De La Paz Art & Co. presenta “Caprichos de la memoria”, exposición individual del artista paraguayo Guille Sanabria, que abrirá sus puertas el próximo 3 de septiembre a las 19:00 horas, en el espacio de la galería ubicado en Cruz del Chaco 552, Asunción.

Con curaduría de Patricia del Puerto Bonín, la exposición propone un recorrido íntimo por los recuerdos, las raíces y el universo personal del artista, explorando esa particular manera en que la memoria selecciona, transforma y devuelve fragmentos de nuestra propia historia.

Sanabria, artista exclusivo de La Paz, dibuja desde antes de escribir. Su imaginario se construyó entre libros, historietas, relatos familiares y escenas de la vida cotidiana. Su obra nació vinculada al paisaje urbano, los mercaderes, los oficios y los barrios de Asunción, para luego evolucionar hacia un lenguaje propio que transita entre la abstracción figurativa, el realismo mágico y lo onírico.

En “Caprichos de la memoria”, ese lenguaje se vuelve profundamente autobiográfico. Aparecen las mujeres de su familia —su madre, su abuela Ladislada y su tía—, las figuras masculinas que fueron cimiento de su historia y los animales que acompañaron distintos momentos de su vida: perros, gatos y pájaros que funcionan como símbolos de hogar, pertenencia y recuerdo.

La infancia en Lambaré reaparece a través de imágenes y sensaciones: el olor a barro mojado, los pisos de ladrillo después de la lluvia, los perros ladrando, las gallinas, los pájaros, la música de los años noventa y una pequeña casa rodeada de grandes árboles. No se trata de una reconstrucción literal del pasado, sino de una autobiografía transfigurada, donde lo personal adquiere una dimensión universal.

Una paleta monocromática de estética vintage atraviesa la muestra y refuerza esa sensación de recuerdos que se desdibujan con el tiempo, como si el color se hubiese ido desvaneciendo para dejar únicamente aquello que la memoria decidió conservar.

“Caprichos de la memoria” invita así a mirar hacia atrás desde el presente y a preguntarnos: ¿qué queda cuando la memoria decide, por su cuenta, qué conservar? ¿Cómo miramos aquello que ya no está, pero que insiste en volver?

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