Sean Penn, el eterno rebelde de Hollywood, se alzó ayer domingo con su tercer Óscar gracias a “Una batalla tras otra”, en la que interpreta a un rígido militar dispuesto a todo por limpiar su hoja de vida. Se trata de la primera estatuilla como actor de reparto para Penn, de 65 años, quien competía en la categoría con su colega de cinta Benicio Del Toro, además del sueco Stellan Skarsgard (“Valor sentimental”), Delroy Lindo (“Pecadores”) y Jacob Elordi (“Frankenstein”).
Conocido tanto por sus grandes actuaciones como por su desdén por el circuito de premios, Penn no acudió a la 98.ª edición de los Óscar ayer domingo. También brilló por su ausencia en ceremonias que lo honraron previamente, como la del Sindicato de Actores y los británicos BAFTA.
En “Una batalla tras otra”, dio vida al coronel Steven Lockjaw, un militar conservador que brevemente pierde el foco por la revolucionaria Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor) y que, años más tarde, moverá literalmente un ejército para que sus deslices pasionales no destruyan sus ambiciones políticas.
El rol no puede contrastar más con Penn, cuyas posiciones liberales y su activismo social lo han llevado a aventuras que parecen de película. En 2013, ejecutó un fantástico operativo para sacar de Bolivia con documentos falsos a Jacob Ostreicher, un empresario estadounidense bajo arresto domiciliario en el país andino acusado de crimen organizado y lavado de dinero.
En 2015, junto a la actriz Kate del Castillo, entrevistó secretamente en México al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien se encontraba fugitivo y sería detenido poco después por las autoridades de su país.
Ha forjado singulares amistades con figuras políticas como el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, enemigo acérrimo de Washington, y el mandatario ucraniano Volodimir Zelenski, a quien le regaló uno de sus Óscar.
Su activismo lo ha llevado además a Argentina, Pakistán, Irán e Irak.
Sus opiniones, siempre inclinadas a la izquierda del espectro político, no pasan inadvertidas en Estados Unidos.
A la par también ha impulsado campañas humanitarias, tanto en su país tras el huracán Katrina que impactó severamente a Nueva Orleans en 2005, como en Haití, después del terremoto de 2010.
Amor y odio
Penn nació el 17 de agosto de 1960 en Los Ángeles. Hijo del director Leo Penn y la actriz Eileen Ryan, creció en la industria con la que mantiene una relación de amor y odio.
Abandonó sus planes de convertirse en abogado para dedicarse a la actuación.
En 1981 debutó en Broadway con la obra “Heartland” y enseguida en el cine como cadete militar en “TAPS - Más allá del Honor”.
Inicialmente fue su vida personal lo que lo catapultó al estrellato: Penn se casó en 1985 con Madonna, con quien compartió pantalla un año después en “Aventuras en Shanghái” y de quien se divorció tras cuatro años de matrimonio turbulento.
Pero si los romances del astro sufrieron altos y bajos, su vida profesional solo ha ido en una dirección: ascendente.
Derrochó histrionismo en cintas como “Colores de guerra” (1988), junto a Robert Duvall; “Pecados de guerra” (1989), de Brian de Palma; y en la comedia del mismo año “No somos ángeles”, junto a Robert De Niro.
Contenido social
En 1991 debutó como director con “The Indian Runner”, un drama sobre la guerra de Vietnam inspirado en la canción de Bruce Springsteen “Highway Patrolman”.
El artista, que ha tomado algunas pausas en la actuación y ha asumido otros trabajos detrás de cámara, se ha caracterizado por elegir proyectos con fuerte contenido social y político.
Su primera nominación al Óscar llegó gracias a “Pena de muerte” (1995), en la que interpretó a un hombre condenado por asesinato a la espera de su ejecución en el corredor de la muerte.
Cosechó otras dos candidaturas con “El gran amante” (1999) y “Yo soy Sam” (2001), en la que encarna a un padre con discapacidad mental.
La sequía acabó en 2004, cuando la Academia le dio su primera estatuilla por el drama “Río místico”, en la que dio vida a un padre en duelo que toma la justicia por sus propias manos.
Y volvió a ganar en 2009, cuando fue nominado por última vez gracias a “Milk”, en la que se mete en la piel de Harvey Milk, el activista y primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público de Estados Unidos.
El triunfo de ayer domingo lo destaca junto a leyendas como Daniel Day-Lewis, Jack Nicholson y Walter Brennan, únicos actores en ganar tres Óscar. Logro compartido por Meryl Streep, Ingrid Bergman, Frances McDormand y Katharine Hepburn, quien ganó cuatro. Penn tiene dos hijos con su exesposa, la también actriz Robin Wright.
Fuente: AFP.