La banda paraguaya de rock Flou prepara un show especial para celebrar sus 25 años de trayectoria, el sábado 13 de diciembre en el Centro de Eventos de la Universidad Americana, donde recorrerán toda su discografía. El concierto promete ser una verdadera fiesta del rock nacional, y se espera la presencia de fanáticos de todas partes del país.
La propuesta es un viaje por toda la discografía de la banda, con canciones que marcaron distintas etapas de su historia y que siguen resonando entre nuevas generaciones de seguidores. El evento contará también con ferias y experiencias dentro del predio, y tendrá un enfoque social, ya que se estarán recolectando víveres para zonas necesitadas en alianza con Dequení. El ingreso está permitido y es gratuito para todos los menores a partir de 1 a 10 años; desde los 11 años deben abonar la entrada.
La banda está conformada por Walter Cabrera (voz), Federico Wagener (bajo), Bruno Ferreiro (guitarra) y Guille Gayo (batería). Con cinco discos de estudio y más de 50 canciones a lo largo de su carrera, Flou promete una noche intensa y cargada de energía, con una selección de temas que incluirá más de una sorpresa, y artistas invitados que formaron parte de la historia de la banda.
En su más reciente presentación en el festival Reciclarte, la banda tuvo la responsabilidad de cerrar el evento en el Anfiteatro José Asunción Flores de San Bernardino, compartiendo escenario con artistas de renombre internacional como Los Ratones Paranoicos, Babasónicos, La Beriso, Las Pastillas del Abuelo y El Cuarteto de Nos, reafirmando así su vigencia y potencia en vivo.
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“La música es una herramienta para transformar comunidades”
- Fotos: Pánfilo Leguizamón
En este “Expresso” musical, Augusto dos Santos charla con Mariela Cuevas, directora de Sonidos de la Tierra, y con los músicos e integrantes de este proyecto Thiago Guiotto, coordinador artístico y violinista, y Carlos Vera, en guitarra. Más allá del aspecto puramente musical, los responsables afirman que esta iniciativa mejora la vida de las personas mediante la organización comunitaria y la colaboración en pos de objetivos comunes.
–Sonidos de la Tierra. Quién no ha incorporado esta expresión a todo aquello que simboliza lo entrañable en términos de construir una cultura de relación con la música no solamente aquí en Asunción, sino en los polvorientos caminos de todo el país. Muchos años ya en este camino, ¿no?
–MC: Una alegría inmensa poder estar hoy al frente de la asociación Sonidos de la Tierra, una asociación que ya es un legado hoy para todo el país. Estamos hablando de 24 años en que no solamente hacemos música. Desde Sonidos de la Tierra la música es una herramienta para transformar las comunidades y eso es lo que buscamos.
–La música es una invitación para construir culturas, para afirmar muchos aspectos y para descubrir otros. ¿Ese es un poco el rumbo de Sonidos de la Tierra?
–MC: Tal cual. Desde Sonidos la gran metodología que utilizamos, que fue impulsada por el equipo y por la visión misma del maestro Luis Szarán, es la metodología orquestas de vida, que busca que a través de la música las comunidades se organicen. En este sentido es muy lindo ver cómo la familia, todo el contexto se impulsa a partir de esto que es la música y es enorme el movimiento que hay. Entonces, en este sentido buscamos el desarrollo local con la participación de los chicos y las chicas. Hay 74 escuelas comunitarias de música. Felizmente, estamos en todos los departamentos del país y eso es una gran noticia en términos de que 3.500 niños, niñas, adolescentes y jóvenes pasan por la red de Sonidos de la Tierra.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
–Supongo que hay una etapa en que uno dice “yo quiero que mi hijo sea violinista” y que dibujaron diferentes momentos en este proceso.
–MC: Hay un crisol que tiene demasiadas maneras de mirar esto. Por una parte, hay una institucionalidad, pero por el otro lado tenemos lo que ocurre en las casas, en las familias. Para que un niño o niña pueda tocar implica una cantidad de práctica importante. Repetir una nota hasta que le salga. Entonces eso implica también que la familia está acompañando hasta finalmente ver en un megaescenario, que es lo que solemos hacer cada año. Convocar megafestivales donde los chicos puedan expresarse y sonar con la mejor de las notas combinadas o con esa nota que logró porque recordamos que lo que buscamos desde Sonidos de la Tierra es el desarrollo de los chicos en términos de vencer barreras, vencer miedos, poder subirse a un escenario y a partir de esto hablamos del desarrollo de la autoestima mismo.
–Thiago, ¿cómo fue tu división infantil en esta materia?
–TG: Estaba en la escuela todavía cuando Sonidos de la Tierra se presentó con dos representantes en el aula invitando a ser parte de un estudio musical. Yo soy de la ciudad de Villa Hayes, Bajo Chaco, y con dos compañeros nosotros ya teníamos la idea de jugar con la guitarra, de cantar en frente a los compañeros. Juntamos las dos cosas y como ya veníamos de la guitarra, el violín se hizo fácil, aunque era todo nuevo. Imaginate un violín en el Chaco, es una cosa que no se ve todos los días.
–¿Aparte de tu tiempo en Sonidos de la Tierra hacés música en otros espacios?
–TG: Sí, yo soy integrante de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA). También soy licenciado en música por el Instituto de Bellas Artes y hago música de cámara, soy profesor de música también. Enseño teoría, solfeo, armonía, contrapunto, aparte de violín y viola, que son dos instrumentos muy similares. Entonces, me dedico cien por ciento a la música. Aparte mi principal orgullo es ser coordinador artístico del proyecto Sonidos de la Tierra.
–¿Y en tu caso, Carlos?
–CV: Mi caso es un poco particular. Yo creo que soy uno de los más antiguos acá en la institución. Estuve ya en el momento cuando con Sonidos de la Tierra integrábamos la música con otros programas. Hacíamos educación ambiental, proyectos vinculados a desarrollo comunitario y ahí es donde yo estaba en una pequeña comunidad de Caazapá, San Juan Nepomuceno, liderando una comisión juvenil con la que embellecíamos una avenida de 1.200 metros. Y en ese momento llegó el equipo que hacía talleres ambientales con gestión de proyectos y nos invitaron a participar.
–¿Y por el lado de la música cómo se dio?
–CV: Siempre tuve mi inclinación hacia la música. Mi papá fue requintista y ya siendo parte de la institución tuvimos la oportunidad de acompañar el proyecto de Kamba’i Echeverría. Fui a una de las clases para hacer mi trabajo administrativo de verificar, llevar la lista, sacar fotos y conocí a uno de los instructores y me acerqué y por mi curiosidad le pregunté y para la siguiente vez me dice “traé tu guitarra también”. Entonces ahí un poquito aprendí la técnica con el programa y actualmente yo soy contador público. Estoy acompañando dentro del área de administración y finanzas, pero eventualmente acompaño también musicalmente como hoy al equipo.
ALIANZAS
–No me digas que hasta el contador es músico en Sonidos de la Tierra (risas). ¿Cómo es el aterrizaje del proyecto en una comunidad?
–MC: Es un aterrizaje que siempre va acompañado de voluntades. Por lo general para que nosotros empecemos a activar una escuela en un espacio, la comunidad es la que nos llama y nos dice “queremos que en nuestro territorio contemos con una escuela de música”. A partir de eso vemos las alianzas posibles, sean locales o nacionales. Desde Sonidos de la Tierra tenemos un equipo de sostenibilidad muy sólido, articulado, que busca por supuesto a través de las rendiciones y un trabajo de transparencia muy fuerte poder mostrar lo que hacemos y sumar más voluntades para poder seguir sumando escuelas.
–¿Qué queda con un proyecto como este en las comunidades?
–MC: Suceden muchas cosas. Hablamos de que con Sonidos desarrollamos todo un componente ambiental en las comunidades donde tenemos varias líneas: economía circular, forestación, reciclaje, limpieza de arroyos. Eso es maravilloso porque tenemos una escuela de liderazgo con varias promociones. Acompañamos muy de cerca a los jóvenes líderes y lideresas en la presentación de sus proyectos comunitarios.
–¿Cómo llevan ese proceso en las comunidades al respecto de estos preconceptos que existen o que existían fundamentalmente, pero ya no tanto, al respecto de ser músico en esta sociedad?
–MC: A lo que apuntamos es a que las personas puedan desarrollarse como lo que son, como personas. En el sentido de ser músico o música algunas personas siguen el camino de la profesionalización, otras no. Sin embargo, el gran valor que vemos es el aporte que da al desarrollo de la autoestima, al desarrollo de la empatía. Creemos que estos valores y habilidades posibilitan hablar de la construcción de un nuevo ciudadano o ciudadana de su sociedad.
–TG: La palabra clave creo que son los valores que quedan una vez que uno se introduce en el mundo del estudio musical. Esto trae muchos beneficios independientemente de que si uno va a ser o no un músico profesional, de si uno va a entretener a su familia, va a entretener a la comunidad entera o ser una estrella internacional de música. Hablamos claramente de una elevación del rendimiento escolar, disciplina, concentración, autosuperación, pensamiento crítico. Un montón de cosas que vienen atrás del estudio de un instrumento musical que ayudan a que la sociedad mejore.
–CV: Para los niños principalmente, desde lo básico como el empleo útil del tiempo libre, que ayuda muchísimo y obviamente en la mejora del rendimiento escolar. Hoy por hoy si uno decide ser profesional ya tenemos más espacio. Obviamente que falta mucho todavía, pero un chico que va desarrollando su talento y encuentra en eso su potencial ya hay medios e instituciones donde se puede desarrollar. Como siempre decimos, no somos una academia como un conservatorio de música, pero a través de nuestro programa también nosotros encaminamos y damos oportunidad para que un chico que tenga ese talento pueda ir más a lo profesional.
–Supongo que tiene su valor especial en comunidades más relegadas, ¿no?
–MC: Hay miles de historias individuales, hay historias más duras, historias de superación que realmente nos motivan. Hablamos desde comunidades que están en situación de vulnerabilidad, en territorios más alejados a veces como también cuestiones que limitan el desarrollo musical o la inclusión de personas en espacios de formación, de compartir entretenimiento. A veces ni siquiera es lograr tocar un instrumento, sino que se lo incluya en una sala compartida con otras personas. Felizmente tenemos personas que con alguna discapacidad quizás están incorporadas también dentro de nuestras clases. Hablamos de historias que tenemos en el Chaco, en comunidades indígenas del sur también, en Caaguazú, donde se da lo maravilloso que ocurre a partir de tocar un pedazo de madera y esto nos conecta con la belleza. Eso realmente es lindo de contar porque a veces la realidad le supera a uno absolutamente.
CELEBRAR CADA PASO
–Vivimos unos tiempos de la instantaneidad en los que necesitamos resolver todo en los próximos diez segundos. Supongo que eso es una especie de problema al respecto de llevar un camino con mucha disciplina, que a veces va a ser silencioso.
–TG: La formación musical supone un proceso que no siempre es tan agónico y no siempre es tan largo. Realmente nosotros tenemos como meta que desde el primer paso, desde el primer mes en que un chico de cinco, seis años o cualquier edad que tenga ya pueda participar del escenario, pueda compartir con gente de multinivel. Entonces, ese es un estímulo. Sonidos de la Tierra es totalmente inclusivo y nuestros conciertos tanto comunitarios como a nivel regional o a nivel país incluyen todos los instrumentos de todos los niveles. Tenemos coro de tercera edad, tenemos educación musical temprana de los cuatro años. Entonces, digamos que es ese pensamiento que se tiene de que tocar el piano me va a llevar diez años es un poco relativo, porque desde el primer mes si uno valora los pequeños avances y sabe ver cuánto cuesta cada avance realmente nosotros ya le sacamos alegría, ya le sacamos felicidad, ya le sacamos aplausos.
–¿Cuál es un tiempo típico de aplicación de un chico que se incluye dentro de vuestro programa?
–TG: Yo calculo que lo saludable sería tener primero el instrumento. En nuestro caso nosotros otorgamos instrumentos a todas las escuelas comunitarias. Después se firma un acuerdo de responsabilidad y el chico puede llevar el instrumento a su casa una vez que pasamos ese nivel. Lo saludable sería tocar un poco cada día. Es como la lectura o la tarea de matemática. Un poquito cada día y avanzando. Leer partituras también.
–¿Qué ves cuando mirás al mañana respecto a este proyecto?
–MC: Muchos desafíos. Por un lado, alegría por lo ya andado. Hablamos de más de dos décadas de construcción en lo que tiene que ver con la música como una herramienta de desarrollo. Así que eso es un paso de alegría. Ahora, lo que viene en términos inmediatos creo que es el desafío de proyectar esto, a que siga creciendo, pero también cuidar y consolidar lo que ya tenemos. Necesitamos de un desarrollo mayor de nuestro país también y que este desarrollo considere y acompañe la necesidad de invertir en cultura.
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Altos celebra un nuevo aniversario y la Justicia suspende actividades por un día
La ciudad de Altos, una de las comunidades con mayor riqueza histórica del Paraguay, conmemorará este 10 de agosto un nuevo aniversario fundacional. En ese marco, la Corte Suprema de Justicia resolvió declarar asueto judicial en la localidad perteneciente a la Circunscripción Judicial de Cordillera, además de prorrogar por un día el vencimiento de los plazos procesales previstos para esa fecha.
La disposición establece que todas las actuaciones cuyos plazos expiraban el lunes 10 de agosto pasarán automáticamente al martes 11, garantizando así la continuidad de los procesos sin afectar los derechos de las partes. La medida fue aprobada durante una sesión plenaria de la máxima instancia judicial, en ejercicio de sus atribuciones para organizar y asegurar el eficiente funcionamiento del sistema de administración de justicia.
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Primera reducción franciscana
Más allá del ámbito judicial, la fecha tiene un profundo significado para el departamento de Cordillera. Altos es considerada una de las ciudades más antiguas del país y, según la tradición histórica, fue fundada el 10 de agosto de 1538, aunque otra versión atribuye su origen a fray Luis de Bolaños en 1580, cuando se estableció como la primera reducción franciscana del Río de la Plata y del Paraguay.
Conocida como la “Terraza del País” por su privilegiada ubicación sobre la cordillera, Altos se consolidó con el paso de los siglos como un importante destino turístico y cultural. La ciudad sobresale por sus paisajes serranos, las vistas panorámicas al lago Ypacaraí, su tradicional artesanía en madera tallada y su valioso patrimonio religioso, encabezado por la histórica iglesia de San Lorenzo Mártir. Además, es reconocida como la cuna del célebre cantante Luis Alberto del Paraná, uno de los mayores embajadores de la música paraguaya en el mundo.
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Itapúa Poty celebra 30 años de historia y la Justicia suspende actividades por su aniversario fundacional
El distrito de Itapúa Poty conmemora este jueves 6 de agosto un nuevo aniversario de su creación, una fecha que marca tres décadas de desarrollo en el norte del departamento de Itapúa. En coincidencia con la celebración, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) dispuso asueto judicial para esa localidad y postergó el vencimiento de los plazos procesales hasta el viernes 7 de agosto.
La medida fue aprobada durante la sesión plenaria de este miércoles 5 de agosto y alcanza a todas las dependencias del Poder Judicial con asiento en Itapúa Poty, pertenecientes a la Circunscripción Judicial de Itapúa. En consecuencia, todas las actuaciones cuyos plazos expiraban el jueves 6 serán consideradas válidas si se realizan el viernes 7, garantizando así el normal desarrollo de los procesos judiciales.
Fuerte perfil productivo
Itapúa Poty fue creado oficialmente como distrito mediante la Ley N.º 926, promulgada el 6 de agosto de 1996, durante el gobierno del presidente Juan Carlos Wasmosy. La normativa dio origen al municipio tras la separación de territorios que hasta entonces pertenecían a los distritos de Capitán Meza, Edelira y Alto Verá, convirtiéndose en el distrito número 30 del departamento de Itapúa.
Su nombre proviene de la conocida polca paraguaya “Itapúa Poty”, compuesta por el músico Juan Carlos Soria, y en guaraní significa “Flor de Itapúa”, una denominación que refleja la identidad cultural de la comunidad.
Ubicado en la zona centro-norte del departamento, el distrito se caracteriza por una economía basada principalmente en la agricultura y la ganadería, con una importante producción de soja, maíz, yerba mate y leche. Además, cuenta con atractivos naturales como el Salto Poty, una cascada enclavada en el entorno de la Reserva San Rafael, que se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de la región.
Con la declaración de asueto judicial, el Poder Judicial acompaña una fecha de especial significado para los habitantes de Itapúa Poty, una comunidad que, a 30 años de su distritación, continúa consolidando su crecimiento económico, productivo e institucional.
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La serie futbolera “Ted Lasso” regresa con fiebre mundialista de fondo
Con la fiebre por el Mundial aún presente, la exitosa serie de fútbol de Apple TV+ “Ted Lasso” regresa luego de una pausa de tres años. Y según su elenco, no fue necesario calentar para volver a la cancha. “Se sintió ridículamente fácil”, dijo a la AFP la actriz Hannah Waddingham, junto a sus compañeros Jeremy Swift y Juno Temple, durante una rueda de prensa previa al estreno de la cuarta temporada, el 5 de agosto.
“Siempre nos sentimos como una familia, desde el primer día”, señaló Waddingham, que interpreta a la presidenta del ficticio club de fútbol inglés AFC Richmond, Rebecca Welton. Swift, quien da vida a uno de los ejecutivos del club, Leslie Higgins, coincidió: “Cuando retomamos la dinámica, todo volvió a fluir enseguida”.
Protagonizada por Jason Sudeikis, “Ted Lasso” cuenta la historia de un entrenador de fútbol americano contratado para dirigir el AFC Richmond, junto a su asistente, el entrenador Beard (Brendan Hunt).
Como antesala del retorno a la pantalla chica, los estadounidenses Sudeikis y Hunt, también productores de la serie, retomaron sus personajes en una aparición sorpresa el 19 de julio en el espectáculo del medio tiempo de la final del Mundial, disputada por Argentina y España en Estados Unidos, en una viñeta en la que presentaron a la estrella del pop Justin Bieber.
Un regreso “muy especial”
La cuarta entrega de la serie lleva por primera vez a los británicos Waddingham, Swift y Temple a Kansas, estado natal de Lasso -y del propio Sudeikis-, para invitarlo a volver al ruedo. El viaje les permitió conocer parte de la inspiración de Sudeikis para crear la serie insignia de Apple TV+, que desde su estreno en 2020 ha ganado 13 premios Emmy.
“Fue una forma muy especial de regresar, un poco fuera de nuestra zona de confort, fue genial”, contó Temple, quien encarna a la carismática modelo reconvertida en la publicista Keeley Jones. En esta temporada, la acción se traslada del vestuario del equipo masculino de primera división del AFC Richmond, al del equipo femenino, que compite en la segunda división.
Entre los rostros conocidos vuelve también Brett Goldstein, como el jugador estrella convertido en entrenador Roy Kent. A ellos se sumarán nuevos personajes con nuevas tensiones y dramas, pero siempre con el foco en el emergente equipo que lucha por su espacio en el terreno.
Faye Marsay, quien se calzó los botines de la aguerrida defensa central Lizzie, señaló que la serie brinda la oportunidad de “arrojar luz sobre los problemas en el deporte femenino y en lo que necesitamos mejorar”. “Y creo que lo hacemos de una forma sutil y elegante”, opinó.
“No estamos tratando de imponerle nada a nadie, sino simplemente mostrar a qué se enfrentan las deportistas, ya sea la maternidad y el intento de compaginarla con una carrera deportiva, las instalaciones o la igualdad salarial”, dijo Marsay. El último episodio de la temporada llegará a Apple TV+ el 7 de octubre.
Fuente: AFP.