- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Después de Cannes y Annecy, Blaise llega al FIFIGROT (Festival International du Film Grolandais de Toulouse, Francia). Dimitri Planchon, codirector junto a Jean-Paul Guigue, acompaña por primera vez la película en Toulouse. Un proyecto artesanal, nacido con pocos medios y que terminó encontrando una vida que sus propios creadores no esperaban.
Cuando Dimitri Planchon habla del FIFIGROT, no necesita demasiado tiempo para explicar por qué Blaise encaja en el festival. «Estoy realmente muy orgulloso del FIFIGROT porque es divertido, tiene todo un espíritu de humor y de cine en el que me reconozco mucho. Algo bastante libre, que no está dentro de las normas».
La película llega a Toulouse después de un recorrido que sorprendió incluso a quienes la hicieron. Planchon describe Blaise como «una película de animación muy artesanal, de muy bajo presupuesto» realizada «en una habitación, con muy poca gente». La producción duró dos años, aunque el proceso completo fue mucho más largo: «Si contamos la escritura y después la financiación, fueron bastantes años».
El destino inicial de la película era mucho más discreto. «Pensábamos que tendríamos un pequeño estreno muy íntimo, muy discreto». Pero la selección en Cannes modificó completamente las expectativas. «El hecho de que fuera seleccionada en Cannes y que allí fuera muy bien recibida nos dio de repente otra visión». A partir de entonces, el filme empezó a circular por otros festivales. «Para nosotros, eso dio una nueva vida a la película que no esperábamos».
Cannes y Annecy fueron experiencias diferentes. En Cannes, Planchon se sintió como un recién llegado. «Nosotros éramos realmente turistas. No conocíamos a nadie, estábamos allí, enseñábamos nuestra película, pero éramos un poco invitados tímidos». La experiencia fue, sin embargo, positiva, especialmente gracias a la ACID, cuya sección define como «muy familiar, muy agradable».
En Annecy, donde Blaise fue presentado en la sección Contrechamp y recibió el Gran Premio, el director encontró una sensación distinta. «En Annecy nos sentíamos más en casa». Allí, explica, se reúne buena parte del sector de la animación: «Es un poco todo el sector el que se reúne en Annecy».
Pero detrás de ese recorrido hay también una película profundamente personal. Planchon no se identifica solamente con Blaise. «Blaise y sus padres son realmente tres caras de mí mismo. Son realmente extracciones de mí mismo». Los personajes hablan de «la dificultad de comunicarse» y «la preocupación por la mirada de los demás», temas en los que el director reconoce parte de sí mismo.
El humor de la película nace de esa incomodidad. «Con el humor incómodo nos divertimos haciendo que el espectador se sienta bastante incómodo». Para Planchon, no se trata tanto de establecer prohibiciones como de encontrar un equilibrio: «Hay una especie de equilibrio que encontrar entre la incomodidad del espectador y, aun así, una especie de placer que le damos». El límite aparece cuando la película puede dejar de ser soportable: «No hay que hacer que la película sea insoportable de ver».
Ese universo procede de la historieta, pero la animación terminó convirtiéndose en algo más que una adaptación. Los personajes ya existían como títeres que Planchon podía manipular dentro de sus viñetas. «La animación fue realmente una prolongación natural de mi estilo». Desde entonces, su relación con el cómic ha cambiado: «Desde que hago animación, desde hace unos diez años aproximadamente, prácticamente no he vuelto al cómic».
Y ahí aparece una de las frases que mejor resume su recorrido: «Para mí, la animación no fue una cuestión de adaptación. Fue realmente la continuación de lo que quería hacer. Es mi nuevo lenguaje».
El próximo proyecto todavía no está definido, aunque Planchon ya ha comenzado a escribir. Lo que sí parece decidido es que no será una continuación de Blaise. «Tengo un poco de ganas de dejarlo de lado durante un tiempo».
Después de Cannes, Annecy y ahora el FIFIGROT, Blaise continúa su recorrido. Y su director, mientras tanto, empieza a buscar qué decir con ese nuevo lenguaje que ha encontrado.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.