- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Cada enero, Biarritz, una ciudad costera del suroeste de Francia ubicada entre el océano Atlántico y la frontera con España, se transforma en un punto de encuentro para el cine documental internacional. Conocida en América Latina sobre todo por su relación con el País Vasco y su historia como ciudad de cruces culturales, Biarritz alberga desde hace ocho años el Fipadoc – Festival International de Documentaire, uno de los espacios más relevantes del género en Europa.
La edición 2026 reúne más de 150 documentales de 35 países, con una programación que combina cine político, retratos íntimos, música, danza y nuevas tecnologías. Para el público latinoamericano, el Fipadoc resulta especialmente interesante por su mirada global, su sensibilidad social y la presencia constante de historias, autores y personajes vinculados al sur del mundo.
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Documental Internacional: grandes autores y relatos universales
La competencia internacional concentra algunas de las figuras más reconocidas del documental contemporáneo. Entre ellas destaca Orlando von Einsiedel, director británico ganador del Oscar, que presenta Le Cycle de l’amour, una historia real que cruza India y Europa y confirma su estilo: narraciones humanas de gran alcance emocional y político.
También sobresale Un renard sous une lune rose, de Mehrdad Oskouei, cineasta iraní premiado en festivales como IDFA, que combina animación y testimonio para abordar la violencia, el exilio y la resistencia creativa. Estas obras dialogan con problemáticas muy cercanas a la experiencia latinoamericana: desigualdad, migración, memoria y dignidad.
Documental Nacional Francés: cine social y mirada crítica
La selección francesa pone el foco en temas como justicia, feminicidio, trabajo, salud y exclusión social. Directoras como Tamara Erde o Gabrielle Stemmer consolidan una tradición de documental comprometido que conecta directamente con el cine político producido en América Latina en las últimas décadas.
Películas como Wolobougou, centrada en la lucha de una partera en África rural, muestran un interés por las historias de mujeres y comunidades que buscan transformar su realidad desde lo local, una perspectiva muy reconocible para el público latino.
Documental Musical: memoria cultural y herencias compartidas
Una de las secciones más atractivas del festival es Documentaire Musical, donde la música y la danza funcionan como vehículos de identidad y memoria.
Aquí destaca con fuerza Don, le danseur du XXe siècle, dedicado a Jorge Donn, bailarín argentino que se convirtió en figura central del Ballet del Siglo XX de Maurice Béjart. El film recupera su legado artístico y humano, y reivindica a una figura latinoamericana clave en la historia de la danza contemporánea europea.
También sobresale Des fleurs pour Antonio, del reconocido cineasta español Isaki Lacuesta, que explora la herencia de la familia Flores y el flamenco como patrimonio vivo, en una sección donde la música popular, la tradición y la identidad cultural ocupan un lugar central.
Documental Impact: cine, poder y derechos humanos
La sección Impact reúne obras que abordan conflictos políticos, sociales y ambientales desde una mirada crítica. Uno de los nombres más relevantes es Eugene Jarecki, cineasta estadounidense multipremiado en Sundance y Berlín, que presenta L’homme qui valait six milliards, una investigación sobre Julian Assange y el derecho a la información.
Este tipo de cine, que cuestiona las estructuras de poder global, dialoga directamente con una larga tradición latinoamericana de documental político y de denuncia.
Nuevas narrativas y experiencias inmersivas
El Fipadoc también apuesta por el futuro del documental con Smart Biarritz Immersive, una sección dedicada a experiencias de realidad virtual y formatos interactivos. Creadores como Karim Ben Khelifa, pionero del documental inmersivo, proponen nuevas formas de narrar conflictos y realidades complejas, ampliando el lenguaje del género.
Un festival cercano para el público latinoamericano
Aunque se realiza en Francia, el Fipadoc es un festival profundamente internacional, sensible a las voces del sur global y a las historias que cruzan continentes. Para el público latinoamericano, representa una ventana privilegiada al documental europeo y mundial, pero también un espacio donde figuras, sensibilidades y problemáticas latinoamericanas dialogan de igual a igual con el resto del mundo.
En una ciudad como Biarritz —históricamente marcada por el intercambio cultural— el documental se convierte en un puente: entre Europa y América Latina, entre memoria y presente, entre cine y transformación social.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.