En el marco del proceso del Concurso Público de Oposición (CPO) para la Dirección Ejecutiva del Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo (INAP), el comunicador, productor-director de cine y gestor cultural, Ramón Alberto González Ramírez, conocido como “Moncho”, dio a conocer su visión de trabajo para el INAP, basada en la profesionalización, la planificación estratégica y la integración del audiovisual a la economía nacional.
Moncho González sostiene que el país atraviesa un momento clave: el sector dejó de ser un fenómeno nuevo y aislado para convertirse en una actividad productiva con impacto directo en empleo, formación técnica y servicios asociados. “El audiovisual no es solo cine: es trabajo, capacitación, tecnología y movimiento económico. El instituto debe ordenar ese crecimiento”, expresó.
Con formación en comunicación, producción y experiencia dentro del ámbito audiovisual y educativo, González trabajó en procesos de formación, producción, gestión descentralizada, enfocándose en la relación entre aprendizaje, práctica profesional y el desarrollo territorial.
Su enfoque combina producción audiovisual, formación de nuevos realizadores, vinculación con instituciones educativas, articulación con todo el sector productivo, desarrollo de oportunidades fuera de la ciudad capital, creación de festivales y pantallas de exhibición, gestión en la función pública, contactos internacionales en coproducción y mercados.
Según explicó, el principal desafío histórico del sector fue crecer sin estructura: “El país ya tiene realizadores y al público. Ahora necesita organización, estrategia y una mirada integral”. Su plan de gestión plantea convertir al INAP en una institución operativa, previsible y abierta a todo el ecosistema audiovisual.
Manifestó que entre sus ejes centrales se encuentran: planificación, previsibilidad y reglas claras; políticas sostenidas de fomento y apoyo a productores, trabajadores y estudiantes, según las necesidades de cada uno; apertura institucional a todos los sectores por igual; incorporación de empresas, universidades, técnicos, creadores emergentes para iniciativas del interior del país.
Así también, la puesta en valor de los escenarios naturales y urbanos para coproducciones; formación técnica calificada y puestos de trabajo; articular educación audiovisual desde el trabajo con el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), con salida laboral real.
González considera que el INAP debe evolucionar desde su fase inicial administrativa hacia una política pública sostenida. “No podemos hablar de una Industria audiovisual en Paraguay, aún cuando estamos produciendo entre 1 y 2 películas por año, no tenemos una carrera pública y gratuita de cine y tampoco tenemos la estructura ni el orden, que las grandes producciones necesitan para poder venir a invertir”. El objetivo no es solo financiar proyectos, sino construir una industria previsible que genere trabajo a largo plazo.
El candidato sostiene que la discusión sobre el audiovisual dejó de ser únicamente cultural: “Las decisiones del instituto impactan en la economía. Cuando una producción ocurre, se mueven servicios, profesionales y oportunidades. El INAP debe pensar en todo el país”.

