El Festival de Cannes entregó el viernes una Palma de Oro honorífica a la estrella estadounidense John Travolta, un reconocimiento sorpresa que no estaba anunciado y que tuvo lugar antes del estreno de su primer filme como director. “Mis películas favoritas en mi vida siempre fueron las ganadoras de la Palma de Oro. No puedo creerlo, esto es más que un Óscar”, dijo el intérprete de “Grease” y “Pulp Fiction” al recibir el premio.
El actor de 72 años presentó “Ven a volar conmigo”, sobre un niño de 8 años que toma el avión por primera vez para seguir a su madre, actriz, de camino a Hollywood, una adaptación de un libro que el propio intérprete publicó hace tres décadas. En el trayecto el niño conocerá a sorprendentes viajeros y vivirá una serie de aventuras bajo la mirada de las azafatas de vuelo, una de las cuales está encarnada por Ella Bleu Travolta, la hija de actor.
“Este es el proyecto de mi vida. Y todas las personas que aparecieron en la película están sentadas en el público, aquí mismo: mi familia. Y por eso existe esta película y, en realidad, por eso existo yo como artista: por esas personas que están aquí”, declaró Travolta sobre su ópera prima. El intérprete también explicó que le sorprendió mucho que su primera película fuera presentada en Cannes, el festival de cine más prestigioso del mundo.
Travolta recordó que cuando el director general de la muestra, Thierry Frémaux, le dijo en noviembre que “sería la primera película aceptada con tanta antelación, me puse a llorar como un niño”. “No tenía ninguna esperanza de que aceptaran mi película”, añadió. La estrella de Hollywood, que creció no lejos del aeropuerto de LaGuardia, cerca de Nueva York, es un piloto profesional experimentado y obtuvo su primera licencia a los 22 años, según un comunicado del festival.
En la década de 1990, Travolta publicó “Propeller one way night coach”, una historia escrita para su hijo mayor Jett, que sufría crisis epilépticas desde la infancia y falleció en 2009. El actor ha participado en numerosas ocasiones en el Festival de Cannes, entre ellas tres veces con películas en competición, con “Pulp Fiction” (Palma de Oro en 1994), “Atrapada entre dos hombres” (1997) y “Primary Colors” (1998).
Travolta se dio a conocer a finales de los años 1970 gracias a su papel de Tony Manero en “Fiebre del sábado por la noche” (1977), que lo catapultó a nivel internacional. Al año siguiente el musical “Grease” (1978) lo consolidó entre los actores más famosos de su generación. “El nombre del juego” (1995) le valió un Globo de Oro y en “Contracara” (1997) compartió cartel con otra superestrella del momento, Nicolas Cage.
Fuente: AFP.
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Annecy 2026: “La violinista” ganó el premio Cristal al Mejor largometraje
- Por David Sánchez, desde Annecy (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy 2026, en Francia, ha dado a conocer su palmarés el 27 de junio durante la ceremonia de clausura. La edición ha estado marcada por una de las decisiones más comentadas en el Cristal del largometraje y una distribución muy concentrada de premios entre Europa, Asia y Norteamérica, con presencia muy limitada de países iberoamericanos.
Cristales – Premios principales
“Trace écrite” (Paper Trail) – Don Hertzfeldt – Estados Unidos
Cristal del cortometraje
“La Violoniste” (The Violinist) – Ervin Han, Raúl García – Singapur / España / Italia
Cristal del largometraje
“La Grande Rêvasion” (The Great Dreamscape) – Rémi Durin – Bélgica / Francia
Cristal de producción televisiva
“Mal aimé” (Unloved) – Illogic Studios, Victor Caire, Lucas Navarro, Théophile Dufresne – Francia
Cristal de film por encargo
“Ball Face” – Laurence Thérier – Reino Unido
Cristal del film de fin de estudios
“A Long Goodbye” – Kate Voet, Victor Maes – Bélgica / Luxemburgo / Países Bajos
Mejor obra inmersiva
Premios del Jurado – TV y Encargos
“Takopi’s Original Sin” – Shinya Iino – Japón
Premio del jurado serie TV
“Song of the Storms” – Caroline Attia – Francia / Bélgica
Premio del jurado especial TV
“Eco Beat” – Eva Bienert, Max Mörtl – Austria / Alemania
Premio del Jurado film de encargo
Contrechamp – Largometrajes
“Blaise” – Dimitri Planchon, Jean-Paul Guigue – Francia
Grand Prix Contrechamp
“A New Dawn” (Une aube nouvelle) – Yoshitoshi Shinomiya – Japón / Francia
Premio del Jurado Contrechamp
“Iron Boy” (Le Corset) – Louis Clichy – Francia / Bélgica
Premio del Jurado largometraje
“Decorado” – Alberto Vázquez – España
Premio Paul Grimault
Uno de los dos únicos premios principales para un país iberoamericano en esta edición.
“Iron Boy” (Le Corset) – KMBO – Francia / Bélgica
Gan Foundation Award for Distribution
Cortometrajes
“Trace écrite” (Paper Trail) – Don Hertzfeldt – Estados Unidos
Cristal del cortometraje
“God Is Shy” (Dieu est timide) – Jocelyn Charles – Francia
Premio del Jurado
“My Bellyaching Skin” (Les Pelures d’estomac) – Etienne Bonnet – Francia
Premio Alexeïeff–Parker
“Core Dump” – Alona Rodeh – Alemania
Premio Off-Limits
“Please” – Anna Mantzaris – Suecia / Francia / República Checa / Noruega / Finlandia
Premio Primera Obra Jean-Luc Xiberras
Films de Fin de Estudios
“Ball Face” – Laurence Thérier – Reino Unido
Cristal del film de fin de estudios
“Gently” (Křehce) – Jamaica Kindlová – República Checa
Premio Lotte Reiniger
Dying Embers (Les Dernières Braises) – Léa Pulini – Francia
Premio del Jurado
Premios del Público
“Les Groos” – Bobby Prod – Francia
TV Audience Award
“God Is Shy” – Jocelyn Charles – Francia
Short Film Audience Award
“Iron Boy” (Le Corset) – Louis Clichy – Francia / Bélgica
Feature Audience Award
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Peña proyecta convertir a Paraguay en un gran hub logístico de Sudamérica
El presidente de la República, Santiago Peña, sostuvo que Paraguay ya es un actor clave en la logística fluvial al recordar que posee la tercera flota de barcazas más grande del mundo, solo detrás de China y Estados Unidos. Ahora, señaló que con el Corredor Bioceánico se permitirá consolidar un centro de conexión terrestre, atraer inversiones y proyectar a Asunción como un futuro hub aéreo regional. El mandatario afirmó que el país debe pensar en proyectos de largo plazo y aseguró que el mayor potencial de desarrollo todavía está por delante.
Durante su reciente visita a las obras del puente internacional que unirá Carmelo Peralta con Porto Murtinho, el mandatario recordó que este proyecto comenzó durante el gobierno de Horacio Cartes, continuó en la administración siguiente y ahora su gobierno impulsa nuevas etapas, incluyendo puentes y obras complementarias.
“Paraguay ya es un centro logístico importante, y miramos con mucho optimismo el camino transcurrido. Todo lo que hicimos hasta ahora, que es mucho, aún es pequeño, si comparado con todo lo que podemos hacer todavía. No tengo ninguna duda de que los mejores años del Paraguay, y de los paraguayos, todavía están por delante, y lo tenemos que proyectar no solamente a un periodo de gobierno de cinco años, lo tenemos que proyectar a 10, a 15, a 50 años”, expresó.
Indicó que toda esta infraestructura que se está realizando, busca generar condiciones para que lleguen inversiones nacionales y extranjeras, especialmente industrias. Por ello, destacó la importancia de que se dé a conocer las obras que se están ejecutando.
Conectar al mundo entero
Señaló que no solo para los pobladores de Carmelo Peralta o de Puerto Mutinho tiene un gran impacto el desarrollo de estas obras. Indicó que, tanto Paraguay como Brasil, como el resto de los países de la región o incluso las personas de Europa, ven con mucho entusiasmo la concreción del acuerdo de Mercosur con la Unión Europea, asegurando que esta es la zona donde deben apuntar las inversiones.
“La infraestructura y la logística nos permitirán conectar al mundo entero. Si somos capaces de conectar el Pacífico con el Atlántico, estamos realmente uniendo al mundo entero. No tengo ninguna duda de que América Latina, y que Paraguay, en el centro de Sudamérica, tiene todas las condiciones para hacer este nodo de interconexión“, enfatizó.
Al respecto, insistió en que hoy Paraguay, en lo fluvial, cuenta con la tercera flota de barcazas más grande del mundo; en lo terrestre, avanza en la culminación del corredor bioceánico. Pero a esto se suma un gran anhelo, y es que, en corto plazo, Asunción se convierta en un centro de conexión aérea; por su ubicación céntrica, está a hora y media o dos horas de San Pablo, de Buenos Aires, de La Paz, de Santiago de Chile. “Podamos ser realmente el centro de interconexión y un hub aéreo para todo el continente americano”, enfatizó.
Infraestructura vial en el Chaco
Finalmente, resaltó su compromiso con todo el Chaco paraguayo, ya que esta obra del corredor Bioceánico abre a su vez otras necesidades del sacrificado pueblo chaqueño.
Enfatizó que los proyectos no pueden quedarse a la mitad, por lo que ya están trabajando con las autoridades departamentales y la ministra de Obras Públicas, para que al término de este mandato queden licitados y adjudicados; la ruta que una Puerto Olimpo y los más recónditos lugares de Alto Paraguay se pueda conectar con el centro del Chaco paraguayo, Filadelfia y Mcal. Estigarribia o la zona de Agua Dulce.
“Ese es un objetivo tangible y palpable en el cual nosotros estamos trabajando. Por supuesto, nos encantaría que nosotros lo culminemos, pero si no lo logramos, dejaremos la posta para que el siguiente gobierno avance en esa misma línea de trabajo”, concluyó.
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Luis Szarán: “La música tiene el poder de humanizar a los humanos”
- Jimmi Peralta
- Fotos: Cristóbal Núñez / Gentileza
El material audiovisual “Mborayhu porã: Luis Szarán” propone un recorrido íntimo por la historia de un hombre que convirtió la música en una herramienta de transformación social. El documental reconstruye el camino de quien, tras formarse en el exterior, eligió regresar al Paraguay para demostrar que el arte puede sembrar oportunidades, fortalecer comunidades y, sobre todo, humanizar a las personas.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” es el nombre del documental producido por Maneglia-Schembori, dirigido por Armando Aquino y Alfredo Galeano. Se trata de un trabajo que presenta la vida de superación del reconocido músico, intelectual y gestor social Luis Szarán. El audiovisual cuenta con coproducción de la Presidencia de la República, la Oficina de la Primera Dama, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), Itaipú Binacional y el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic).
“Cuando me plantearon hacer el documental, yo pensé en principio que iba a ser algo muy sencillo, buscar fotos de archivo, recortes de periódicos, fotos, relatos en general y había sido era más complicado. Primero hacer el guion en tres meses de trabajo, para luego filmar con los directores, eso nos llevó 9 meses”, comenta el maestro respecto a la producción en conversación con La Nación/Nación Media.
La pieza audiovisual aborda distintas facetas de su vida: la dirección orquestal, su momento de creación musical, la investigación histórica y los últimos 25 años como “emprendedor social”. “El objetivo no era mostrar medallas de condecoración y todas las vanidades del mundo del espectáculo, sino un ejemplo de lucha, de vida, de alguien, de una persona que de la nada surgió, se fue armando herramientas, que tuvo que emigrar de un lugar a otro para capacitarse, para lograr sus objetivos y en el momento culminante de una carrera decide devolver a la vida lo que la vida le dio, un poco la síntesis de mi trabajo”, explica Szarán.
UNA HISTORIA
Hijo menor de inmigrantes polacos, nació en Itapúa en 1953. Empezó con apenas 8 años sus estudios musicales maravillado por el sonido de la guitarra. Se trasladó a Asunción para estudiar con el maestro José Luis Miranda y con un poco más de 20 años ya obtuvo becas internacionales para perfeccionarse, primero en Argentina, después pasó por Brasil y luego dio el gran salto a Italia. No obstante, ese no fue un camino recto y sin obstáculos, aunque siempre contó con cómplices para lograr su sueño.
“Mi madre era ultrarracional. Nos impulsó a pisar tierra siempre, a cuidar los recursos, a trabajar desde chicos, hacerse un pequeño capital, hacerse un techo. Su preocupación era la solidez. Por eso un poco era la negativa de acompañar mis sueños de ser músico”, comenta.
“Mi hermana mayor fue la que fue cómplice, porque me veía con talento. Ella era educadora, una educadora muy importante y buscó la forma de que yo cumpliera mis sueños. Mis otras dos hermanas que siempre están son las del equipo de aplauso desde el comienzo y también mis asesoras para bajar los humos cuando hay que bajar y para no desanimarme en esta profesión, que es una lucha permanente contra la indiferencia, contra la falta de apoyo, son personas claves dentro de mi carrera”, agrega.
El maestro Miranda fue su mentor, otorgándole una beca de por vida al hijo de dos agricultores que apenas conocía. El padre fue violinista aficionado que dejó esa práctica cuando subió al barco huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Su madre se resistió a que su pequeño tome una carrera incierta como la de músico, aunque se haya inspirado en Luis Alberto del Paraná para darle el nombre.
“Mi padre fue un músico aficionado nomás en Polonia. No era músico, viene de una familia de agricultores y tenía sí su grupo musical, que los fines de semana tocaban entre ellos. Dentro del proceso de mi formación, como músico estudié un año violín y después estudié violonchelo. Recuerdo una vez que tenía el violín, le puse en sus manos y temblando pudo sacar una melodía sin problemas y no había tocado por más de 50 años”, recuerda.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” narra a través de sus palabras y de la voz de dos hermanas y sus hijos cómo es el maestro, qué relación tuvo con sus padres, qué legado y aprendizajes hereda a su descendencia.
COMPARTIR LA MAGIA
“Mi proceso con la música fue bastante natural. A mí me motivó de niño el sonido que salía de una guitarra, me parecía casi algo de magia, que algo que suena y que está en el aire, que es una belleza inaudita y que no podés tocar con las manos, no podés modificarla. Es un arte realmente mágico, porque en la literatura ves las palabras, en la pintura ves los cuadros, podés tocarlo físicamente”, explica.
Para el maestro Szarán, la música sigue siendo una magia extraordinaria que permite unir voluntades y talentos, eso vive regularmente como director de orquesta. Él celebra ese momento al que no podría llegarse tal vez a través de la palabra, sino solo a mediante el sonido, el instante de construir conexiones en las personas, algo propio de la música.
“La música tiene ese poder de apagar o encender las pasiones. Apagar digo en el sentido de hacer contención a momentos desagradables, a penurias. La gente que va a un concierto o a una sesión familiar de música en menos de 10 o 15 minutos experimenta ese milagro de que te limpia todo, es parte de la ceremonia de asistir a esos eventos. Y, por otro lado, en hacerte soñar y conectar con las personas”, sentencia.
EXPERIENCIA HUMANIZADORA
Ser no solo testigo, sino actor de esos momentos de magia lo llevaron a reflexionar sobre cómo podría compartir esa experiencia humanizadora con el resto de su pueblo. Y es así que luego de su formación en Europa regresa al país, primero comparte conocimiento musical, después documenta con registros la música popular, la música indígena, luego rescata archivos musicales de las comunidades jesuíticas de los siglos XVII y XVIII, de las misiones en Paraguay, para finalmente arrancar con un proyecto que le permite compartir el don de la música y abonar el tejido social alrededor de ella, Sonidos de la Tierra.
“Esa conexión yo ya la sentía cuando era adolescente, cuando con mi guitarra recorría y cantaba canciones en eventos de familiares, de amigos, donde sale una canción buena y a la gente le brillan los ojos y parece que se vuelve más buena, más sensible, más comprensiva, más humana. Y hoy día, con el trabajo masivo de la música que llevamos a cabo en los programas de orquestas juveniles, que sí produce un efecto social muy grande, de humanizar a los humanos, no solo a los participantes, sino a quienes acompañan. Eso es muy necesario, es una herramienta educativa hoy día fundamental para ir buscando crear las sociedades equilibradas emocionalmente, como necesitamos aquí en el Paraguay y en todo el mundo”, comenta.
VALORES Y BUENAS PRÁCTICAS CIUDADANAS
Sonidos de la Tierra nace en 2002 de la mano de Szarán para promover valores y buenas prácticas ciudadanas mediante escuelas comunitarias de música, algunas en zonas muy vulnerables, poniendo lo social y lo humano como norte y la música como medio. Con ese mismo marco creó la Orquesta H2O Sonidos del Agua, promoviendo un mensaje ambiental y comunitario.
“Mborayhu porã: Luis Szarán” habla de la vida de un profesional de la música, pero lo presenta en un tono profundamente humanista y esperanzador. Szarán, quien decidió en un momento volver a Paraguay a pesar del contexto cuesta arriba que supone encarar una carrera artística de manera profesional en el país, cuenta aquí su historia poniendo lo social en el centro y reivindicando la mágica de la música como catalizador de un cambio estructural en la sociedad.
Lejos de limitarse a una biografía de logros y reconocimientos, el filme retrata una convicción que ha guiado toda una vida: la música no es un fin en sí mismo, sino un puente hacia una sociedad más sensible, solidaria y esperanzada. En tiempos marcados por la fragmentación y la indiferencia, el documental invita a redescubrir el inmenso poder del arte para transformar vidas y recuerda que las melodías más perdurables son aquellas que logran resonar en la condición humana.
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“Nobody”: el fenómeno chino que rompe el 2D en Annecy
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La animación china llega este año al Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy con uno de los títulos más importantes de su historia reciente. “Nobody”, dirigida por Yu Shui, no solo competirá en la sección oficial del certamen francés, sino que lo hace respaldada por un logro excepcional: convertirse en la película de animación china en 2D más taquillera de todos los tiempos.
El éxito de “Nobody” marca un punto de inflexión para la industria de animación del país. Durante años, las producciones en 2D parecían haber alcanzado un límite comercial difícil de superar frente al auge de la animación digital. Sin embargo, la película rompió esa barrera. «Esta vez duplicamos aproximadamente el récord anterior», explica su director. Para él, el fenómeno no se explica por la técnica empleada, sino por la identificación del público con la historia: «No creo que el éxito se deba a que sea animación 2D; se debe a que conectó con la audiencia. Es una historia que habla de ellos».
La película tiene sus raíces en uno de los episodios más celebrados de la antología Yao-Chinese Folktales, aunque el equipo creativo optó por una solución poco habitual cuando decidió convertirla en largometraje. En lugar de ampliar el relato original, reescribió completamente la historia para construir una nueva aventura.
Uno de los aspectos más originales de “Nobody” es su mirada sobre el universo clásico de Journey to the West. Mientras la mayoría de las adaptaciones se concentran en figuras heroicas como Sun Wukong, Yu Shui decidió observar ese mundo desde la perspectiva de personajes secundarios y anónimos.
«La inmensa mayoría de las personas son corrientes, incluyéndome a mí mismo», afirma el director. «Contar la historia de Journey to the West desde el punto de vista de un pequeño yao sin nombre era algo nuevo». Esa elección convierte la película en una reivindicación de los personajes invisibles y de las experiencias cotidianas, un enfoque que ha conectado especialmente con las nuevas generaciones de espectadores chinos.
Visualmente, “Nobody” también representa una declaración de intenciones. Frente a la espectacularidad digital dominante, apuesta por una estética artesanal donde los personajes presentan diseños extremadamente simples, mientras que los fondos despliegan una riqueza visual extraordinaria inspirada en la pintura tradicional china.
El equipo artístico desarrolló herramientas digitales específicas para trasladar técnicas de tinta y pincel al entorno informático, combinando la tradición pictórica china con influencias occidentales. El resultado es un universo visual donde montañas, nubes, árboles y lluvias adquieren una presencia casi protagonista.
La película dialoga además con referencias culturales muy diversas. Aunque está profundamente arraigada en la mitología china, incorpora influencias reconocibles para espectadores de todo el mundo. Yu Shui reconoce la importancia que tuvieron en su formación obras internacionales como Dragon Ball, pero considera que ambas tradiciones son perfectamente compatibles.
«No creo que las dos cosas entren en conflicto», señala. «A medida que creces, el poder de la cultura tradicional china se va revelando poco a poco».
Bajo su apariencia fantástica, “Nobody” es también una reflexión sobre las dificultades de la vida contemporánea. El director define su propuesta con una expresión propia: «Yo mismo acuñé un término: realismo mitológico». En la película, criaturas fantásticas enfrentan preocupaciones muy humanas: ansiedad, incertidumbre laboral, frustraciones cotidianas y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo.
Esa combinación de fantasía y realidad constituye una de las razones por las que la obra ha sido interpretada como un reflejo del momento que atraviesa la sociedad china actual. La película demuestra que las historias inspiradas en la tradición pueden seguir siendo relevantes cuando hablan de problemas contemporáneos.
El éxito de “Nobody” también confirma la madurez que está alcanzando la animación china. Según Yu Shui, ha comenzado a emerger una generación de autores capaz de desarrollar una identidad propia, alejada tanto de los modelos estadounidenses como de los japoneses.
«Han encontrado un camino creativo diferente al de la animación estadounidense y japonesa», asegura. «Y ha surgido un grupo de directores con características muy distintivas».
Ahora, tras conquistar al público chino, la película afronta su prueba internacional más importante. La selección en Annecy supone para el director la realización de una aspiración largamente perseguida.
«Siempre soñé con que algún día una de mis obras fuera seleccionada en Annecy, y ahora ese sueño se ha hecho realidad», afirma. Más allá del reconocimiento profesional, considera que la presencia de “Nobody” en el festival demuestra que la película puede trascender fronteras culturales: «No es solo una obra para espectadores chinos, sino una película que puede ser vista y apreciada por personas de otros contextos culturales».
La pregunta que Annecy ayudará a responder es si las emociones que convirtieron a “Nobody” en un fenómeno nacional pueden encontrar eco también en el resto del mundo. Yu Shui está convencido de que sí. «Creo que la humanidad enfrenta los mismos dilemas y que nuestra búsqueda de la justicia, la bondad, la verdad y la paz es universal».
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.