La película brasileña “A pele morta” inauguró el 59.º Festival de Brasília do Cinema Brasileiro, el pasado 11 de setiembre, mostrando paisajes del norte paraguayo e incluyendo a talentos nacionales. Dirigida por Denise Moraes y Bruno Fatumbi Torres, uno de los actores paraguayos incluidos en el drama rutero es Ever Enciso, quien celebró su esperado estreno publicando un fotograma en redes sociales: “Emoción total”.
También aparecen Carlo Spattuza en la dirección de arte, así como las actrices paraguayas Hebe Duarte e Ivana Gómez, esta última con un papel relevante (una adolescente que busca a su hermana desaparecida) en la historia que narra el viaje de un camionero uruguayo (César Troncoso) y su ayudante (Luan Iturve), un joven rapero guaraní-kaiowá. Hablada en portugués, español y guaraní, la película se encuentra en desarrollo desde 2014; su rodaje se inició formalmente en octubre de 2018 en Dourados, Mato Grosso do Sul (Brasil) y finalizó en noviembre de 2018.
El viaje comienza en territorio brasileño y se traslada a Paraguay, abarcando locaciones de Pedro Juan Caballero, Concepción y Neuland (Boquerón), en el corazón del Chaco. La producción se interrumpió por el fallecimiento del cineasta Geraldo da Rocha Moraes en 2017, quien estuvo a cargo de la dirección creativa junto con su esposa, Solange Moraes, y el guionista Daniel Tavares. Solange invitó a sus hijos, Denise Moraes y Bruno Fatumbi Torres, a continuar el proyecto como un homenaje.
“Inaugurar el festival con una película protagonizada por un joven rapero indígena nos permite debatir cómo el protagonismo indígena en los medios audiovisuales actúa como un instrumento de resistencia decolonial”, comentó Denise al portal Brasil de Fato. “Ver la película llegar ahora a un festival tan importante y de una manera tan simbólica tiene un significado especial. Una obra que superó tantos desafíos finalmente encuentra su propia luz y comienza a pertenecer al público, como siempre anheló mi padre Geraldo”.
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“Cuidado con lo que deseas”: cineasta celebra en Toronto un año de “Obsesión”
Curry Barker estaba seguro de que “Obsesión” sería una buena película, pero jamás imaginó que se convertiría en un fenómeno de taquilla al punto de llevar a Hollywood a obsesionarse con él. Un año después de debutar en el Festival Internacional de Cine de Toronto, el joven director y su protagonista Inde Navarrette aún intentan asimilar el éxito de la cinta de terror que, con más de 500 millones de dólares de recaudación global y un presupuesto de 750.000 dólares, se ha convertido en una de las producciones más rentables de la historia.
“Se siente como el primer aniversario del cambio de nuestras vidas”, dijo Barker a AFP en el marco del festival canadiense. Barker opinó que el triunfo de “Obsesión” se debe en parte a que su generación consigue conectarse con su diálogo, pero también a la búsqueda de experiencias colectivas. “Hay momentos impresionantes que hacen que quieras decirles a tus amigos que la vayan a ver porque quieres vivir la experiencia con ellos en el cine”, agregó.
“Obsesión” habla sobre qué pasa cuando los deseos se vuelven realidad. Bear (Michael Johnston) no consigue confesar su amor a su amiga Nikki (Inde Navarrette), y una noche, frustrado, pide un deseo al romper una varita mágica: que ella lo ame tanto como él a ella. Pero cuando su deseo se materializa, su vida toma un giro macabro.
“Ten cuidado con lo que deseas…”, sonríe el director, quien consigue ver cómo la metáfora también aplica para su vertiginoso ascenso al estrellato en una industria tan competitiva como la del cine. “En gran parte es algo muy pero muy positivo, y todos estamos felices de que le fue tan bien a la película”, dijo. “Obviamente también da miedo. Se puede volver aterrador, y está la presión de que harás a continuación”.
“Me encanta ser un meme”
Barker, oriundo de Alabama y quien dio sus pininos en YouTube, ve cómo la fama repentina puede ser una bendición y una maldición, y reconoce que siente el peso de las miradas y la expectativa de que su próxima película sea tan buena como “Obsesión”.
“Lo puedes sentir en internet. Lo puedes sentir quizás en la cantidad de oportunidades que te presentan”, confesó el director, quien, como antídoto intenta aislarse de esta presión externa durante su proceso creativo.
“Así que no siento que esté haciendo algo para todo el mundo. Se siente simplemente como ‘Obsesión’, como que estoy haciendo algo que a mí me parece genial. Y tengo que mantenerlo así”.
Inde Navarrette, quien recientemente se incorporó al Universo Cinematográfico de Marvel para encarnar a Rogue, coincidió en la importancia de vivir el momento “un día a la vez”.
“Es muy similar a otros trabajos (…) Cuando tienes éxito en tu área, obviamente habrá cosas negativas”, dijo a AFP. La clave está en conservar la autenticidad “porque es demasiado”, dijo la artista de 25 años. Algunas escenas de Navarrette se volvieron virales en redes sociales al punto de convertirse en memes, algo que sorprendió a la actriz, pero que no la incomoda.
“Me encanta ser un meme, creo que es genial (…) es definitivamente algo muy divertido”. Pero Hollywood, que lleva años intentando recuperar al público de las salas de cine, tomó muy en serio el éxito de “Obsesión”, que al igual que “Backrooms” del también joven director Kane Parsons, se volvió un fenómeno de taquilla.
Barker recomendó prudencia, argumentando que no existe “una especie de propiedad intelectual mágica en línea”, y que tener cierto número de seguidores en redes sociales no convierte a alguien en cineasta.
“La barrera de entrada está abierta, creo que esa es la lección”, dijo Barker refiriéndose a las dificultades de abrirse paso en la industria del cine. Pero también enfatizó que es necesario favorecer el contenido original.
“Sentamos un precedente de que te van a comprender”, complementó a su lado Navarrette. “La gente de nuestra generación ama el cine. Ellos solo quieren tenerlo, por lo que sé, en un lenguaje que puedan entender”.
Fuente: AFP.
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Cine en Paraguay: primer semestre con caída en entradas y leve aumento en recaudación
La industria cinematográfica en Paraguay cerró el mes de junio de 2026 con un balance negativo en términos de afluencia de público, registrando una caída del 20 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. A pesar de que la cartelera contó con un mayor volumen de novedades en pantalla, la falta de “superproducciones” o fenómenos de taquilla capaces de convocar multitudes terminó pasando factura a las salas de todo el país.
Según los datos provistos por el consultor de la industria cinematográfica Juan Pablo Orellana, la asistencia total en junio de 2026 fue de 121.952 espectadores, frente a los 152.433 tickets vendidos en junio de 2025. Paradójicamente, el desplome en las salas se dio en un contexto de mayor oferta comercial: durante el mes se lanzaron 31 títulos, siete más que los 24 estrenados en junio de 2025.
Sin fenómenos de taquilla masiva
Uno de los factores determinantes para este balance fue la ausencia de películas con rendimientos extraordinarios. Ningún título en cartelera logró superar las barreras de los 50.000 ni de los 100.000 espectadores durante el mes de junio. La película más taquillera del mes fue “Toy Story 5”, que acumuló 37.138 tickets. Sin embargo, su arranque en las salas locales estuvo por debajo de las expectativas regionales.
En su primera semana en Paraguay, la secuela animada reportó 23.515 entradas vendidas, una cifra moderada al compararla con mercados como el argentino, donde el mismo título alcanzó el millón de espectadores en su debut. Según los análisis del sector local, difícilmente logre sobrepasar la marca de los 100.000 tickets acumulados.
A esta situación se sumó el desempeño de “El diablo viste a la moda 2”, que no logró convertirse en el motor de arrastre esperado para el mes. El film cerró su recorrido con 70.856 espectadores, quedándose lejos de la barrera de las 100.000 entradas que hubiera inyectado un mayor volumen de asistentes al mercado.
La concentración de la audiencia continuó siendo altamente marcada: las 5 películas más vistas explicaron el 82 % del total de tickets vendidos en el mes, mientras que el Top 10 concentró el 95 % del mercado. En materia financiera, la recaudación total (gross) del mes de junio ascendió a G. 4.987.185.001.
Primer semestre de 2026
1. “El diablo viste a la moda 2”
2. “Michael”
3. “Super Mario Galaxy”
4. “Toy Story 5”
5. “Avatar: fuego y cenizas”
Cine paraguayo
En lo que respecta a las producciones locales, las pantallas paraguayas registraron el cierre de ciclo de dos propuestas nacionales con sus cifras finales consolidadas: “Narciso”, de Marcelo Martinessi, drama inspirado en el crimen del locutor paraguayo Bernardo Aranda en 1959, logró 15.524 tickets vendidos; y el documental “El Renacer Albirrojo”, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano, sobre la campaña clasificatoria de la Selección Paraguaya para el Mundial de Fútbol 2026, acumuló 8.346 tickets vendidos.
Dominio del eje metropolitano
El mapa geográfico de la audiencia de cine en Paraguay mantiene una fuerte centralización. La capital y sus alrededores absorbieron casi el 80 % de las entradas vendidas en todo el territorio nacional. Cuota de Asistencia (Attendance Share): Asunción (56 %), Gran Asunción (22 %), Ciudad del Este (13 %), Encarnación (6 %), Coronel Oviedo (2 %), Caaguazú (1 %)), Pedro Juan Caballero (1 %)), Pilar (0,3 %).
En el ámbito de la exhibición comercial, Cinemark Paseo La Galería lideró holgadamente la preferencia del público al concentrar el 41 % de las entradas vendidas en el país. En el ranking de cadenas y complejas le siguieron Pinedo Shopping (Niella) con el 7 %, Cinemark CDE con el 6 %, Cinema Pop Costanera Encarnación (Biederman) con el 5 % y Cinema Pop Mariano (Biederman) con el 4 %.
En cuanto a las empresas distribuidoras de contenido, la firma Filmagic dominó la distribución de títulos en el país capturando el 75 % del mercado total, seguida por las representaciones de Disney (33 %), Paramount (26 %), Universal (16 %), Mediagroup (13 %) y sellos independientes (6 %).
Balance del semestre
Al término de la primera mitad del año, el balance general del primer semestre de 2026 muestra un retroceso del 7 % en venta de entradas en comparación con el mismo periodo de 2025. Sin embargo, en términos de recaudación monetaria (gross), el sector se mantiene ligeramente en terreno positivo con un +1 % de incremento, amortiguado por el ajuste en las tarifas de las entradas.
Con miras a la segunda parte del año, los exhibidores miran con expectativa la temporada invernal. Las vacaciones de invierno y los grandes tanques de taquilla —encabezados por el estreno de “Spider-Man” desde el 30 de julio— representan la última gran oportunidad para intentar revertir la tendencia y superar los números de asistencia registrados en julio de 2025, cuando las salas paraguayas convocaron a 172.157 espectadores.
El “efecto Spider-Man”
Durante agosto, la taquilla experimentó un vertiginoso repunte del 59 % de asistencia a las salas, fundamentalmente por el fenómeno de “Spider-Man: Un nuevo día”, alcanzando un total de 222.737 espectadores frente a los 90.929 contabilizados en agosto de 2025. El filme del superhéroe arácnido convocó a 158.095 espectadores solo durante el mes de agosto, acumulando un impresionante total de 194.000 entradas vendidas a lo largo de toda su corrida comercial, convirtiéndose además en la única producción del año en romper la barrera de las 100.000 unidades vendidas.
Pese a que se proyectaron 37 títulos —diez menos que los 47 estrenados en agosto de 2025—, el público se volcó de manera masiva a un abanico muy reducido de opciones: el Top 5 de películas concentró el 90 % del total de entradas vendidas y el Top 10 absorbió el 95 %, dejando a 30 de los 37 filmes estrenados con un modesto desempeño por debajo de los 3.000 tickets. En este marco de marcada inclinación hacia las producciones extranjeras, las pantallas locales no registraron estrenos de cine nacional durante el período analizado, cerrando el mes con una recaudación total (gross) de G. 8.769.725.997.
A pesar del contundente desempeño alcanzado en agosto gracias al impacto del tanque taquillero de Marvel, el balance del año aún se mantiene ligeramente en terreno negativo para el sector, señala Orellana. En el acumulado de 2026, la asistencia global a los cines en Paraguay suma 1.027.737 tickets, lo que representa un 5 % por debajo de los niveles registrados en el mismo lapso del año 2025.
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“No Paradise If You Are Killed by a Woman”: una realidad demasiado parecida a Rambo
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que se desinflan poco a poco, casi sin que uno se dé cuenta. “No Paradise If You Are Killed by a Woman”, de Halkawt Mustafa, presentada en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, pertenece a esa categoría: comienza con una energía extraordinaria, con una premisa poderosa y un escenario que parece pedir a gritos una película de acción, pero termina atrapada en sus propias convenciones. Lo que al principio parece un globo a punto de elevarse termina descendiendo lentamente hasta quedarse demasiado cerca del suelo.
La idea de partida es estupenda. Vyan, una francotiradora kurda endurecida por la guerra, regresa a Mosul cuando descubre que su hermana, desaparecida durante el ataque del Estado Islámico de 2014, podría seguir viva. La búsqueda se convierte en misión de rescate y, al mismo tiempo, en viaje hacia un trauma que la protagonista lleva años intentando mantener enterrado. Mustafa conoce bien ese territorio: nació en el Kurdistán iraquí, huyó con su familia a Noruega y antes de dedicarse plenamente al cine trabajó como periodista en zonas de conflicto. La película, además, fue rodada en Mosul, utilizando espacios reales de la ciudad. No estamos, por tanto, ante un director que mira la guerra desde un despacho. Hay experiencia, memoria y una relación personal con aquello que está contando.
Y eso se nota especialmente al principio.
Mustafa entra en materia con una contundencia que engancha. Hay tensión, movimiento, peligro y una protagonista que parece capaz de sobrevivir a cualquier cosa. La película encuentra durante sus primeros compases una combinación muy eficaz entre thriller bélico, drama de supervivencia y relato de búsqueda. Vyan tiene algo de heroína clásica del cine de acción, pero también de mujer marcada por una guerra real que ha dejado cicatrices demasiado profundas.
El problema es que la película no termina de decidir qué quiere hacer con ella.
En otras películas recientes ambientadas en el conflicto contra el Estado Islámico, como Rebel, de Adil El Arbi y Bilall Fallah, o Sisters in Arms, de Caroline Fourest, la mezcla entre acción, aventura y realidad encontraba un equilibrio más hipnótico. Aquí la voluntad de contar una historia sobre personas reales y heridas reales choca continuamente con la necesidad de fabricar espectáculo. Y cuando ambas cosas no encajan, aparece una extraña sensación de impostura.
Vyan acaba pareciendo una especie de Rambo kurda. La comparación no es necesariamente un reproche: Rambo funciona precisamente porque sabemos que estamos ante una fantasía. Es un héroe imposible, una figura casi mitológica que atraviesa guerras, ejércitos y explosiones como si Superman hubiera aterrizado en Vietnam. El espectador acepta las reglas del juego porque la película tampoco pretende vender esa invulnerabilidad como realismo.
Aquí, en cambio, el planteamiento pide otra cosa.
No Paradise If You Are Killed by a Woman quiere hablar de una guerra concreta, de una población concreta y de un trauma histórico reconocible. Por eso, cuando la protagonista parece sobrevivir a situaciones que exigirían una dosis considerable de milagro cinematográfico, la película entra en un territorio cercano al de la fantasmada. Hay momentos que quieren transmitir crudeza y autenticidad y otros que parecen sacados de una película de acción de domingo por la tarde. El contraste resulta desconcertante.
Incluso algunas escenas de combate parecen diseñadas para demostrar que la película sabe hacer acción antes que para hacer avanzar el relato. Mustafa busca constantemente la intensidad: disparos, persecuciones, emboscadas, carreras, cuerpos que caen, desplazamientos por ruinas. Pero la acumulación termina produciendo el efecto contrario. La acción deja de aumentar la tensión y empieza a repetirse.
Y ahí aparece el principal problema de la película: el cansancio.
El espectador entiende demasiado pronto cuál es la dinámica. Vyan avanza, encuentra un obstáculo, combate, sobrevive y continúa buscando. La estructura se convierte en una sucesión de episodios que tienen una función parecida y una intensidad cada vez menos eficaz. El director quiere que cada secuencia sea más trepidante que la anterior, pero el exceso termina anestesiando. Es como escuchar una canción que mantiene el estribillo demasiado tiempo: aquello que inicialmente emocionaba termina perdiendo fuerza.
Lo más paradójico es que la película tiene elementos de sobra para haber sido mucho más interesante. Está la relación entre memoria y violencia, la experiencia de las mujeres kurdas que combatieron al ISIS, la destrucción de Mosul, el trauma de quienes regresan a los lugares donde perdieron a sus seres queridos y la tensión entre supervivencia y venganza. Hay una película mucho más compleja escondida dentro de esta película de acción.
Mustafa parece querer hacerla visible, pero demasiadas veces vuelve a confiar en el espectáculo.
Y es una pena, porque hay autenticidad detrás de las imágenes. El director sabe de qué habla y su experiencia personal y periodística le proporciona una mirada que no es impostada. Pero conocer la realidad no garantiza que una película sepa siempre cómo transformarla en cine. No Paradise If You Are Killed by a Woman tiene momentos en los que esa realidad respira, y otros en los que parece disfrazarse de Top Gun sin poseer su descaro, su ligereza ni su encanto.
Quizá la película necesitaba menos balas y más silencio. Menos demostraciones de que Vyan es capaz de sobrevivir a todo y más interés por saber qué significa para ella haber sobrevivido.
Porque ahí estaba la gran película.
La que comienza con fuerza, promete muchísimo y por momentos incluso consigue atrapar al espectador, pero que poco a poco pierde altura hasta convertirse en un thriller bélico convencional. Mustafa demuestra oficio, conocimiento del terreno y voluntad de hacer una película accesible y contundente. Lo que le falta es encontrar el equilibrio entre la mujer real que inspira a Vyan y la superheroína de acción en la que, progresivamente, acaba convirtiéndola.
El resultado no es un desastre, ni mucho menos. Es algo más frustrante: una película con una gran historia detrás y una buena película dentro que no termina de encontrar la manera de salir.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Venecia 2026: crítica de “Salón de belleza”, una experiencia conceptual
- Por David Sánchez, desde Venecia (Italia), X: @tegustamuchoelc (*).
En “Salón de belleza”, Nathalia Acevedo se acerca al universo de Mario Bellatín desde un lugar poco complaciente y todavía menos comercial. La película, presentada en Venice Giornate degli Autori, propone una experiencia antes que una narración convencional: un salón de belleza convertido en espacio de tránsito, un protagonista que habla desde una voz en off de acento peculiar y una sucesión de imágenes que buscan establecer una relación entre la belleza, la muerte y la marginalidad.
La premisa tiene posibilidades. El protagonista tuvo en otro tiempo un salón de belleza y ahora ese espacio parece transformarse en una suerte de hospital para hombres rechazados por la sociedad, incluidos sicarios y personas vinculadas a la violencia. Entre los recuerdos del antiguo negocio y el presente se cuelan los peces de colores, la enfermedad, la muerte y una sensación constante de que todo está a punto de desaparecer. La película intenta que esos elementos dialoguen entre sí: la belleza de los peces, su fragilidad, la muerte de los animales y la de los hombres.
Es una idea potente, y probablemente la novela Salón de belleza, de Mario Bellatín, encuentra ahí una de sus claves. El problema es que Acevedo parece confiar tanto en la capacidad de sus imágenes para transmitir esa relación que acaba dejando al espectador prácticamente solo ante ellas.
Hay momentos en los que la película encuentra imágenes realmente sugerentes. El agujero de una pared por el que la cámara descubre la playa, por ejemplo, tiene algo extraño y hermoso. También hay otras escenas cotidianas, como el protagonista comprando por la calle, que consiguen crear una atmósfera particular. Acevedo demuestra que sabe mirar y que tiene una sensibilidad visual muy definida. El problema es que una buena imagen no siempre conduce a otra buena imagen, y aquí la película parece avanzar a base de acumulación.
Porque Salón de belleza es, sobre todo, una película de imágenes. Imágenes que aparecen, desaparecen y vuelven a aparecer sin que siempre exista una conexión suficientemente clara entre ellas. Los recuerdos del protagonista, su antiguo salón de belleza, su relación con otros hombres, el presente del hospital improvisado y esa constante presencia de la muerte construyen un universo deliberadamente ambiguo. Pero una cosa es ser ambiguo y otra no ofrecer al espectador ningún punto de apoyo.
La película tampoco busca demasiado la interacción entre personajes.El belga Sam Louwyck sostiene prácticamente todo el peso de la función y se defiende bien en un papel deliberadamente contenido, solitario y enigmático. Hay flashbacks en los que lo vemos en una época aparentemente más feliz, relacionada con su antiguo salón, y también algunos momentos que permiten intuir su homosexualidad y su vida afectiva. Sin embargo, esa dimensión queda más sugerida que desarrollada. El protagonista parece vivir permanentemente aislado, incluso cuando está rodeado de otras personas.
Y ahí aparece otra de las peculiaridades de la película: su condición de objeto cinematográfico difícil de clasificar. No es exactamente un drama, tampoco un relato fantástico en sentido estricto y mucho menos una película narrativa tradicional. Es más bien una pieza conceptual que utiliza los códigos del cine para hablar de la belleza y la muerte sin querer explicar demasiado qué significa cada cosa. Eso puede resultar estimulante para algunos espectadores y tremendamente frustrante para otros.
La película exige, por tanto, cierta predisposición. Conviene saber antes de entrar que no vamos a encontrarnos con una historia que avance de manera clara, con conflictos perfectamente definidos y personajes que expliquen sus motivaciones. Aquí el tiempo se diluye, los recuerdos se mezclan con el presente y las situaciones parecen funcionar como pequeñas piezas de un rompecabezas que nunca termina de completarse.
El problema es que, cuando llegan los créditos, queda la sensación de que el rompecabezas quizá ni siquiera tenía intención de completarse. Salón de belleza plantea muchas ideas, pero pocas terminan de convertirse en algo que el espectador pueda llevarse consigo. Uno entiende lo que la película quiere poner en relación —la belleza y la muerte, la vida y la exclusión, el cuerpo y su desaparición—, pero cuesta encontrar una conclusión, una emoción o incluso una revelación que justifique todo el recorrido.
También es una película que puede resultar aburrida. Y decirlo no tiene por qué ser necesariamente negativo: existen películas que utilizan deliberadamente el aburrimiento, la repetición y la quietud como herramientas. Aquí, sin embargo, la lentitud no siempre parece producir una experiencia especialmente reveladora. Más que hipnotizar, en algunos momentos simplemente deja al espectador esperando a que ocurra algo que quizá nunca llegará.
Acevedo tiene, eso sí, una mirada propia. Hay una voluntad estética evidente y algunas imágenes permanecen en la memoria. Sam Louwyck consigue mantener la película a flote con una presencia contenida y extraña. Pero la película parece más interesada en construir un estado de ánimo que en conseguir que ese estado de ánimo nos diga algo.
Salón de belleza es, en definitiva, una propuesta radicalmente alejada del cine comercial y probablemente funciona mejor si se acepta desde el principio como una experiencia conceptual. Quien busque una historia encontrará poco; quien entre dispuesto a dejarse llevar por las imágenes quizá encuentre algo más. En mi caso, entre peces, salones de belleza, recuerdos y muerte, la película acaba dejando una impresión tan difusa como sus propias imágenes: interesante en sus intenciones, irregular en su ejecución y, sobre todo, difícil de recordar más allá de algunas escenas concretas.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.