La artista paraguaya Antonella Aranda Ávila, ganadora del Premio de Artes Visuales 2025, rinde homenaje a la creación de José Asunción Flores con el mural de 60 metros cuadrados titulado “Cien años de Guarania”, inaugurado en diciembre pasado en un punto emblemático del Paseo de Punta Karapá, integrándose a la reconocida galería de murales al aire libre del lugar ubicado en el barrio Ricardo Brugada (Chacarita) de Asunción.
“Llegué a la Chacarita creyendo que iba a aportar algo a la comunidad. Me fui una semana después entendiendo que fueron ellos quienes me aportaron a mí: a mi humanidad, y a mi manera de mirar y sentir. En esos días me sentí parte del barrio, y esa es la experiencia que llevo conmigo. Gracias a la Embajada Alemana por darme el espacio para vivir algo tan transformador”, compartió la artista sobre sus vivencias durante el proceso, el mes anterior.
La 12.ª edición del Premio de Artes Visuales fue realizada en el marco de los 100 años de la guarania, género musical paraguayo declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. A través del muralismo, se busca crear una obra pública, viva y accesible, que inspire a personas de diferentes culturas y fomente el intercambio y el entendimiento mutuo.
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Antonella Aranda Ávila es arquitecta y artista visual autodidacta, con formación en Brasil. Su trabajo fusiona la lógica y precisión de la arquitectura con la libertad de la expresión artística, dando lugar a un enfoque creativo distintivo y contemporáneo. Sus obras, que incluyen ilustración, arte físico y digital, se caracterizan por su carga temática y conceptual. El resultado es un arte que equilibra técnica y juego, combinando rigor con frescura, mientras celebra de manera constante sus raíces y la cultura paraguaya
La convocatoria de la Embajada de Alemania en Asunción y el Instituto Cultural Paraguayo Alemán (ICPA-GZ) se dirigió a artistas muralistas mayores de 18 años radicados en Paraguay, quienes enviaron sus proyectos mediante un formulario disponible en la página web de la Embajada de Alemania. Entre las numerosas postulaciones, un jurado eligió por consenso el proyecto “Cien años de Guarania”.
El jurado estuvo integrado por María Luz Bobadilla (dirección general de Cultura y Turismo de la Municipalidad de Asunción), María Olga Vyzokolan (promotora cultural y propietaria del espacio), Iván Vázquez (muralista ganador del Premio de Artes Visuales 2021), Jörg Herrera (ministro consejero de la Embajada de Alemania) y Patricia Pangrazio (presidenta del Instituto Cultural Paraguayo-Alemán).
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“Subacuática”, “Cumbre mundial” y “9 minutos” se despiden de la agenda teatral
Antes de su participación en el Festival Internacional de Encarnación (FITE), el elenco de “Los 3 mosqueteros” presenta este clásico del dramaturgo francés Alexandre Dumas (1802-1870) para toda la familia, en el Arlequín Teatro (Antequera casi República de Colombia, en Asunción), este domingo 19 de agosto, a las 17:30, con entradas a G. 70.000 y anticipadas a G. 50.000.
Acción, humor, valentía y amistad en una adaptación pensada para que niños, jóvenes y adultos disfruten de una historia llena de emoción. Cuenta con las actuaciones de Javier Lacognata, Joaquin Díaz Sacco, Raúl Dionisi, Richard Quintana, Sebastián Pebriz y la participación especial de Sandy Molas, bajo la dirección de Juan Carlos Cañete. Informes y venta de entradas a través de la línea telefónica 0991 322 213.
“9 minutos”
El thriller teatral “9 minutos” ofrece su última función este domingo 19 de abril, a las 20:30, en el Espacio Mayor, ubicado en Malutín casi Guido Spano, en el barrio Villa Morra de Asunción, con entradas generales a G. 100.000 y anticipadas a G. 85.000. Informes a través del WhatsApp: 0991322213. Actúan Dai Acosta, Lidia López, China Padrón Rossi y Susy Panizza, con dirección y producción general de Juan Carlos Cañete y Javier Lacognata.
La obra presenta a cuatro mujeres y un vínculo atravesado por años de historia, secretos y tensiones silenciadas. Tras una caída que ocurre en apenas nueve minutos, lo que parecía un accidente comienza a revelar una verdad mucho más incómoda: los recuerdos no coinciden, las versiones se contradicen y la confianza se desmorona. Con diálogos filosos, tensión creciente y un clima cargado de sospecha, “9 minutos” expone cómo el dinero, la memoria y las heridas del pasado pueden convertir el amor en traición.
“Subacuática”
La obra teatral “Subacuática” se despide este domingo 19 de abril, a las 19:30, con las actuaciones de Lali González, Andrea Quattrocchi, Ato Gómez y Guadalupe Lobo, bajo la dirección de Fátima Fernández Centurión, en el Natatorio Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas, ubicado en avenida General Santos 258 casi Mariscal López, en Asunción. Una producción de Blue Art.
Cuatro personajes llevan a los espectadores a un viaje visceral en el que el agua no solo es el escenario, sino que también un protagonista esencial. Subacuática es una obra en donde los personajes se enfrentan a sus propios miedos, deseos y desafíos mientras interactúan con el agua mezclando así lo físico y emocional en una experiencia energética y real.
La adaptación teatral de la novela de la argentina Melina Pogorelsky combina teatro, sonido y audiovisual en una piscina real, creando una experiencia teatral y sensorial única. Las entradas se encuentran a la venta en Tuti.com.py con un precio de G. 190.000 para Preferencia y G. 160.000 para Generales. Abonando a través de Personal Pay, las entradas tienen un costo de G. 155.000 para Preferencias y 125.000 para Generales. Informes al 0971 898 400.
“Cumbre mundial”
El Teatro Carmelitas reabrió sus puertas con la obra teatral “Cumbre mundial”, una comedia absurda para terminar con los pobres, del dramaturgo español Jorge Jimeno. El elenco está compuesto por Hugo Robles, Silvio Rodas, Ana Banks y Meche Rivas, con dirección de Carmen Briano y la producción de Luca producciones.
La última presentación será este domingo 19 de abril, a las 20:00, en el segundo piso del supermercado Salemma Carmelitas, sobre la avenida San Martín casi España, un espacio que vuelve a abrirse al público después de 15 años y que cuenta con estacionamiento, seguridad, aire acondicionado y ascensor. Las entradas están en venta por Ticketea o llamando al 0981 999090
En esta comedia los representantes de Naciones unidas, de los países ricos, de los países pobres y de la sociedad civil se dan cita en una Cumbre Mundial para terminar con la pobreza y lo harán, como siempre, con su mejor voluntad y escasos o nulos resultados. Sin embargo, este importantísimo encuentro se verá interrumpido por una simpática camarera que resulta ser una luchadora antisistema que tiene en su poder una mochila cargada de explosivos, y puede hacer que todo termine saltando por los aires.
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Proyecto venezolano llevó a Qumra la desaparición de una lengua indígena
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que llegan a un mercado o a un laboratorio para buscar financiación, alianzas o visibilidad. Y hay otras que llegan también para recordar que el cine sigue siendo una herramienta de memoria frente a aquello que desaparece. En Qumra 2026, uno de los proyectos que mejor encarnó esa segunda posibilidad fue “Language of Water”, del realizador venezolano Jeissy Trompiz, una propuesta que parte de un hecho tan concreto como devastador: la existencia del último hablante de una lengua indígena en Venezuela.
La fuerza de la presentación de Trompiz no estuvo solo en el tema, sino en la manera de formularlo. “Solemos hablar de animales o plantas en peligro, pero no de lenguas en peligro. Y las lenguas también están desapareciendo”, dijo durante la rueda de prensa. Esa frase bastó para situar su película en un territorio singular: uno donde la pérdida no es solo lingüística, sino también histórica, cultural y política.
Qumra volvió a celebrarse en formato online, con ruedas de prensa virtuales en lugar de encuentros presenciales en Doha. El contexto condicionó el tono de las sesiones: tiempos ajustados, moderación estricta, respuestas en inglés o árabe según el idioma de cada intervención, y una sensación general de que el encuentro se sostenía a distancia pero no por ello con menor intensidad. Lejos de vaciar el sentido del evento, el formato confirmó la capacidad del programa para seguir siendo un espacio de acompañamiento a películas en desarrollo y de diálogo entre cineastas, prensa e industria.
En ese marco, Trompiz —cineasta venezolano afincado en República Dominicana— presentó Language of Water como una película que trabaja simultáneamente con la memoria, la percepción del mundo a través del lenguaje y la soledad del último hablante. Pero también quiso precisar que no se trata de una aproximación cerrada o puramente observacional. “Buscamos explorar los límites entre ficción y documental, tanto narrativa como cinematográficamente”, explicó.
Lo más interesante de su intervención fue la insistencia en desmontar cualquier lectura reduccionista del proyecto como si se tratara de un problema aislado o local. Ante la duda de si un tema así podía resultar lejano para públicos de Doha o del mundo árabe, Trompiz fue tajante: “Sí, es un tema universal”. Y desarrolló esa idea en una dirección muy clara: “La película trata sobre minorías, periferia, globalización”. La desaparición de una lengua no aparece entonces solo como una tragedia patrimonial, sino como una forma concreta en que se manifiestan la exclusión y la erosión de mundos culturales enteros.
Esa dimensión política del film apareció también cuando habló de las dificultades para levantarlo. “Es un acto de resistencia”, afirmó al referirse al equilibrio entre la libertad creativa y las exigencias del mercado global. Según explicó, se trata de un tipo de cine que no suele entrar fácilmente en las lógicas de rentabilidad ni de visibilidad inmediata. “Pasamos años sin financiación, pero es necesario seguir”, resumió. La frase no se limita a describir una dificultad productiva; funciona también como una definición ética de lo que significa sostener un proyecto cuando el sistema parece no estar hecho para él.
En términos estéticos, Trompiz describió su mirada desde la noción de periferia. “Mi enfoque está ligado a la idea de ‘periferia’”, dijo. De ahí deriva una mezcla de materiales y registros en los que lo real convive con lo onírico y lo espiritual. “La película mezcla lo real, lo onírico, lo espiritual”, añadió. En ese punto, Language of Water se perfila no solo como una película sobre una lengua en extinción, sino sobre un modo de experimentar la realidad que no puede separarse del sueño, la visión y la memoria.
A su lado, la sesión reunió otros proyectos que, aunque formal y temáticamente distintos, dialogaban con esa misma sensación de urgencia.
Uno de ellos fue When The News Breaks You, de Hamad Al Hajri, centrado en periodistas de Oriente Medio y en las condiciones extremas en las que trabajan. El director definió su film a partir de varias capas: “los riesgos del sistema en el que trabajan”, “el hecho de convertirse en objetivos”, “el impacto en sus vidas personales” y “el sacrificio que implica informar desde el terreno”. Más allá de la actualidad inmediata, Al Hajri insistió en que su película no fue concebida para seguir una coyuntura. “La película no nació para seguir una moda ni un trend”, explicó. Lo que quería era mostrar “la profesionalidad de los periodistas árabes y el sufrimiento que soportan para cubrir las noticias”.
La dimensión material del proyecto resultó igualmente reveladora. Al Hajri habló de los altos costes de producción y de la imposibilidad de filmar en Gaza, lo que obligó a redistribuir parte del trabajo entre Líbano, Turquía y Egipto. “Como cineasta, tienes que adaptarte a la realidad, trabajar con lo que tienes y tener múltiples planes”, dijo. También reveló que DFI fue la única institución que le dio apoyo financiero, algo especialmente significativo en una película atravesada por un contenido político tan frontal. Su proyecto, además, carga con una herida concreta: la pérdida de un personaje central al inicio del film, en referencia a Shireen Abu Akleh.
Si Al Hajri se movía en el terreno del presente y del riesgo, Mohanad Yaqubi proponía con Revolutionaries Never Die un diálogo entre archivo y convicción política. El director palestino, afincado en Bruselas, recordó que la película nació a partir de un correo recibido de Jocelyne Saab en 2018: “Recibí un email suyo en 2018 pidiéndome una colaboración. En ese momento no sabía quién era y no respondí. Dos meses después falleció”. A partir de ese gesto suspendido comenzó una investigación de seis años sobre la obra de Saab, especialmente las 16 películas que filmó entre 1973 y 1983 sobre luchas del mundo árabe.
En su caso, el proyecto se fue volviendo también una pregunta sobre el sentido mismo de hacer cine político. Yaqubi evocó el impacto de ver Beirut, My City poco después de que la casa de su familia en Gaza hubiera sido bombardeada. Desde ahí, Revolutionaries Never Die dejó de ser solo un trabajo sobre materiales de archivo para convertirse en una reflexión sobre la persistencia de las imágenes, la violencia que regresa y la necesidad de seguir filmando incluso cuando el presente parece negar toda eficacia al gesto cinematográfico.
También estuvo Jehad Hallaq, que presentó Until the Rain Stops con una formulación tan sencilla como contundente: se trata de una película “sobre una mujer palestina en Jerusalén que intenta salvar su casa en medio del aumento de la tensión en la región”. En una sesión dominada por temas de memoria, desaparición y archivo, esa frase devolvía la discusión a una realidad material ineludible: la casa como territorio de resistencia, el hogar como última forma concreta de permanencia.
Por su parte, Yassine Ouahrani aportó otro registro con Where the Sun Never Sets, definida como “una especie de romance distópico ambientado en una ciudad árabe futurista”. La película sigue a dos trabajadores que sueñan con escapar de una ciudad gobernada por la lógica fabril hacia “un lugar donde el sol nunca se pone”. El conflicto surge cuando uno decide perseguir el sueño y el otro opta por borrar su recuerdo. La película abre así una vía menos frecuente en el panorama regional: la de una imaginación futurista árabe, no desligada del presente, sino construida a partir de sus tensiones.
Ouahrani fue también uno de los realizadores que mejor sintetizó el valor del propio Qumra. Señaló que no es solo una plataforma para mostrar un proyecto, sino también un espacio donde la cultura gana espesor en “circunstancias difíciles”. Su idea de fondo era clara: incluso cuando la región no encuentra suficiente voz en otros ámbitos, sí la encuentra a través del arte y del relato cinematográfico.
El propio formato online fue comentado por los participantes con una mezcla de resignación y reconocimiento. Trompiz admitió: “Al principio fue frustrante”, porque quería estar físicamente en Doha, pero enseguida destacó el esfuerzo del equipo por mantener “la energía y el espacio de encuentro”. Al Hajri coincidió al decir que “la comunicación humana es muy importante”, aunque valoró la manera en que el evento consiguió preservar reuniones, conversaciones y encuentros útiles.
Visto en perspectiva, el paso de Jeissy Trompiz por Qumra no fue solo la presentación de una película prometedora. Fue también la irrupción de una pregunta incómoda y necesaria: qué significa perder una lengua, quién queda fuera cuando desaparece una forma de nombrar el mundo y qué puede hacer el cine ante esa desaparición. Si a eso se suman los periodistas que arriesgan su vida en When The News Breaks You, el archivo convertido en crisis ética de Revolutionaries Never Die, la casa amenazada de Until the Rain Stops y la ciudad futura de Where the Sun Never Sets, lo que queda es una constelación muy precisa de preocupaciones contemporáneas.
En ese conjunto, Language of Water se impone como un proyecto particularmente poderoso para la mirada hispana, no solo por su procedencia venezolana, sino porque recuerda algo que el discurso público rara vez mira de frente: que la desaparición de una lengua es también la desaparición de una memoria, de una comunidad y de una forma irrepetible de entender la realidad. Y que filmar eso, en palabras de Trompiz, sigue siendo “un acto de resistencia”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Feria Palmear mostrará cultura, arte y tradiciones de Japón
En conmemoración de los 90 años de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses al Paraguay, se llevará a cabo la Feria Palmear Japón el próximo 18 de abril sobre la calle Palma, en el centro histórico de Asunción.
El evento iniciará a las 11:00 y ofrecerá a los asistentes una experiencia cultural que pondrá en valor las tradiciones y expresiones artísticas de la colectividad japonesa en Paraguay, anunció el embajador Katsumi Itagaki, en el programa Tribuna de Paraguay TV.
El diplomático explicó que la feria forma parte de una serie de actividades abiertas a la ciudadanía, orientadas a celebrar la historia compartida, el intercambio cultural y el fortalecimiento de los vínculos entre Paraguay y Japón. En ese sentido, recordó que ambos países conmemoran este año 107 años de relaciones diplomáticas.
El embajador también resaltó la convivencia armoniosa entre paraguayos, descendientes japoneses y otros inmigrantes, así como el rol del intercambio cultural como base del entendimiento mutuo entre ambos pueblos.
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Resaltó además el aporte de la comunidad nikkei al desarrollo económico, social y cultural del país. “Gracias a los inmigrantes japoneses, sus hijos y nietos, hoy existe una comunidad que ha contribuido significativamente al crecimiento del Paraguay”, manifestó.
Asimismo, recordó que la cooperación japonesa con Paraguay se extiende por casi seis décadas, con aportes en infraestructura vial, sistema de salud y formación técnica, destacando el rol del Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP).
También refirió el respaldo del Japón a proyectos de innovación tecnológica impulsados por la Agencia Espacial del Paraguay, incluyendo el desarrollo del satélite GuaraniSat-2 y la capacitación de recursos humanos en tecnología espacial.
El diplomático subrayó que la relación bilateral avanza hacia una alianza estratégica con énfasis en inversión, innovación y cooperación técnica, y destacó que actividades como esta feria permiten acercar estos vínculos a la ciudadanía.
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Arte, diseño y comunidad unidos por la vida
Este 8 de abril, La Gala Dorada transforma el lujo en solidaridad. Arte, moda y esperanza se fusionan para acompañar a niños con cáncer y sus familias, recordándonos que la vida y la resiliencia se celebran colectivamente.
El próximo 8 de abril, el Hotel Crowne Plaza Asunción será sede de La Gala Dorada, un encuentro cultural y solidario organizado por la Cámara Paraguaya de Diseño e Innovación y la Organización Paraguaya de Empresarias mujeres en conjunto con la Fundación Nuestros Niños, institución que acompaña a niños con cáncer y leucemia y a sus familias.
La gala reunirá al sector empresarial, artístico y social del país en una experiencia que integra panel institucional, la puesta en escena testimonial “Los pájaros cantan”, interpretada por Rebeca Rivero, escrita por J.B. Barboza y dirigida por José Mora, además de un desfile de 13 diseñadores nacionales y una subasta de piezas creadas especialmente para la ocasión, inspiradas en el eje conceptual Esperanza, Luz, Vida, Resiliencia.
La elección de la fecha del evento se vincula simbólicamente con el Día Mundial de la Salud, que se conmemora el 7 de abril, y con el Tiempo de Pascua de Resurrección, una celebración que para la tradición cristiana representa un momento de reflexión y de alegría profunda por el triunfo de la vida sobre la muerte.
En este contexto, La Gala Dorada propone entender la palabra “gala” en un sentido más profundo, no como una expresión superficial asociada únicamente al lujo o a la vestimenta sino como una celebración de la vida, la solidaridad y la comunidad de apoyo que se forma alrededor de quienes atraviesan momentos difíciles
A través del arte, el diseño y el encuentro entre distintos sectores de la sociedad, la gala se convierte en un gesto simbólico de acompañamiento a los niños y familias que enfrentan el cáncer infantil, recordando que la esperanza también se construye colectivamente.
Quienes deseen colaborar podrán hacerlo a través de la compra de entradas para asistir al evento, la participación en la subasta silenciosa, la adquisición de Los Pañuelos de la Vida o la donación directa mediante los canales oficiales de la Fundación.
Todo lo recaudado será destinado íntegramente a fortalecer los programas de acompañamiento que la Fundación Nuestros Niños brinda para cubrir ámbitos muchas veces desatendidos en la vida de los niños con cáncer y sus familias, buscando mejorar la calidad de vida durante el proceso de tratamiento.