- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El peso de la espera siempre es el primer enemigo de las grandes producciones. Han pasado dos años desde que el segundo capítulo de “La casa del dragón” (House of the Dragon) nos dejara al borde del abismo, y en la reciente rueda de prensa virtual celebrada en junio de 2026, el mensaje del equipo ha sido claro y contundente: no hay vuelta atrás. La Danza de los Dragones ha comenzado, y la tercera temporada que sale este 21 de junio promete ser un ejercicio de tragedia shakesperiana, devastación a gran escala y decisiones morales que cruzarán la línea de no retorno.
Moderados por el periodista Jamie East, tanto el elenco principal como el showrunner Ryan Condal han desgranado los entresijos de una temporada que, según sus propias palabras, cambia el ritmo y el tono de la serie para siempre.
Un “golpe directo” desde el primer minuto
Si las temporadas anteriores se tomaban su tiempo para tejer las intrigas políticas, la tercera temporada abre el telón con la épica Batalla del Gullet. Ryan Condal confirmó que este monumental enfrentamiento naval, considerado el mayor en la historia de Westeros, tendrá lugar en el primer episodio.
“La gente está acostumbrada a que las temporadas de Juego de Tronos tengan una construcción lenta y una explosión a mitad o al final. La diversión de esta temporada fue decir: ‘suena la campana en el ring de boxeo y lanzamos nuestro golpe más letal de inmediato’", explicó Condal.
El showrunner describió la Batalla del Gullet como el punto medio estructural de toda la saga, una “ingeniería de cuatro años” que establece el tono de una temporada marcada por la “inexorabilidad”. A partir de aquí, nadie está a salvo.
Rhaenyra y Alicent: el mandato divino frente a la supervivencia
El corazón de la serie sigue latiendo en el conflicto entre las dos reinas. Emma D’Arcy (Rhaenyra) señaló un giro fascinante en su personaje: la duda que la consumía en la segunda temporada está dando paso a una confianza absoluta, teñida de un peligroso fanatismo religioso. “Ella cree que tiene un mandato divino para gobernar. Cree que es una guerra santa”, explicó D’Arcy.
Condal profundizó en este aspecto, destacando cómo la serie subvierte el tropo del “elegido”. Cuando le dices a un personaje que los dioses lo han elegido y le das el poder de seis dragones, “empieza a creerse su propia propaganda”.
En el bando opuesto, Olivia Cooke (Alicent) describe a su personaje en un estado de pura supervivencia, intentando cumplir el pacto hecho con Rhaenyra al final de la segunda temporada para salvar a su hija Helaena. Sin embargo, Condal reveló que Alicent vive un conflicto interno devastador: dividida entre la ambición dinástica de su padre y la decepción que le producen Aegon y Aemond, Alicent posee un “poder blando” que podría cambiar el rumbo de la guerra.
Agentes del caos y serpientes marinas furiosas
Si las reinas reflexionan, los guerreros actúan. Matt Smith (Daemon) está, por fin, en su elemento. “Daemon es un agente del caos. Está a punto de entrar en la fase de su vida donde se siente más vivo: la guerra, la violencia y el caos”, señaló Smith, descartando cualquier redención para su personaje.
Por su parte, Steve Toussaint (Corlys Velaryon) dejó un titular que eriza la piel a cualquier lector de Fuego y Sangre. Tras perder a Rhaenys y consumido por la ira y la sensación de no ser recompensado por sus sacrificios, la Serpiente Marina no se quedará en las sombras coordinando la flota en el Gullet. “Él lidera con el ejemplo. Sí, está blandiendo la espada en la primera línea”, confirmó Toussaint.
Además, la temporada presentará un nuevo y formidable peón: Ormond Hightower, interpretado por James Norton. Condal lo describió como “la persona más poderosa de la Casa Hightower que no monta un dragón”, un líder militar y político que traerá un aire fresco y peligroso al bando verde.
Entre bastidores: bolas del consejo, dragones y “Ratatouille”
No todo fue oscuridad y muerte en la rueda de prensa. El elenco compartió divertidas anécdotas sobre la convivencia en el set. Los actores del “Bando Verde” confesaron su obsesión con las bolas de piedra que representan a las casas en la sala del Consejo Pequeño, llegando a hacer competiciones de quién las hacía girar por más tiempo (algo que, según Tom Glynn-Carney, incluso apareció en el montaje final de la segunda temporada).
Sobre la magia de los efectos visuales, el elenco detalló el uso de la “buck”, una grúa hidráulica rodeada de pantallas LED y ventiladores que simula el vuelo de los dragones, permitiendo a los actores reaccionar a las bolas de fuego y las nubes en tiempo real.
En el momento más distendido, cuando se les pidió que reclutaran a cualquier personaje de ficción para su bando, las respuestas demostraron el sentido del humor del elenco: Abubakar Salim eligió a Master Chief (Halo), Matt Smith se quedó con Mr. Burns (Los Simpson) para la contabilidad, Harry Collett al Red Hulk y Phoebe Campbell apostó por Remy, la rata de Ratatouille, argumentando que “es ágil y nadie lo atrapará”.
La máquina no se detiene
Mientras el elenco promociona la temporada 3, Ryan Condal ya está en la “sala de montaje” conceptual de la cuarta y última temporada.
“Estamos tan adelantados como nunca en la creación de una nueva temporada mientras aún estamos en posproducción de la anterior”, reveló Condal, asegurando que el final de la serie está trazado y que buscarán dejar “un rayo de esperanza y humanidad” tras la masacre que se avecina.
“La casa del dragón” ya no es solo una precuela; es una tragedia en pleno vuelo. La tercera temporada nos recuerda que, en Westeros, el único premio por ganar la guerra es tener que vivir con las cenizas de lo que has destruido. El invierno ha llegado a los Siete Reinos, y los dragones están hambrientos.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.