempre cuando presento obras paraguayas en el extranjero, luego de una breve explicación que yo pueda dar de cada música y de interpretarla, el público, en su mayoría, agradece que yo pueda difundir esta música y la aprecian mucho. Creo que quedan gratamente sorprendidos. Siempre me suelen destacar la alegría y el ritmo que tienen.

Cabe resaltar que yo interpreto la música paraguaya "clásica" (o académica) para piano, diferenciandola de la música popular que sí es bastante conocida.

EXPERIENCIAS ÚNICAS

–¿Cómo han sido las experiencias en destinos tan exóticos?

–Las experiencias más exóticas de este año creo que las viví en el Líbano y en la India. Las culturas de ambos países son muy distintas: la forma de vivir, la diversidad de religiones e idiomas, la notoria diferencia de clases sociales y como conviven sobre todo en India, la comida con muchas especies y picantes, la higiene… por citar algunos aspectos más llamativos. Realmente son experiencias únicas que uno las puede aprender únicamente cuando las vive. Algunas de estas son conmovedoras, otras más chocantes, pero de todas se aprende mucho.

Es increíble conocer estos lugares. Realmente asombroso. Lo que uno va ganando en el ámbito personal es enorme. Hasta hoy no puedo dejar de sorprenderme de eso y agradezco que gracias a mi trabajo y mi pasión pueda conocer estos países.

–¿Cómo llegaste a la obra de Nancy Luzko?

–La conozco a Nancy personalmente desde hace ya varios años, e inclusive tuvimos la oportunidad de compartir un concierto en Asunción. Desde esa oportunidad nos hicimos amigas. Pero previamente a esto yo empecé a conocer su música y me gustó mucho. Ya he interpretado varias obras suyas en distintos conciertos. En esta última gira que realicé, estuve estrenando en el extranjero su obra "En el Paraná", que causó mucha emoción al público.

Además de Nancy, considero importante poder incluir y difundir la música de compositores actuales paraguayos como Daniel Luzko, Diego Sánchez Haase, entre otros.

–¿Qué anécdotas tenés sobre los pianos en países tan diversos?

–Lo peor de un pianista es tener que acomodarse y acostumbrarse siempre a pianos muy distintos. Hay veces que uno puede sufrir mucho o estar muy incómodo… obviamente perjudicando a la performance. Por lo general me han tocado pianos buenos, pero hubo un par de veces que no tuve esa suerte y tuve que lidiar con el instrumento.

Recuerdo una vez en Latinoamérica que me tocó un piano muy malo y cuando fui a ensayar al auditorio, el día previo al recital, ¡uno de los pedales no funcionaba! Fue de terror porque los pedales son recursos muy importantes para el pianista. Al día siguiente lo habían arreglado un poco, el pedal ya funcionaba, pero en un 50%.

Otra vez en Europa me tocó un piano que no estaba tan mal, pero era un piano chino de una marca llamada "Chang", nunca antes en mi vida había tocado ni escuchado nombrar a esta marca. Fue grande mi sorpresa al encontrarme con este piano. Pero luego de un rato de ensayo previo pude conocerlo un poco y no fue tan malo como me imaginé en una primera impresión.

–¿Cuáles fueron tus momentos favoritos en los escenarios internacionales en 2017?

–Creo que mis escenarios y conciertos favoritos de este año fue uno de los conciertos que di en Buenos Aires, Argentina, en la Usina del Arte, luego los conciertos recientemente realizados en Barcelona, España (Jardi dels Tarongers); Austria, Viena (Instituto Cervantes), y Mumbai, India (National Center for the Performing Arts). Fueron mis favoritos porque creo que hubo una conexión muy importante entre el público, el piano y yo. Cuando se puede lograr esta conexión es algo indescriptible, es muy difícil lograr.

–¿Qué se viene para el año 2018?

–Será la primera vez que pasaré las fiestas fuera de Paraguay. A pesar desde hace años ya vivir en el extranjero, siempre vuelvo para estar con la familia en estas fechas. Pero en esta oportunidad como acabo de culminar mi gira aprovecho a quedarme todo este tiempo en Europa para tomar clases de perfeccionamiento, con el maestro ruso Denis Lossev en la Escuela Superior de Música de Catalunya en Barcelona (ESMUC), gracias a una beca concedida por el Fondec. Arrancaré el 2018 con algunas presentaciones por Europa, recién volveré en marzo.